lunes, julio 27, 2026

ATIENZA LITERARIA

 

ATIENZA LITERARIA

Numerosos autores han llevado el nombre de Atienza a sus obras

 

   Tal vez uno de los autores más leídos en España, hasta su fallecimiento en 2003, fuese Manuel Vázquez Montalbán, autor de numerosas obras literarias, novela, narrativa o ensayo, y creador de uno de los personajes más populares de la España de los últimos años del sigo XX, el detective Pepe Carvalho, detective privado que saltó a la luz literaria en 1972 en la novela “Yo maté a Kennedy”, teniendo, como suele ser habitual en estos casos, desde que Arthur Conan Doyle crease su Sherlock Holmes, un ayudante propio, o contador de sus historias que, en este caso fue el Dr. Watson. En el de Pepe Carvalho era “Biscuter”. Vázquez Montalbán situó el nacimiento de Carvalho en la provincia de Lugo; a Biscuter casi le hizo nacer en Atienza; en una de sus más exitosas novelas hace revelar al personaje que su madre tuvo un lío con un pastelero de nuestra emblemática villa. No será la única ocasión en la que el nombre de Atienza aparezca en su obra, ya que en otras de sus novelas sitúa a personajes, con nombres o apodos, naturales de la población.




 

Literatos de otros tiempos

   Atienza fue, siglos atrás, patria natal de algunos literatos conocidos; caso notable es el de Francisco de Segura, autor y recolector de romances, quien ha pasado a la historia con el apelativo que él mismo se impuso: “El Alférez de Atienza”; quien llevó vida pareja y se relacionó con los grandes del Siglo de Oro Español, Miguel de Cervantes o Lope de Vega, manteniendo con alguno de ellos, incluso, su propia batalla lingüística que pudo llegar, si de un Francisco de Quevedo cualquiera se hubiese tratado, a las espadas.

    Francisco de Segura, como él cuenta, pasó gran parte de su vida entre Portugal y Zaragoza, y no perdió la ocasión de servir a alguno de nuestros paisanos, entre ellos al capitán Juan Bravo de Lagunas, descendiente del capitán comunero, originario igualmente de Atienza, y a quien dedicó una de sus más destacadas obras, “Los Sagrados Mysterios del Rosario de Nuestra Señora”, en donde dice a nuestro capitán: La música del no menos valiente que virtuoso Joan Bravo de Lagunas me fue en los oídos de tal consonancia, y su disciplina de tal aprovechamiento, que me determiné a mostrarte que me bastaba el ser su súbdito y humilde soldado para emprender esta obra… Tal vez uno de sus trabajos más celebrados pudiera ser su relato del misterio de la famosa campana de Velilla. Relato versificado que toma tanto de la leyenda, como de lo contado por los vecinos del lugar, dando cuenta de que el 13 de junio de 1601 a las siete de la mañana se empezó a tocar ella de suyo la campana, y después de varios días, volvió a tocarse, teniendo como testigos más de cien almas…  Francisco de Segura nació en Atienza en 1569 y abandonó este mundo en Zaragoza hacia 1620. En la ciudad del Ebro tuvo empleo de armas en la Aljafería.

   Francisco de Segura fue espadachín, militar y literato, al igual que otro de esos atencinos que paseó el nombre de la villa más allá de nuestros horizontes, si bien casualmente no nació en Atienza, de donde eran sus padres y unos cuantos de sus ascendientes. Sebastián de Ucedo nació en Alejandría en el primer tercio del siglo XVII, sirvió en los ejércitos de aquella tierra, anduvo por Milán, el Piamonte y Lombardía; conoció las cortes europeas, sirvió al rey y dejó para la memoria del tiempo una buena colección de obras literarias en las que con frecuencia, al hablar de sus ascendentes, sale a relucir, como no podía ser de otra manera, el nombre de Atienza.

 

Manuel Fernández y González, el Dumas español

   Hablar de Manuel Fernández y González es hacerlo de uno de esos grandes escritores que han dado las tierras de España, a la altura de los franceses Víctor Hugo o los Dumas, con quienes compartió años de existencia, de éxito, y con los que se lo comparó.

   Su obra todavía está en gran medida por estudiar, ya que escribió más de trescientas novelas que lo hicieron gozar de una considerable fortuna, pues casi todas alcanzaron el éxito y el público las esperaba y devoraba, literalmente, de forma que, incapaz de escribir a mano tanto manuscrito, se valía de secretarios que lo hacían por él. Fernández y González dictaba y algunos de los muchos escritores, famosos posteriormente, que pasaron por su casa, trasladaba sus ideas al folio. En su gabinete se forjaron algunos flamantes literatos de la talla de Lucas Briceño o de Vicente Blasco Ibáñez. Como casi todo buen vividor bohemio que se precie, Fernández y González, que fue el mejor pagado de su tiempo, se arruinó y murió en la miseria, después de una vida de excesos, si bien su entierro fue de aquellos espectáculos que Madrid únicamente reserva a los grandes que patearon sus calles o a sus reyes. Dentro de la producción de Fernández y González queda, al menos, una obra significativa, seguro que hay más. Atienza será protagonista, a través de una de sus más conocidas novelas, La buena madre. En ella nos hace memoria de una Atienza lejana y algo desconocida, por la distancia en el tiempo. La de la regencia castellano-leonesa de María de Molina, pues en torno a ella se centra la novela. María de Molina es, por supuesto, La Buena Madre, su hijo, Fernando IV, pasó largas temporadas en Atienza, en la ya harto famosa “Torre de los Infantes” de nuestro castillo, anteriormente ocupada por otro infante más conocido que este, Alfonso VIII. Infantes que dieron nombre al recinto. Por la obra no ha de faltar uno de los hombres que extendió el nombre de Atienza más allá de los hoy confines provinciales, Gonzalo Ruiz.

   Serán parte, algunos de los personajes históricos de la villa, de la obra de José Muñoz Maldonado, Conde de Fabraquer; en tiempos en los que Lope de Estúñiga describió en romance la batalla que aquí se libró en 1446, durante la cual uno de sus partícipes, don Álvaro de Luna, quien tanto hizo a las armas como a las letras, puso punto final a una de sus obras: el “Libro de las claras e virtuosas mujeres”, mientras se reponía de las heridas que, en el transcurso de una de aquellas batallas, recibió cuando trató de conquistar la hoy llamada “Puerta de la Guerra”.

   Seguirían a Fernández y González y a Muñoz Maldonado escritores de talla más cercana, como José Ortega Munilla, y a este su hijo, José Ortega y Gasset, a la hora de dejar el nombre de Atienza impreso en sus obras; como lo hicieron y de ello dimos cuenta en estas páginas, Pío Baroja o Benito Pérez Galdós, elevando Atienza a la categoría de monumento literario.

   Un recorrido por sus calles, con la obra de cualquiera de los citados en la mano, nos conducirá, sin duda, a otros ambientes; a otras historias, por las que han de desfilar Gaspar Melchor de Jovellanos, de la mano de su tutor, Juan José Arias de Saavedra, en el entorno de la calle de Cervantes, junto a otro de los hombres que sacaron Atienza al mundo del libro, Antonio de Elgueta, cuyos blasones distinguen su casa de nacimiento, como lo hicieron posteriormente en el de su residencia murciana, a la que dedicó lo mejor de su pluma. Quizá, al abrigo de alguna de sus antiguas posadas, en las que hubo de alojarse Rafael Alberti cuando, vendedor de caldos de su tierra, aquí le compraron cinco cajas de vino y dos de coñac, por el año de gracia de 1920.

   Y es que, como el vino, Atienza maduró también a la literatura.

  

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara 24 julio de 2026


SEMBLANZAS DE ATIENZA

 

SEMBLANZAS DE ATIENZA

Nombres para su historia

 

 

 

   Puede que sea Atienza (Guadalajara), junto a Sigüenza, Brihuega y Molina de Aragón, una de las poblaciones con más historia de la hoy provincia de Guadalajara; mayor número de monumentos históricos, y mayor nómina de personajes que, desde la localidad han pasado a la historia, provincial y nacional.

   En las páginas siguientes recogemos una mínima nómina de nombres que hicieron historia. Por supuesto que no están todos, puesto que la nómina de personajes que hicieron historia en tiempo pasado, es infinita.

   Merecedores de páginas exclusivas son nombres como los de Juan Bravo, capitán comunero en Segovia, o del político Bruno Pascual Ruilópez, abocado al olvido.

   Nombres ligados a Atienza, por destino de oficio, que aquí hicieron historia, como Eduardo Contreras, quien desde su cargo en la oficina de Correos y Telégrafos colaboró intensamente en la vida cultural de Atienza, dejando su firma no sólo en la prensa provincial, también en la significativa revista “Atienza Ilustrada”.

   No pocos nombres históricos de Atienza fueron rescatados del olvido a través de la revista digital Atienza de los Juglares.

   Sin duda, a esta serie de nombres, los que completan esta “Semblanza”, para cuya confección hemos recurrido a las firmas y escritos conocidos, a fin de completar de ellos una mediana biografía, nunca enteramente lograda, seguirán más. Porque Atienza es grande en historia, monumentos, cultura y, por supuesto, gentes que hicieron historia. Como, de alguna manera, son los 175 nombres cuyas biografías o semblanzas se incluyen en esta obra.

 

 

 


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Detalles del LIBRO

  • ASIN ‏ : ‎ B0C63RZMKT
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published 
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 296 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8395904256
  • Peso del producto ‏ : ‎ 449 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 13.97 x 1.88 x 21.59 cm


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