ATIENZA LITERARIA
Numerosos autores
han llevado el nombre de Atienza a sus obras
Tal vez uno de los autores más leídos en
España, hasta su fallecimiento en 2003, fuese Manuel
Vázquez Montalbán, autor de numerosas obras literarias, novela,
narrativa o ensayo, y creador de uno de los personajes más populares de la
España de los últimos años del sigo XX, el detective Pepe Carvalho, detective
privado que saltó a la luz literaria en 1972 en la novela “Yo maté a Kennedy”,
teniendo, como suele ser habitual en estos casos, desde que Arthur Conan Doyle
crease su Sherlock Holmes, un ayudante propio, o contador de sus historias que,
en este caso fue el Dr. Watson. En el de Pepe Carvalho era “Biscuter”. Vázquez
Montalbán situó el nacimiento de Carvalho en la provincia de Lugo; a Biscuter casi
le hizo nacer en Atienza; en una de sus más exitosas novelas hace revelar al
personaje que su madre tuvo un lío con un pastelero de nuestra emblemática
villa. No será la única ocasión en la que el nombre de Atienza aparezca en su
obra, ya que en otras de sus novelas sitúa a personajes, con nombres o apodos,
naturales de la población.
Literatos
de otros tiempos
Atienza fue, siglos atrás, patria natal de
algunos literatos conocidos; caso notable es el de Francisco
de Segura, autor y recolector de romances, quien ha pasado a
la historia con el apelativo que él mismo se impuso: “El Alférez de Atienza”;
quien llevó vida pareja y se relacionó con los grandes del Siglo de Oro
Español, Miguel de Cervantes o Lope de Vega, manteniendo con alguno de ellos,
incluso, su propia batalla lingüística que pudo llegar, si de un Francisco de
Quevedo cualquiera se hubiese tratado, a las espadas.
Francisco
de Segura, como él cuenta, pasó gran parte de su vida entre Portugal y
Zaragoza, y no perdió la ocasión de servir a alguno de nuestros paisanos, entre
ellos al capitán Juan Bravo de Lagunas, descendiente del capitán comunero,
originario igualmente de Atienza, y a quien dedicó una de sus más destacadas
obras, “Los Sagrados Mysterios del
Rosario de Nuestra Señora”, en donde dice a nuestro capitán: La música del no menos valiente que virtuoso
Joan Bravo de Lagunas me fue en los oídos de tal consonancia, y su disciplina
de tal aprovechamiento, que me determiné a mostrarte que me bastaba el ser su
súbdito y humilde soldado para emprender esta obra… Tal vez uno de sus
trabajos más celebrados pudiera ser su relato del misterio de la famosa campana
de Velilla. Relato versificado que toma tanto de la leyenda, como de lo contado
por los vecinos del lugar, dando cuenta de que el 13 de junio de 1601 a las siete de la mañana se empezó a tocar ella
de suyo la campana, y después de varios días, volvió a tocarse, teniendo
como testigos más de cien almas… Francisco
de Segura nació en Atienza en 1569 y abandonó este mundo en Zaragoza hacia
1620. En la ciudad del Ebro tuvo empleo de armas en la Aljafería.
Francisco de Segura fue espadachín, militar
y literato, al igual que otro de esos atencinos que paseó el nombre de la villa
más allá de nuestros horizontes, si bien casualmente no nació en Atienza, de
donde eran sus padres y unos cuantos de sus ascendientes. Sebastián de Ucedo
nació en Alejandría en el primer tercio del siglo XVII, sirvió en los ejércitos
de aquella tierra, anduvo por Milán, el Piamonte y Lombardía; conoció las
cortes europeas, sirvió al rey y dejó para la memoria del tiempo una buena colección
de obras literarias en las que con frecuencia, al hablar de sus ascendentes,
sale a relucir, como no podía ser de otra manera, el nombre de Atienza.
Manuel
Fernández y González, el Dumas español
Hablar de Manuel Fernández y González
es hacerlo de uno de esos grandes escritores que han dado las tierras de
España, a la altura de los franceses Víctor Hugo o los Dumas, con quienes
compartió años de existencia, de éxito, y con los que se lo comparó.
Su obra todavía está en gran medida por
estudiar, ya que escribió más de trescientas novelas que lo hicieron gozar de
una considerable fortuna, pues casi todas alcanzaron el éxito y el público las
esperaba y devoraba, literalmente, de forma que, incapaz de escribir a mano
tanto manuscrito, se valía de secretarios que lo hacían por él. Fernández y
González dictaba y algunos de los muchos escritores, famosos posteriormente,
que pasaron por su casa, trasladaba sus ideas al folio. En su gabinete se
forjaron algunos flamantes literatos de la talla de Lucas Briceño o de Vicente
Blasco Ibáñez. Como casi todo buen vividor bohemio que se precie, Fernández y
González, que fue el mejor pagado de su tiempo, se arruinó y murió en la
miseria, después de una vida de excesos, si bien su entierro fue de aquellos
espectáculos que Madrid únicamente reserva a los grandes que patearon sus
calles o a sus reyes. Dentro de la producción de Fernández y González queda, al
menos, una obra significativa, seguro que hay más. Atienza será protagonista, a
través de una de sus más conocidas novelas, La buena madre. En ella nos hace
memoria de una Atienza lejana y algo desconocida, por la distancia en el
tiempo. La de la regencia castellano-leonesa de María de Molina, pues en torno
a ella se centra la novela. María de Molina es, por supuesto, La Buena Madre,
su hijo, Fernando IV, pasó largas temporadas en Atienza, en la ya harto famosa
“Torre de los Infantes” de nuestro castillo, anteriormente ocupada por
otro infante más conocido que este, Alfonso VIII. Infantes que dieron nombre al
recinto. Por la obra no ha de faltar uno de los hombres que extendió el nombre
de Atienza más allá de los hoy confines provinciales, Gonzalo Ruiz.
Serán parte, algunos de los personajes históricos de la villa, de la
obra de José Muñoz Maldonado, Conde de Fabraquer; en tiempos en los que Lope
de Estúñiga describió en romance la batalla que aquí se libró en 1446,
durante la cual uno de sus partícipes, don Álvaro de Luna, quien tanto
hizo a las armas como a las letras, puso punto final a una de sus obras: el “Libro
de las claras e virtuosas mujeres”, mientras se reponía de las heridas que,
en el transcurso de una de aquellas batallas, recibió cuando trató de
conquistar la hoy llamada “Puerta de la Guerra”.
Seguirían
a Fernández y González y a Muñoz Maldonado escritores de talla más cercana,
como José Ortega Munilla, y a este su hijo, José Ortega y Gasset,
a la hora de dejar el nombre de Atienza impreso en sus obras; como lo hicieron
y de ello dimos cuenta en estas páginas, Pío Baroja o Benito Pérez
Galdós, elevando Atienza a la categoría de monumento literario.
Un recorrido por sus calles, con la obra de cualquiera de los citados en
la mano, nos conducirá, sin duda, a otros ambientes; a otras historias, por las
que han de desfilar Gaspar Melchor de Jovellanos, de la mano de su tutor, Juan
José Arias de Saavedra, en el entorno de la calle de Cervantes, junto a
otro de los hombres que sacaron Atienza al mundo del libro, Antonio de
Elgueta, cuyos blasones distinguen su casa de nacimiento, como lo hicieron
posteriormente en el de su residencia murciana, a la que dedicó lo mejor de su
pluma. Quizá, al abrigo de alguna de sus antiguas posadas, en las que hubo de
alojarse Rafael Alberti cuando, vendedor de caldos de su tierra, aquí le
compraron cinco cajas de vino y dos de coñac, por el año de gracia de 1920.
Y
es que, como el vino, Atienza maduró también a la literatura.
Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la
memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara 24 julio de 2026
SEMBLANZAS DE ATIENZA
SEMBLANZAS DE ATIENZA
Nombres para su historia
Puede que sea Atienza (Guadalajara), junto a Sigüenza, Brihuega y Molina de Aragón, una de las poblaciones con más historia de la hoy provincia de Guadalajara; mayor número de monumentos históricos, y mayor nómina de personajes que, desde la localidad han pasado a la historia, provincial y nacional.
En las páginas siguientes recogemos una mínima nómina de nombres que hicieron historia. Por supuesto que no están todos, puesto que la nómina de personajes que hicieron historia en tiempo pasado, es infinita.
Merecedores de páginas exclusivas son nombres como los de Juan Bravo, capitán comunero en Segovia, o del político Bruno Pascual Ruilópez, abocado al olvido.
Nombres ligados a Atienza, por destino de oficio, que aquí hicieron historia, como Eduardo Contreras, quien desde su cargo en la oficina de Correos y Telégrafos colaboró intensamente en la vida cultural de Atienza, dejando su firma no sólo en la prensa provincial, también en la significativa revista “Atienza Ilustrada”.
No pocos nombres históricos de Atienza fueron rescatados del olvido a través de la revista digital Atienza de los Juglares.
Sin duda, a esta serie de nombres, los que completan esta “Semblanza”, para cuya confección hemos recurrido a las firmas y escritos conocidos, a fin de completar de ellos una mediana biografía, nunca enteramente lograda, seguirán más. Porque Atienza es grande en historia, monumentos, cultura y, por supuesto, gentes que hicieron historia. Como, de alguna manera, son los 175 nombres cuyas biografías o semblanzas se incluyen en esta obra.
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Detalles del LIBRO
- ASIN : B0C63RZMKT
- Editorial : Independently published
- Idioma : Español
- Tapa blanda : 296 páginas
- ISBN-13 : 979-8395904256
- Peso del producto : 449 g
- Dimensiones : 13.97 x 1.88 x 21.59 cm
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