EDUARDO
CONTRERAS, EN SU CENTENARIO
Se
cumplen cien años de su muerte en Brihuega
Cien años se cumplen en estos días del fallecimiento de uno de los
hombres que trató que nuestra tierra fuese conocida más allá de sus límites
provinciales, Eduardo Contreras, hijo del conocido médico, natural de Torremocha
del Campo y más tarde alcalde de Jadraque, Bibiano Contreras.
Habría
que remontarse a 1847 para buscar su nacimiento, cuando su padre, Bibiano,
comenzaba a ejercer como médico en Hiendelaencina. Su nombre, el de don
Eduardo, aparece por vez primera en 1877, cuando ya era a pesar de su presunta
juventud Administrador de Rentas Estancadas de la localidad minera. Por
entonces andaba la relación con su padre un tanto tensa. Eduardo dejó los
estudios de medicina, porque no le atrajo la profesión, lanzándose a recorrer mundos
imaginarios, plasmando sus viajes en dos libros. Sus títulos: “Un viaje por Oriente, de Manila a Marianas”,
y “Viajes y descubrimientos en el Polo
Norte”.
Un
nombre de acción
Mientras
andaba por Hiendelaencina ejerciendo como funcionario del Estado su padre se trasladó
como médico a Jadraque, precisamente ese año, el de 1877, don Bibiano fue designado
Alcalde de la villa, cargo que dejó dos años después en 1879.
Eduardo
Contreras, tras su paso por Hiendelaencina también se trasladó a Jadraque,
cuando en los pueblos de cierta nombradía y mucho paso comenzaron a instalarse
las primitivas estafetas de correos. Accedió por vez primera a desempeñar un
cargo de cierta responsabilidad en Correos y Telégrafos, como oficial de
correos, al final de la década de 1880. La vida, que para cualquier funcionario
pudiera resultar tranquila en una población como Jadraque, entonces rondando
los 2.000 habitantes, fue para nuestro hombre distinta. A tanto llegó su empeño
por devolver a Jadraque un poco del esplendor pasado que una y otra vez
insistió en la reconstrucción del castillo. Fue el primer personaje de los que
tenemos memoria que se interesó en ello. Una curiosa carta, fechada en Jadraque
el 23 de noviembre de 1881, hoy conservada en el Archivo de los Duques de
Osuna, firmada por don Eduardo, instruye al entonces propietario, el duque de
Osuna y a su vez del Infantado, de cómo había de llevarse a cabo la
reconstrucción, recomendándole incluso el lugar del que podían acarrearse las
piedras necesarias con el menor coste. Evidentemente el duque, en los
revoltijos de su ruina, no estaba para gastos extras.
Eran años, los de los ochenta del siglo XIX, en los que una serie de
intelectuales con avanzadas ideas para la época ocupaban cargos de
responsabilidad en la Serranía de Guadalajara, y por supuesto que no le
costaría ningún trabajo entrar a formar parte del grupo de Jorge de la Guardia,
médico en Miedes, o de Bruno Pascual Ruilópez, abogado en Atienza.
Aunque
eso será tras el paso del cólera por Jadraque, cuando en 1885 la población se
vio sacudida por la epidemia y, echando mano de sus conocimientos médicos,
trabajó de forma incansable junto a su padre y con Félix Layna Brihuega, padre
de nuestro historiador, por toda la comarca.
Contreras
en Atienza
Don Eduardo Contreras dejó Jadraque poco después. De la estafeta de
correos de esta localidad pasó a la de Atienza. Convirtiéndose en un adalid de
la cultura de la villa. Junto a los nombrados y algunos otros fundó el Casino
de la Unión; desempolvó la historia y se lanzó a predicar con el ejemplo del
buen hacer. Junto a Jorge de la Guardia iniciaría la persecución de un sueño:
tener su propio medio de difusión cultural, fundando en 1897 la revista “Atienza Ilustrada”. Para entonces ya
estaba casado con María de los Ángeles Sepúlveda, natural de Brihuega, con la
que tenía cuatro hijos, Arturo, Herminia, Blanca y Concepción. María Sepúlveda
era sobrina de otro de esos personajes que dieron de qué hablar en la
provincia, más en Brihuega, Ramón Casas Caballero. Lo malo es que su mujer lo
dejó viudo muy pronto el 18 de julio de 1899. En Jadraque falleció, y en
Jadraque la enterró. Lo tentaron para que entrase en política, pero prefirió
mover los hilos de la política desde la sombra. A él se debe la irrupción de
unos cuantos políticos que llegaron a sentarse en el Congreso de los Diputados
y en el Senado, con eso se conformaba.
Dejó
la estafeta de Atienza para dirigir la de Jadraque nuevamente llevándose su
revista, que pasó a llamarse “Alcarria
Ilustrada”. Comenzando a trabajar en Jadraque y por Jadraque, llegando
incluso a montar un popular museo mineralógico, si bien era coleccionista de
todo lo coleccionable: sellos, postales, fotos, libros, ex libris… Tan pequeñas
se le quedaron sus salas que hubo de alquilar un local en la calle Mayor. El
Museo Contreras, conocido en toda la provincia, fue muy visitado
convirtiéndose, después de la iglesia, en el lugar más atrayente para los
visitantes de aquellos años. Museo en el que se podían contemplar desde los
fósiles coleccionados por su padre y hallados en los cuatro puntos cardinales
de la provincia, a la más grande colección de taxidermia jamás habida en
Guadalajara.
Entre
Brihuega y Jadraque
Libre la estafeta de correos de Brihuega, a Brihuega marchó, dejando al
frente de la de Jadraque a su íntimo amigo, el farmacéutico Jacinto Abós.
En Brihuega continuó su Alcarria Ilustrada, hasta que el 17 de mayo de 1902 se publicó la
antesala de su último número, un especial de 88 páginas, dedicado íntegramente
a Brihuega. Allí concluyó la aventura de la Alcarria
Ilustrada, y junto a su tío, Ramón Casas, fundaría El Briocense, un periódico local y provincial que quedaría bajo la
dirección de Antonio Pareja Serrada, flamante Cronista Provincial de
Guadalajara.
Ya
en Brihuega, al tiempo de la dedicación a su habitual trabajo y a la edición
del Briocense, tenía tiempo para
viajar a Atienza, Jadraque y Madrid a desempeñar otro tipo de funciones.
Incluso llegó a formar parte de la aventura del Centro Alcarreño de Madrid, precursor de la Casa de Guadalajara. Llamó
de puerta en puerta en pro de la reconstrucción del castillo de Jadraque. Tomó
parte activa en la vida cultural de Atienza y hasta en Brihuega anduvo en otra
aventura, la fundación de la Filarmónica Briocense, de la que fue secretario.
Sin contar que su firma fue habitual en la práctica totalidad de medios de
prensa de la provincia, así como en numerosos de Madrid. Una pluma ligera,
aguda, crítica en ocasiones. También fue un adalid en aquella famosa aventura
del Centenario de la Batalla de Villaviciosa, colaborador necesario de Pareja
Serrada, y coautor de aquella “Razón de
un Centenario”, a la vez que secretario y anotador de todos los actos.
Próximo
a cumplir los ochenta años de edad le llegó la última hora, en plenitud de
facultades, y con la mente tan lúcida que le permitía mantener sus innumerables
compromisos y atender a sus colaboraciones periodísticas, en el mes de febrero
de 1926, en Brihuega, donde vivía junto a sus hijas Blanca y Concepción, pues
Herminia había fallecido y Arturo le había dado el mayor disgusto de su vida al
dejar los estudios y casarse con la hija de una rico muletero de Maranchón con
la que creó el madrileño Café Comercial de la Glorieta de Bilbao.
Fue el 4 de marzo de 1926 cuando sufrió un
desmayo, falleciendo en la madrugada del día 5. A la mañana siguiente, 6 de
marzo, desde Brihuega, en coche de caballos, trasladaron su féretro para ser
enterrado en la población que soñó, junto a la que fuese su esposa, en
Jadraque, donde reposa a la eternidad su memoria. Cien años se cumplen de aquello, de ahí la
memoria.
Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la
memoria/ Periódico Nueva Alcarria, Guadalajara, 27 de febrero de 2028
Y también:
El País de la Plata, de Bibiano Contreras
El Comercial, el café más alcarreño de Madrid
HISTORIA DE JADRAQUE
HISTORIA DE JADRAQUE
El nombre de Jadraque (Charadraque) suena arábigo; tanto por esto como por la abundancia de fértiles huertas, cabe asegurar que ya existió durante la dominación musulmana.
Jadraque progresó desde que en 1434 Juan II creó con esta villa con esta villa, más las de Jirueque, Bujalaro, Alcorlo, Utande y los sesmos de Bornoba y el Henares, un rico señorío a favor de su sobrina doña María de Castilla, casada con Gómez Carrillo, de quien lo heredó Alfonso Carrillo de Acuña, Protonotario y Guarda Mayor de Enrique IV, que fue un caballero tarambana y manirroto cuyas franca-chelas y pésima administración le llevó a dilapidar año tras año el “grande estado (riqueza) en que sucedió a su madre”, según un antiguo cronista.
Jadraque es una población de honrados trabajadores que crece y mejora, gracias al esfuerzo de sus hijos; además ofrece al visitante múltiples atractivos que, por sí solos merecen una visita.
Y sí se acompaña del conocimiento de su historia…
F. Layna Serrano (Jadraque, 1949)
EL LIBRO DE JADRAQUE, PULSANDO AQUÍ
SUMARIO GENERAL:
-I-
JADRAQUE,
Y SU ENTORNO HISTÓRICO-GEOGRÁFICO
Pág. 9
La Geografía
Demografía
Un repaso por las fuentes escritas. Jadraque en los manuales: los Diccionarios
El topónimo
-II-
UNA INCURSIÓN EN LA HISTORIA
Pág. 23
Tiempos antiguos
El Cid, en Jadraque
-III-
LACOMUNIDAD DE VILLA Y TIERRA DE ATIENZA
Pág. 41
-IV-
LAS TIERRAS DE GÓMEZ CARRILLO
Pág. 51
-V-
EL CASTILLO DE JADRAQUE
LOS SEÑORES DEL CASTILLO
Pág. 65
Rodrigo de Vivar y Mendoza, Marqués del Cenete y conde del Cid
Mencía de Mendoza
El castillo de Doña Mencía de Mendoza
Jadraque en el Ducado del Infantado. Las Relaciones Topográficas
El invierno del rey. Felipe II en estas tierras
Fray Andrés de Jadraque
Juan Sedeño, militar y poeta
Fray Pedro de Urraca
José Gutiérrez Luna: “El Indiano de Jadraque”
La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista
-VI-
JADRAQUE EN LA GUERRA DE SUCESIÓN
Pág. 113
Felipe V en Jadraque
El reino en Guerra
La Princesa de los Ursinos
El Catastro de Ensenada. Jadraque, 1752
El terremoto de Lisboa, de 1755
Diego Gutiérrez Coronel
-VII-
¡GUERRA A LOS FRANCESES!
Pág. 145
España en Guerra
Melchor Gaspar de Jovellanos, en Jadraque
La Guerra contra los franceses, en Jadraque
La Constitución de 1812
Juan José Arias de Saavedra
El rey “in-Deseado”
Los Capuchinos de Jadraque
-VIII-
¡EL REY HAMUERTO! ¡VIVA EL REY!
Pág. 203
La vida local y municipal en el siglo XIX
Los Hospitales de Jadraque
La Feria de Jadraque, hasta el siglo XIX
La feria en el siglo XIX
La llegada del ferrocarril
Jadraque, y el lienzo de Jovellanos
José Ortega Munilla; Benito Pérez Galdós, y Jadraque
La epidemia de cólera en Jadraque, en 1885
El año del cólera, 1885
El caso de Jadraque
El Cíngulo del Cristo de la Cruz a Cuestas. El robo de la iglesia
La compra del castillo
Jadraque en el final del siglo XIX
La Luz Eléctrica. El último avance del siglo
-IX-
JADRAQUE, SIGLO XX
Pág. 274
La fundación de La Benéfica
El despoblado de Salaices (o Saelices)
Jacinto Abós Valencia, más que un farmacéutico
Juan Ures Bermejo, el héroe del Rif
Antonio Botija Fajardo
Eduardo Contreras de Diego. El hombre de los mil sueños
Jadraque, entre la República y la Guerra
La reconstrucción
Jadraque 1959, homenaje por un castillo
Las ferias de Jadraque, en el siglo XX
José Antonio Ochaíta
EL LIBRO:
- ASIN : B0CLKB4JCL
- Editorial : Independently published
- Idioma : Español
- Tapa blanda : 330 páginas
- ISBN-13 : 979-8865113089
- Peso del producto : 567 g
- Dimensiones : 15.24 x 2.11 x 22.86 cm
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