JADRAQUE, CIEN AÑOS DESPUÉS
Se cumplen cien años de la apertura de la central telefónica
Don Alejo, en el mes de octubre de 1926, conociendo lo que estaba por
llegar, puso a sus alumnos un ejercicio especial, la redacción de lo que ellos
suponían que había de ser el teléfono, aquel aparato inventado a finales del
siglo XIX del que tanto gustaron mujeres como la reina de Inglaterra o la
Emperatriz de los franceses, Eugenia de Montijo.
Y
los alumnos, cumplieron, siguiendo los dictados de don Alejo, que fue
presidente de la Asociación de Maestros de la zona y provincia y, también,
cumplido corresponsal de prensa, para contar a la provincia lo que ocurría en
un municipio que, a la fuerza, consideró como si fuese su pequeña patria natal.
Aquí fue también concejal en su consistorio y, si lo hubiese querido, lo
habrían votado como primera autoridad municipal cuando el año de 1923 amanecía.
Por entonces se esperaba en Jadraque que la construcción de las nuevas escuelas
nacionales se iniciase de una vez por todas, y nadie mejor que un maestro al
frente del Ayuntamiento, para lograr el fin deseado. Cargo, el de alcalde, que
don Alejo rechazó alegando sus años y estado de salud, a pesar de brindarse
desde su concejalía para dar los pasos necesarios y allanar, o tratar de
allanar los caminos antes las instituciones correspondientes. Don Alejo
consiguió que, al menos de forma provisional, se creasen en 1924 las dos
escuelas que Jadraque necesitaba con urgencia, una para niños y otra para
niñas. El trabajo que impuso a sus alumnos aquel mes de octubre de 1926
consistía en levantar un acta imaginaria sobre la apertura de la Central
Telefónica, por cuenta de la Compañía Nacional, que estaba por abrirse en la
calle Mayor Baja número 16.
Una población en permanente progreso
Jadraque había dado un importante paso hacia el futuro el 5 de octubre de
1860, cuando quedó abierta la vía férrea que desde Madrid llegaba hasta la
villa del Cid, y que posteriormente continuaría hasta los Pirineos.
A
partir de aquella fecha a Jadraque comenzaron a llegar las novedades de la
capital del reino; y también llegaron, a través de ferrocarril, los visitantes
tanto como los veraneantes; ya que en aquellos lejanos tiempos del siglo XIX, e
incluso hasta los primeros años del XX, los veraneantes no buscaban tostarse al
sol sobre las arenas de la playa; sino sestear al arrullo de las alamedas
circundantes de cauces de agua que, como Jadraque, y gracias al Henares, se lo
podían permitir.
A
Jadraque llegó el Tren, y más tarde el telégrafo, la oficina de Correos o la
Subalterna de Tabacos, ferias en mayo y
septiembre, mercado los lunes, un casino de sociedad de recreo y los atractivos
campestres bastantes para ser el punto de reunión de muchas distinguidas
familias que, según parece, veranean deleitosamente a las orillas del Henares; que escribiría el famoso Médico y Pediatra
don Manuel Tolosa Latour, uno de tantos visitantes.
Por si todo lo anterior fuese poco, el 30 de
enero de 1898, a Jadraque llegó también, como cosa de magia que aguardó con
impaciencia el vecindario, la luz eléctrica, que desde la fábrica de harinas de
don Antonio Botija, iluminó las noches de la villa.
Y el 4 de noviembre,
el Teléfono público
Fue 1926 año de numerosas inauguraciones
provinciales, principalmente de escuelas; como para que de alguna manera los
provincianos nos olvidásemos de los numerosos problemas que aquejaban al reino.
Que, salvo en las grandes poblaciones, pasaban desapercibidos, puesto que a
ellas no llegaban los medios de prensa, ni la radio; casi únicos que trasmitían
las noticias; al margen de quienes, de forma ocasional, viajaban a las
capitales y de ellas traían las novedades.
Entre los artífices de que el teléfono
público hiciese su entrada en Jadraque se encontraron don Santos Sánchez
Rodrigo, administrador de la Compañía Telefónica en la zona, y uno de los
personajes más activos, en cuanto a promoción provincial, que conoció
Guadalajara en este tiempo. Don Santos, junto a personajes como el librero de
Miedes, Balbino Cerrada, y algunos más, estuvo en el origen de la exaltación
alcarreña a través del Día de Guadalajara de 1928; e incluso fue uno de los
fundadores de la Casa de Guadalajara en Madrid, entre otras dedicaciones.
Sánchez Rodrigo se encontraba entre quienes,
aquel 4 de noviembre de 1926, acompañaban al cura párroco de Jadraque, don
Lorenzo Heredia Malo, y a su Alcalde, don Ernesto Pérez Sanz quien, henchido de
orgullo y satisfacción, tras la bendición del local por parte del Sr. Heredia,
y tomando la palabra cedida por don Manuel González, subadministrador comarcal
de la Telefónica, invitó al acompañamiento a dirigir la palabra, desde
Jadraque, a cualquier punto de la geografía nacional, el corresponsal de prensa
en Jadraque, entre los primeros en tomar el teléfono, marcó a la redacción de
su periódico, Flores y Abejas, para saludar por vez primera vía telefónica a su
director que, casualmente, no se encontraba en las oficinas. El corresponsal no
era otro que don Alejo.
Eran poco más de la cinco de la tarde,
comenzaba a oscurecer, pero ello no evitó que el público de la población se
concentrase en la calle Mayor para escuchar cómo, desde el interior del local,
salían las voces de lata del Alcalde saludando, vía telefónica, al Gobernador
Civil o al Presidente de la Excma. Diputación provincial quienes, por aquellos
misterios de la vida, a través de unos cables que el mecánico don Francisco
Cubero instaló, y que parecían correr de un lado a otro a través de una bien
organizada red, ponían en contacto directo a Jadraque con Guadalajara en un
santiamén.
Después la fiesta, el Ayuntamiento invitó a
autoridades y asistentes a un tente en pie, vino español o, como de decía en
aquel tiempo, lunch, en el establecimiento de don Regino Alonso Rebollo, quien
al año siguiente relevó en la alcaldía a don Ernesto. Y, al final, los brindis,
en los que la palabra del Sr. Alcalde se alzó por encima de las demás, dando
cuenta de que sí, que antes de aquel día ya podían comunicarse de alguna manera
con el exterior, pero de muy limitada manera. A partir de aquel Jadraque se
encontraba unido al mundo, vía telefónica.
Se daba una circunstancia para la mayor
alegría del pueblo: Jadraque no contaba con el número de vecinos que la
Compañía Telefónica exigía para la instalación de la oficina; y tampoco era
cabeza de partido, como pedía el Gobierno. Miel sobre hojuelas.
A partir de entonces, la conferencia, desde
la central, llegaría a ser habitual para cualquiera que quisiese hablar con sus
familias de más allá.
A don Alejo, quien recibió el homenaje del
pueblo de Jadraque y sus alumnos el 27 de noviembre de 1966, y se le premió con
la Encomienda y Medalla de la Orden de Cisneros en 1959, tanto como a sus
alumnos, les resultaría inimaginable el conocer que, cien años después de
aquello, cualquiera, desde Jadraque, pueda conectarse con cualquier lugar del
mundo, a través de un aparto, telefónico, guardado en el bolsillo, y sin cables
ni zarandajas…
Tomás Gismera
Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 9 de
octubre de 2026








