viernes, febrero 27, 2026

EDUARDO CONTRERAS, EN SU CENTENARIO

 

EDUARDO CONTRERAS, EN SU CENTENARIO

Se cumplen cien años de su muerte en Brihuega

 

   Cien años se cumplen en estos días del fallecimiento de uno de los hombres que trató que nuestra tierra fuese conocida más allá de sus límites provinciales, Eduardo Contreras, hijo del conocido médico, natural de Torremocha del Campo y más tarde alcalde de Jadraque, Bibiano Contreras.

   Habría que remontarse a 1847 para buscar su nacimiento, cuando su padre, Bibiano, comenzaba a ejercer como médico en Hiendelaencina. Su nombre, el de don Eduardo, aparece por vez primera en 1877, cuando ya era a pesar de su presunta juventud Administrador de Rentas Estancadas de la localidad minera. Por entonces andaba la relación con su padre un tanto tensa. Eduardo dejó los estudios de medicina, porque no le atrajo la profesión, lanzándose a recorrer mundos imaginarios, plasmando sus viajes en dos libros. Sus títulos: “Un viaje por Oriente, de Manila a Marianas”, y “Viajes y descubrimientos en el Polo Norte”.

 


Un nombre de acción

   Mientras andaba por Hiendelaencina ejerciendo como funcionario del Estado su padre se trasladó como médico a Jadraque, precisamente ese año, el de 1877, don Bibiano fue designado Alcalde de la villa, cargo que dejó dos años después en 1879.

   Eduardo Contreras, tras su paso por Hiendelaencina también se trasladó a Jadraque, cuando en los pueblos de cierta nombradía y mucho paso comenzaron a instalarse las primitivas estafetas de correos. Accedió por vez primera a desempeñar un cargo de cierta responsabilidad en Correos y Telégrafos, como oficial de correos, al final de la década de 1880. La vida, que para cualquier funcionario pudiera resultar tranquila en una población como Jadraque, entonces rondando los 2.000 habitantes, fue para nuestro hombre distinta. A tanto llegó su empeño por devolver a Jadraque un poco del esplendor pasado que una y otra vez insistió en la reconstrucción del castillo. Fue el primer personaje de los que tenemos memoria que se interesó en ello. Una curiosa carta, fechada en Jadraque el 23 de noviembre de 1881, hoy conservada en el Archivo de los Duques de Osuna, firmada por don Eduardo, instruye al entonces propietario, el duque de Osuna y a su vez del Infantado, de cómo había de llevarse a cabo la reconstrucción, recomendándole incluso el lugar del que podían acarrearse las piedras necesarias con el menor coste. Evidentemente el duque, en los revoltijos de su ruina, no estaba para gastos extras.

   Eran años, los de los ochenta del siglo XIX, en los que una serie de intelectuales con avanzadas ideas para la época ocupaban cargos de responsabilidad en la Serranía de Guadalajara, y por supuesto que no le costaría ningún trabajo entrar a formar parte del grupo de Jorge de la Guardia, médico en Miedes, o de Bruno Pascual Ruilópez, abogado en Atienza.

   Aunque eso será tras el paso del cólera por Jadraque, cuando en 1885 la población se vio sacudida por la epidemia y, echando mano de sus conocimientos médicos, trabajó de forma incansable junto a su padre y con Félix Layna Brihuega, padre de nuestro historiador, por toda la comarca.

 

Contreras en Atienza

   Don Eduardo Contreras dejó Jadraque poco después. De la estafeta de correos de esta localidad pasó a la de Atienza. Convirtiéndose en un adalid de la cultura de la villa. Junto a los nombrados y algunos otros fundó el Casino de la Unión; desempolvó la historia y se lanzó a predicar con el ejemplo del buen hacer. Junto a Jorge de la Guardia iniciaría la persecución de un sueño: tener su propio medio de difusión cultural, fundando en 1897 la revista “Atienza Ilustrada”. Para entonces ya estaba casado con María de los Ángeles Sepúlveda, natural de Brihuega, con la que tenía cuatro hijos, Arturo, Herminia, Blanca y Concepción. María Sepúlveda era sobrina de otro de esos personajes que dieron de qué hablar en la provincia, más en Brihuega, Ramón Casas Caballero. Lo malo es que su mujer lo dejó viudo muy pronto el 18 de julio de 1899. En Jadraque falleció, y en Jadraque la enterró. Lo tentaron para que entrase en política, pero prefirió mover los hilos de la política desde la sombra. A él se debe la irrupción de unos cuantos políticos que llegaron a sentarse en el Congreso de los Diputados y en el Senado, con eso se conformaba.

   Dejó la estafeta de Atienza para dirigir la de Jadraque nuevamente llevándose su revista, que pasó a llamarse “Alcarria Ilustrada”. Comenzando a trabajar en Jadraque y por Jadraque, llegando incluso a montar un popular museo mineralógico, si bien era coleccionista de todo lo coleccionable: sellos, postales, fotos, libros, ex libris… Tan pequeñas se le quedaron sus salas que hubo de alquilar un local en la calle Mayor. El Museo Contreras, conocido en toda la provincia, fue muy visitado convirtiéndose, después de la iglesia, en el lugar más atrayente para los visitantes de aquellos años. Museo en el que se podían contemplar desde los fósiles coleccionados por su padre y hallados en los cuatro puntos cardinales de la provincia, a la más grande colección de taxidermia jamás habida en Guadalajara.

 

Entre Brihuega y Jadraque

   Libre la estafeta de correos de Brihuega, a Brihuega marchó, dejando al frente de la de Jadraque a su íntimo amigo, el farmacéutico Jacinto Abós.

    En Brihuega continuó su Alcarria Ilustrada, hasta que el 17 de mayo de 1902 se publicó la antesala de su último número, un especial de 88 páginas, dedicado íntegramente a Brihuega. Allí concluyó la aventura de la Alcarria Ilustrada, y junto a su tío, Ramón Casas, fundaría El Briocense, un periódico local y provincial que quedaría bajo la dirección de Antonio Pareja Serrada, flamante Cronista Provincial de Guadalajara.

   Ya en Brihuega, al tiempo de la dedicación a su habitual trabajo y a la edición del Briocense, tenía tiempo para viajar a Atienza, Jadraque y Madrid a desempeñar otro tipo de funciones. Incluso llegó a formar parte de la aventura del Centro Alcarreño de Madrid, precursor de la Casa de Guadalajara. Llamó de puerta en puerta en pro de la reconstrucción del castillo de Jadraque. Tomó parte activa en la vida cultural de Atienza y hasta en Brihuega anduvo en otra aventura, la fundación de la Filarmónica Briocense, de la que fue secretario. Sin contar que su firma fue habitual en la práctica totalidad de medios de prensa de la provincia, así como en numerosos de Madrid. Una pluma ligera, aguda, crítica en ocasiones. También fue un adalid en aquella famosa aventura del Centenario de la Batalla de Villaviciosa, colaborador necesario de Pareja Serrada, y coautor de aquella “Razón de un Centenario”, a la vez que secretario y anotador de todos los actos.

   Próximo a cumplir los ochenta años de edad le llegó la última hora, en plenitud de facultades, y con la mente tan lúcida que le permitía mantener sus innumerables compromisos y atender a sus colaboraciones periodísticas, en el mes de febrero de 1926, en Brihuega, donde vivía junto a sus hijas Blanca y Concepción, pues Herminia había fallecido y Arturo le había dado el mayor disgusto de su vida al dejar los estudios y casarse con la hija de una rico muletero de Maranchón con la que creó el madrileño Café Comercial de la Glorieta de Bilbao.

    Fue el 4 de marzo de 1926 cuando sufrió un desmayo, falleciendo en la madrugada del día 5. A la mañana siguiente, 6 de marzo, desde Brihuega, en coche de caballos, trasladaron su féretro para ser enterrado en la población que soñó, junto a la que fuese su esposa, en Jadraque, donde reposa a la eternidad su memoria.  Cien años se cumplen de aquello, de ahí la memoria.

 

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la memoria/ Periódico Nueva Alcarria, Guadalajara, 27 de febrero de 2028


Y también:

El País de la Plata, de Bibiano Contreras

El Comercial, el café más alcarreño de Madrid

La Alcarria Ilustrada


HISTORIA DE JADRAQUE

 

 

HISTORIA DE JADRAQUE

  

   El nombre de Jadraque (Charadraque) suena arábigo; tanto por esto como por la abundancia de fértiles huertas, cabe asegurar que ya existió durante la dominación musulmana.

   Jadraque progresó desde que en 1434 Juan II creó con esta villa con esta villa, más las de Jirueque, Bujalaro, Alcorlo, Utande y los sesmos de Bornoba y el Henares, un rico señorío a favor de su sobrina doña María de Castilla, casada con Gómez Carrillo, de quien lo heredó Alfonso Carrillo de Acuña, Protonotario y Guarda Mayor de Enrique IV, que fue un caballero tarambana y manirroto cuyas franca-chelas y pésima administración le llevó a dilapidar año tras año el “grande estado (riqueza) en que sucedió a su madre”, según un antiguo cronista.

   Jadraque es una población de honrados trabajadores que crece y mejora, gracias al esfuerzo de sus hijos; además ofrece al visitante múltiples atractivos que, por sí solos merecen una visita.

   Y sí se acompaña del conocimiento de su historia…

 

F. Layna Serrano (Jadraque, 1949)

 

 

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SUMARIO GENERAL:

 

-I-

JADRAQUE,

Y SU ENTORNO HISTÓRICO-GEOGRÁFICO

Pág. 9

La Geografía

Demografía

Un repaso por las fuentes escritas. Jadraque en los manuales: los Diccionarios

El topónimo

-II-

UNA INCURSIÓN EN LA HISTORIA

Pág. 23

Tiempos antiguos

El Cid, en Jadraque

 

-III-

LACOMUNIDAD DE VILLA Y TIERRA DE ATIENZA

Pág. 41

 

-IV-

LAS TIERRAS DE GÓMEZ CARRILLO

Pág. 51

 

-V-

EL CASTILLO DE JADRAQUE

LOS SEÑORES DEL CASTILLO

Pág. 65

Rodrigo de Vivar y Mendoza, Marqués del Cenete y conde del Cid

Mencía de Mendoza

El castillo de Doña Mencía de Mendoza

Jadraque en el Ducado del Infantado. Las Relaciones Topográficas

El invierno del rey. Felipe II en estas tierras

Fray Andrés de Jadraque

Juan Sedeño, militar y poeta

Fray Pedro de Urraca

José Gutiérrez Luna: “El Indiano de Jadraque”

La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista

 

-VI-

JADRAQUE EN LA GUERRA DE SUCESIÓN

Pág. 113

Felipe V en Jadraque

El reino en Guerra

La Princesa de los Ursinos

El Catastro de Ensenada. Jadraque, 1752

El terremoto de Lisboa, de 1755

Diego Gutiérrez Coronel

 

-VII-

¡GUERRA A LOS FRANCESES!

Pág. 145

España en Guerra

Melchor Gaspar de Jovellanos, en Jadraque

La Guerra contra los franceses, en Jadraque

La Constitución de 1812

Juan José Arias de Saavedra

El rey “in-Deseado”

Los Capuchinos de Jadraque

 

-VIII-

¡EL REY HAMUERTO! ¡VIVA EL REY!

Pág. 203

La vida local y municipal en el siglo XIX

Los Hospitales de Jadraque

La Feria de Jadraque, hasta el siglo XIX

La feria en el siglo XIX

La llegada del ferrocarril

Jadraque, y el lienzo de Jovellanos

José Ortega Munilla; Benito Pérez Galdós, y Jadraque

La epidemia de cólera en Jadraque, en 1885

El año del cólera, 1885

El caso de Jadraque

El Cíngulo del Cristo de la Cruz a Cuestas. El robo de la iglesia

La compra del castillo

Jadraque en el final del siglo XIX

La Luz Eléctrica. El último avance del siglo

 

-IX-

JADRAQUE, SIGLO XX

Pág. 274

La fundación de La Benéfica

El despoblado de Salaices (o Saelices)

Jacinto Abós Valencia, más que un farmacéutico

Juan Ures Bermejo, el héroe del Rif

Antonio Botija Fajardo

Eduardo Contreras de Diego. El hombre de los mil sueños

Jadraque, entre la República y la Guerra

La reconstrucción

Jadraque 1959, homenaje por un castillo

Las ferias de Jadraque, en el siglo XX

José Antonio Ochaíta

 

 

EL LIBRO:

  • ASIN ‏ : ‎ B0CLKB4JCL
  • Editorial ‏ : ‎ Independently published  
  • Idioma ‏ : ‎ Español
  • Tapa blanda ‏ : ‎ 330 páginas
  • ISBN-13 ‏ : ‎ 979-8865113089
  • Peso del producto ‏ : ‎ 567 g
  • Dimensiones ‏ : ‎ 15.24 x 2.11 x 22.86 cm

 

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