jueves, mayo 21, 2026

ALFONSO VIII, REY DE ATIENZA

 

ALFONSO VIII, REY DE ATIENZA

A él se debe el auge de la villa a partir del siglo XIII, así como la tradicional Caballada

 

   Si un rey hubiera de coronar la villa de Atienza este no debía de ser otro que Alfonso VIII de Castilla quien, desde su tierna infancia hasta que la muerte lo llevó pudo considerarse como su benefactor; quizá debido a que siendo niño la tradición cuenta que de aquí lo sacaron a lomos de mulos, escondido entre sus bártulos, los arrieros de la villa; la historia, caprichosa en ocasiones, no da cuenta con señales, escritos o documentos la realidad del hecho, que se conmemora año a año desde solo Dios sabe cuándo, en fechas coincidentes con la festividad de Pentecostés. Contándonos la tradición que aquella escena, la salida de Atienza, es el origen de La Caballada. La segunda fiesta de los arrieros, puesto que la primera ha de ser, como lo es para cualquier hermandad o cofradía que se precie, la de su patrono principal, La Santísima Trinidad.




 

Alfonso VIII rey de Castilla y de Atienza

   Contó don Julián Enrique Rueda, en Soria, por el mes de septiembre de 1881, la historia del pequeño rey Alfonso quien, huérfano de padre y madre a la temprana edad de tres o cuatro años, y luego que su padre Sancho III nombrase tutores para el infante, quiso disputarle el trono su tío, Fernando II a quien en herencia tocó el reino de León; a Alfonsito le cayó el de Castilla y en aquellas batallas, verbales en principio y que tornaron luego en disputa armada, Alfonso fue llevado a Soria, de aquí a San Esteban de Gormaz y desde la amurallada ciudadela… “y para mayor seguridad, lo trasladó a Atienza”; a lomos de buen caballo, guiado por Pedro Núñez, Señor de Fuente Almegir. Hecho que debió de acontecer entre 1159 y 1164, a juicio de los entendidos.

   De don Julián Enrique Rueda tomó don Francisco Layna los datos que acompañó a su estudio sobre La Caballada de Atienza que vio la luz a través de la Revista Hispania, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en 1942; e igualmente de aquí saldrán los datos que numerosos de cuantos seguimos o siguieron el paso del rey, relatamos en torno a la llegada y posterior partida de Atienza, del pequeño rey.

   De lo que no cabe la menor duda, muy a pesar de la falta de documentos que nos indiquen la salida atencina del niño Alfonso a lomos de mula, envuelto entre arrieros, es de que llegado que fue al trono, Alfonso VIII convirtió Atienza en una de las enseñas reales; en Atienza mejoró su castillo, levantó templos, amplió el cerco de sus murallas y por allí anduvo cuando las cuentas pendientes del reino se lo permitieron, llevando consigo a los hombres buenos de esta tierra en cuantas batallas, que muchas fueron, llevó a cabo a lo largo de su reinado, concediendo, cuentan algunos de los muchos cronistas de aquel tiempo, a las poblaciones que le siguieron en la batalla de Las Navas de Tolosa, el título de muy noble y muy leal a las villas de las que salieron sus hombres.

 

El Rey en Atienza

   Pocos se ponen de acuerdo a la hora de dar cuenta de cuánto tiempo estuvo entonces el rey en la población aquella primera vez. Mientras que la tradición, sin dato documental, nos dice que pudieron ser varios meses; también se nos dice que pudieron ser apenas unos días, antes de que desde Atienza lo llevasen camino de los seguros muros de Ávila, como también recoge el P. Ariz en sus magníficas “Grandezas de Ávila”, que vieron la luz en los albores del siglo XVII.

   Es el caso que Alfonso VIII, tornó a Atienza en cuantas ocasiones los asuntos del reino le hicieron pasar por sus cercanías; o las batallas se lo permitieron; conociendo que en aquellos remotos siglos no tenían los reyes lugar fijo en el que residir, siendo la corte ambulante y estableciéndola allá donde la noche, si de viaje iban, se les echaba encima, por decirlo de manera coloquial; puesto que de antemano, abandonando un lugar, señalaban el de la pernoctación o estancia del siguiente.

   Documentadas en parte se encuentran las estancias reales de Alfonso VIII en Atienza:

   En 1166 y desde finales de junio hasta principios de julio, se encontró Alfonso VIII en la villa, donde el día 3 de julio concedió al monasterio de San Salvador, de Atienza, los famosos beneficios que ostentaron sobre las salinas de tierra de Atienza, dos bestias cargadas de sal, que semanalmente podían emplear para sus usos.

   En 1174, concedió al monasterio de la Vid (nos cuenta la Crónica de Alfonso VIII el Noble), encontrándose en Atienza el 14 de febrero de ese año, ciertos privilegios cuando venía de acompañar a su tía, la reina Sancha de Aragón. De Atienza marchó a San Esteban de Gormaz.

   En 1181 permaneció Alfonso VIII en Atienza una gran parte del mes de julio, pues en la villa suscribió con fecha del día 13 la donación de Hornillos y Orbaneja al monasterio de Rocamador, sito cerca del primer pueblo, y el 31 firmaba en Atienza los nuevos fueros de Palencia, con compensaciones a su obispo y cabildo.

   En 1194 se encontró Alfonso VIII en Atienza, donde estaba el 12 de diciembre, y desde donde confirmó la fundación del monasterio de Valfermoso, llevada a cabo por los ilustres hijos de la villa Juan Pascasio, Flamba su mujer, y sus hermanos.

   También visitó Atienza en el año 1200; en la villa se encontraba el 25 de octubre, y aquí confirmó el acuerdo entre el obispo de Sigüenza y el concejo de Atienza; siendo Rodrigo, sobrino y heredero en el obispado de Martín de Finojosa, el beneficiario del documento que se le entregaba para la repoblación de Cabanillas.

   Regresó a Atienza el rey en el año de gracia de 1203, y aquí estuvo al menos desde el 11 de mayo hasta el 19, cuando algunos documentos hablan de su salida en dirección a Berlanga de Duero, población a la que llegaría el día 20.

   La última estancia real nos lleva al año 1207, entre el 14 y el 16 de marzo. En estas fechas suscribió en Atienza algunos documentos, entre ellos una donación al monasterio de Las Huelgas Reales, en Burgos, fundación familiar del propio monarca castellano, tanto como de sus hijas y su mujer, Leonor de Plantagenet.

   El 6 de octubre de 1214 se despidió del mundo el Rey: “El mismo día que pasó desta vida…” Cuenta la crónica real; para ser llevado a su definitivo reposo.

  Las crónicas nos dicen que: “Fue sepultado pues en el Monasterio junto a Burgos, por los obispos Rodrigo de Toledo, Tello de Palencia, Rodrigo de Sigüenza, Mendo de Osma, Giraldo de Segovia, y por otros religiosos, haciendo el gasto de las ostentosas exequias la Reyna Berenguela su hija, la cual concluyó aquella función lúgubre con tan intenso dolor que casi se extinguiera con los golpes y lágrimas que producía. Y así como adelantó el reyno en vida con sus virtudes, llenó en muerte a toda España, o por mejor decir, a todo el mundo de lágrimas. Fue pues sepultado en el sobredicho monasterio por los referidos prelados, donde no podrá borrar ni la envidia ni el olvido la memoria de sus alabanzas”.

   La reina Leonor no tardaría en acompañarle en la muerte: “probablemente acometida por las mismas fiebres que se llevaron al rey, al finalizar aquel mismo mes de octubre de 1214, la vino la muerte a visitar en las vísperas del día de todos los santos”.

   Dejando ambos, en Atienza, su imperecedero recuerdo, y La Caballada.

 

Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la Memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 22 de mayo de 2026

 

LA CABALLADA DE ATIENZA. UNA TRADICIÓN CASTELLANA

 

LA CABALLADA DE ATIENZA. Una tradición Castellana.

   Te presentamos este libro sobre La Caballada de Atienza, un clásico que vuelve renovado y puesto al día con todo aquello que deseas conocer en cuanto a La Caballada de Atienza. Un libro que ha sido, y sigue siendo considerado como lo mejor que se ha escrito en torno a esta centenaria tradición castellana.

   Se presentó en Atienza, en  el mes de septiembre de 1994, ya que ni entonces ni después tuvo cabida dentro de los actos y entorno de la Hermandad. Hasta aquella fecha nada se había conocido en libro,en torno a La Caballada de Atienza, desde el mítico estudio que llevó a cabo Francisco Layna Serrano, su ya conocida La Histórica Cofradía de La Caballada de Atienza.



   El libro, en aquella ocasión, fue financiado y editado por la entidad Ibercaja, cediendo  el autor los derechos de aquella edición. Todos los cofrades que entonces pertenecían a la hermandad, así como la mayoría de los vecinos de Atienza, recibieron, grauitamente, un ejemplar de la obra. También, como resultas de la edición, se llevaron a cabo interesantes intervenciones de aquella entidad, relacionadas con Atienza.

   Fue entusiastamente recibido en todos los medios, desde el gran periodista Luis Carandell, a los distintos estamentos literarios y culturales de la provincia, y fuera de ella. Ya que ponía al día la histórica tradición.







   Gismera, era entonces, y está considerado al día de hoy como el  auténtico Cronista de la villa de Atienza y analista de su historia, y de su Serranía, habiendo participado en numerosos encuentros, dado charlas y conferencias en torno a esta festividad, así como también ha incluído su visión de La Caballada de Atienza, en otros libros, foros y debates; entre ellos el gran libro etnográfico en torno a las festividades ibéricas "Máscaradas de la Península Ibérica"; el reciente "Cien propuestas para conocer Guadalajara", o el ya clásico album recopilatorio de la obra del fotógrafo Santiago Bernal.





   Y ha  dado a la imprenta otros volúmenes y estudios en torno a La Caballada de Atienza. Entre ellos, La Caballada de Atienza, paso a paso, en la que estudia y desarrrolla cada uno de los actos, con un completo "diccionario" en torno a su palabrerío"; el más clásico "La Caballada de Atienza, historia y tradición", o el más complejo de "Arrieros, muleteros y mercaderes", en el que estudia este oficio para la comarca de Atienza, y provincia de Guadalajara. Al tiempo que la ha dado a conocer a través de numerosos encuentros, foros, y artículos de prensa, en todos sus aspectos.



   El libro que ahora nos llega es, por tanto, la suma de una obra que comenzó a estudiarse en la década de 1990, y, en cuanto a su estudio, continúa.  Libro que ha sido adaptado a los tiempos modernos.





   La obra,con multitud de imágenes, mantiene la esencia de la primera edición. Con decenas de fotografías, en blanco y negro, que conservan y es su fin, el sentir de una fiesta tradicional; quizá la más arraigada de la villa natal del autor. Que fue, en tiempo pasado, por encima de todo, una hermandad en la que destacó el respeto a la opinión y conocimiento de sus mayores, a través del llamado "Consejo o Mesa de Seises"; en la actualidad, de alguna manera, representativo, como todo su contenido.

   Al libro accedes pulsando aquí, o sobre los títulos de: "La Caballada de Atienza".  Cómodamente y sin molestías, en dos o tres días, lo tienes en tu casa. Forma parte de la nueva forma de edición coonocida como "Impresión bajo demanda", ya que de otra forma no sería posible, como no lo ha sido hasta ahora, poner a disposición del curioso, estudioso o lector, este tipo de obras.

   Y, si así lo quieres, también puedes acceder, a partir de ahora, a aquella gran obra en torno  a La Caballada, que dejó escrita en la década de 1940 el historiador Francisco Layna Serrano: La Histórica Cofradía de La Caballada de Atienza. Tan sólo tienes que pulsar aquí.  



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