EL PUENTE DE TRILLO SOBRE EL RÍO TAJO
Un puente, con una larga historia detrás
Doscientos años se cumplen por ahora desde que el 18 de julio de 1826,
debemos de entender que de simbólica manera y adaptando la situación a nuestros
tiempos, se cortó la cinta inaugural del magnífico puente que sobre el río Tajo
se ha convertido a través del tiempo en uno de los emblemas de Trillo, una
localidad que tanto puede presumir de esto, de su elegante puente, como del
paso del río más singular de la provincia, el Tajo, o de unir en su casco las
de este con las del Cifuentes, cuyas aguas parecen correr a través de sus
cascadas en busca de las aguas mayores que recorren de un extremo a otro la
provincia.
Trillo:
algo de su historia
A
la tierra de Atienza, como tantas localidades más de la hoy provincia de
Guadalajara, perteneció Trillo desde que se tiene memoria, para pasar un par de
siglos después de que aquella tierra o común se formase, a poder del conocido
caballero don Juan Manuel, hijo del infante don Manuel, que tantas páginas
literarias y de historia dejó escritas en nuestra bendita tierra de
Guadalajara. Antes de que ello acaeciese tiene Trillo su novela histórica a
través de las páginas que escribieron por su posesión don Pero García, doña
Mayor, su viuda, o Garci Pérez, a cuyas aventuras nos invita a acudir la propia
historia de la villa.
A
don Juan Manuel, quien tanto tiempo tuvo para la batalla y la literatura, se
atribuye la edificación de lo que fue el castillo de la villa en los guerreros
años del siglo XIV, a partir de 1322, castillo que maltratado por el tiempo y
las batallas, luego de que las tropas de Napoleón, en los años que mediaron
entre 1808 y 1814, lo desportillasen en lo más de sus murallas el 23 de octubre
de 1810, terminó por derrumbarse antes de mediar el siglo XIX.
Trillo,
con don Juan Manuel, pasaría a integrarse en sus señoríos de Cifuentes, antes
de que fuese desposeído de ellos, se integrasen en los señoríos de la corona y
de que Juan II los pusiese en manos de otra de las familias todopoderosas de la
tierra alcarreña, los Silva, que llegaron de Portugal para quedarse por aquí.
Vivieron sus vecinos del tráfico de la madera que descendió por las
aguas del Tajo, desde las tierras altas de Molina hasta las domadas de
Aranjuez, disponiendo a la vera de la población, por donde hoy se despeñan las
aguas del Cifuentes, como industrias mayores, de algunos conocidos artefactos,
sierras de madera, movidas por el despeñarse del agua, consideradas por
Ambrosio de Morales en el siglo XVIII como: “invención de mucho ingenio”;
no faltaron, como tierra de muchos caudales, los molinos de agua.
En 1630 obtuvo del rey Felipe IV el derecho de villazgo alzando en señal
de ello la correspondiente picota o rollo, y su horca, levantada en el cerro
del que tomó el nombre, donde ajusticiar a los condenados.
Del paso de las tropas austriacas en 1710, durante la Guerra de Sucesión
que llevó al trono al rey Borbón, Felipe V, se escribió que, entre el 6 y el 10
de diciembre, las tropas comandadas por el conde de las Atalayas estuvieron a
punto de hacer desaparecer la población: “…padeció Trillo la tala de sus
montes y plantíos, la destrucción de sus colmenas y ganados, la quema de las
maderas de su tráfico, y de más de doscientas casas, de forma que sólo quedaron
en pie doscientas ochenta; la rapiña de sus alhajas y dinero, la vejación y
cruel trato de sus vecinos, el saqueo de su pósito, archivo e iglesia y, en una
palabra los horrores de la guerra todos juntos”. Horrores guerreros que
volverían a vivirse un siglo después; cuando los franceses volaron lo que
quedaba del castillo, saquearon la población y persiguieron hasta casi la
muerte, a su cura párroco, que les plantó cara, don Esteban Llorente, quien
para librarse de la seguridad de la muerte hubo de acudir al refugio de su
tierra natal, Villares del Alto Rey, o de Jadraque.
El
puente de Trillo sobre el rio Tajo
El cronista provincial Sr. García López nos indica, en cuanto al
monumental puente que permite el cruce del Tajo, y que tan disputado fue en
todo tiempo en época de confrontación bélica, que: “Si existía ya en la Edad
Media no tenemos de ello datos documentales ni arqueológicos. Los autores de la
relación topográfica que se escribió en 1580 hablan de la puente de cal y canto
de sillería, que atraviesa todo el río, de un solo ojo y confina con las mismas
casas de dicho lugar; pero en la obra actual, muy reformada en tiempos de
Carlos III, (hacía 1770) cuando se establecieron las famosas termas, no es
fácil distinguir lo antiguo de lo moderno y aun consta la obra de un solo ojo.
En 1811 lo rompieron los franceses, por allí de continuo apretados por los guerrilleros
nacionales, pero después de la guerra se reparó…”
La solicitud para su reparación partió de un oficio que el Concejo envió
al Consejo del Reino en 1817, en la que, nos continúa diciendo García López, se
pedía que “se procediese a reparar el puente tan dañado por los enemigos, y
decían que era obra útil y magnífica, y al parecer, de los últimos tiempos de
los árabes”. Indudablemente, y
como muy lejano en el tiempo, el puente debió de levantarse en aquel siglo XVI
de que nos hablan las relaciones topográficas.
No fue respondida de inmediato la solicitud del Concejo, pues todavía
pasarían dos años más antes de que desde la ya creada Diputación provincial e
Intendencia de la provincia, sin duda por el importante beneficio que resultaba
para cuantas personas se dirigían a los más que famosos “Baños”, volvieron
nuevamente a solicitar en esta ocasión del rey, la reparación de aquella
necesaria obra. El resultado de las comunicaciones dio pie a que Fernando VII
insinuase al entonces obispo diocesano, don Manuel Fraile García, que fuese él
quien se pusiese al frente y costease tan magnífica reparación. Por fin el puente, cuyas obras dieron
comienzo en 1821, estaba concluido para 1826, cuando el obispo mandó “situar
a la entrada del puente, por la parte de Trillo, una columna de piedra con esta
inscripción”:
Reynando el Señor
Don Fernando VII, se reedificó este puente volado por el Exército invasor de
Napoleón en 23 de octubre de 1810 en su vergonzosa y precipitada fuga.
Monumento eterno del heroísmo de los Españoles, de los Paternales desvelos de
S.M. y de la gloria de su trono.
A 18 de julio de
1826.
Curiosamente, cuando el obispo quiso asistir con motivo de la
inauguración, a ver el puente, “y situándose a media legua de distancia, en
el monasterio de Ovila, a las orillas del Tajo, recibió oficio en que el Sr.
Ministro de Gracia y Justicia, D. Francisco Tadeo Calomarde, le participaba
desde Solar de Cabras, con fecha 22 de junio (de 1826) la intención de SS.MM.
D. Fernando VII y su esposa Dª María Josefa Amalia, de venir a Sigüenza el 5 de
agosto siguiente y hospedarse en el palacio episcopal. La venida de SS.MM. se
atribuyó principalmente al deseo de la virtuosísima reina Amalia de visitar las
reliquias de nuestra Patrona, Santa Librada, a fin de alcanzar del Señor, por
la intercesión de la Santa, la suspirada sucesión para estos reinos”. La
reina falleció de fiebres, tres años después, sin dejar herederos al trono.
Doscientos años redondos, se cumplen de aquellos días en los que, el
puente, comenzó a verse como hoy se ve.
Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la
memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 10 de julio de 2026
TRILLO; HISTORIA Y CRÓNICA DE LA VILLA
TRILLO; Historia y Crónica de la Villa y su Balneario
De Trillo (Guadalajara), mucho es lo que se ha escrito, y mucho lo que queda por escribir, de su historia, de sus baños, aguas, balneario…
Las que siguen son páginas que tratan de contribuir al conocimiento de su pasado, a continuar con aquellas que, en 1853, nos decían que…
Con amenos paisajes y saludables aguas bríndale al río Cifuentes caminar dos leguas hacía mediodía el frecuentado pueblo de Trillo, recostado en la pendiente de un valle, entre risueñas cascadas, en la confluencia del inquieto Cifuentes y del verdoso Tajo, que fertilizan al par su vega y ponen en movimiento su reducida industria. Mejor que por esta, casi destruida en las sangrientas vicisitudes de la guerra de sucesión, mejor que por los vestigios de cierta población antigua algo más oriental, llamada vulgarmente Villavieja, se distingue Trillo por sus famosos baños, erigidos en el reinado de Carlos III, que casa verano atraen una variada concurrencia en busca de salud o de esparcimiento. Sus nuevos edificios blanqueando entre copudos olmos, cabe el río que serpea por la deliciosa cañada, aparecen a vista de pájaro desde las alturas que se encrespan al mediodía; ni a las peñas faltan, en toda la extensión dela cordillera, frondosa vegetación y caprichosos y extraños cortes, descollando entre ellas ocho leguas a la redonda las tetas de Viana, cuyo nombre toman del pueblo situado a su opuesta falda…
Paisajes y Bellezas de España
Trillo, 1853
El libro, pulsando aquí
SUMARIO:
-I-
La tierra, la geografía y el entorno
Pág. 15
La Alcarria; Trillo, en los manuales o diccionarios; El Despoblado de Villavieja; Demografía de Trillo
-II-
Entre los tiempos remotos, y la reconquista
Pág. 33
Páginas para la Historia
-III-
El Señorío de Trillo
Pág. 45
Don Juan Manuel; El Castillo de Trillo; Doña Constanza Manuel, Señora de Cifuentes y Trillo
-IV-
El Condado de Cifuentes, Señores de Trillo
Pág. 61
Los Condes de Cifuentes
-V-
Trillo hasta el Siglo XVI
Pág. 77
Las Relaciones Topográficas de Felipe II; Trillo, de Lugar a Villa
-VI-
Trillo en el siglo XVIII
Pág. 91
El Conde de las Atalayasen Trillo; Cifuentes y el Catastro de Ensenada; El interrogatorio de Tomás López
-VII-
¡Guerra a los franceses!
Pág. 110
El 2 de Mayo; Los Condes del Siglo XIX
-VIII-
Trillo, Siglo XIX
Pág. 125
Las Guerras Carlistas; Trillo en los tiempos del Cólera; Los Baños de Trillo, 1850; La Feria y Mercado de Trillo; Recuerdos y Bellezas de España, Trillo, 1853; El final de un Siglo
-IX-
El Patrimonio Histórico
Pág. 163
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora; El Lignum Crucis; El Retablo del Maestro de Santamera; El Puente de Carlos III
Apéndices
Pág. 195
La Batalla de Trillo, junio 1810
-X-
EL MONASTERIO DE ÓVILA
Pág. 177
SUMARIO:
-I-
La tierra, la geografía y el entorno
Pág. 15
-II-
Entre los tiempos remotos, y la reconquista
Pág. 33
-III-
El Señorío de Trillo
Pág. 45
-IV-
El Condado de Cifuentes, Señores de Trillo
Pág. 61
-V-
Trillo hasta el Siglo XVI
Pág. 77
-VI-
Trillo en el siglo XVIII
Pág. 91
-VII-
¡Guerra a los franceses!
Pág. 110
-VIII-
Trillo, Siglo XIX
Pág. 125
-IX-
El Patrimonio Histórico
Pág.163
-X-
EL MONASTERIO DE ÓVILA
Pág. 177
Apéndices
Pág. 195
La Batalla de Trillo, junio 1810
El libro, pulsando aquí



No hay comentarios:
Publicar un comentario
No se admitirán mensajes obscenos, insultantes, de tipo político o que afecten a terceras personas.