BARCONES, UNA POBLACIÓN EN LA FRONTERA
Hoy en la provincia de Soria, perteneció a la de Guadalajara hasta
1833
Barcones,
es la primera población que aparece tras dejar atrás los paisajes de Atienza; en
la actualidad en la provincia de Soria, y que perteneció hasta 1833 a
Guadalajara, del mismo modo que fue parte de la tierra de Paredes de Sigüenza,
cuando esta parte perteneció a los condes de Coruña y al Vizcondado de Torija,
creado en una rama de los Mendoza descendientes del primer Marqués de Santillana.
A Barcones se llega a través de la antigua carretera de Berlanga que hasta allá
llega desde Atienza, población a la que, con anterioridad a integrarse en la
tierra de Paredes, perteneció.
Barcones,
en la frontera
Poco o nada tiene que ver la población que en la actualidad se nos
muestra al entrar en la provincia hermana, puesto que, por esta parte, como
señalamos, es el primer pueblo de ella que nos encontraremos; situado, eso sí,
como lo estuvo a través del tiempo en esa definición enciclopédica que nos
legaron los siglos pasados: “en forma de
anfiteatro en el descenso de un pequeño cerro, y con buena ventilación”. Como
que fue parte de una extensa línea fronteriza que dominó parte de las
Castillas; por donde se alzaron torres vigías que habían de estar al tanto del
paso de huestes enemigas. La línea fronteriza de Soria con Guadalajara conserva
un buen número de ellas con las melladuras del paso de los siglos, aun
manteniendo la hidalguía de una historia que nos une.
Incluso nos unió la estructura románica de su incomparable iglesia
parroquial del Arcángel San Miguel, que conserva de sus primitivos tiempos la
portada de acceso, de lo poco que quedó después de que, cuando la primera
guerra carlista daba las últimas bocanadas, un incendio la redujese a escombros
y cenizas el 6 de agosto de 1839, desapareciendo entre otras cosas su magnífico
retablo, obra del atencino Francisco del Castillo, heredero en este arte del
también maestro de la villa Diego de Madrigal, quien heredó, a más del modelo
artístico, el taller que Madrigal tuvo abierto en la calle de San Pedro de la
atencina villa. La iglesia se reconstruyó a partir de 1840 para darle el
aspecto que hoy tiene, con la colaboración de todo el vecindario y del obispado
de Sigüenza al que entonces pertenecía.
Tierra
de arévacos
Por aquí anduvo a la caza de restos prehistóricos don Juan Cabré quien
pateó toda la línea serrana que desde Barahona (o Baraona), llega a Retortillo,
deteniéndose en Tiermes. Los arévacos levantaron en el territorio algunas
poblaciones de relativa importancia, como pudieron hacer con Numancia, tras
cuya caída se inició la romanización del territorio, que estuvo cruzado por
numerosos ramales de calzadas que posteriormente fueron rutas ganaderas, puesto
que por aquí bajaron los ganados trashumantes en busca de los pastos invernales
de la Extremadura castellana. Haciendo que la propia población de Barcones se
convirtiese en un emporio ganadero en el que se asentaron familias que tuvieron
renombre en la serranía hasta bien avanzado el siglo XIX. Nombres que nos
suenan, como los Gamboa, Romanillos, Botija, Manrique, Beladíez o Lozano. Familias
que conjugaron sus posesiones de aquí con las de Atienza, Miedes, Condemios o
Campisábalos. También fueron, los hombres de Barcones, hábiles tratantes en
mulas cuando la muletería tenía asentada en esta parte de Castilla uno de sus
principales centros en los que se criaban las muletas que, enseñadas a la
labor, recorrían las principales ferias comarcanas de Almazán, Berlanga,
Sigüenza, Jadraque, Sepúlveda, Ayllón o Atienza. Hermanadas por una similar
Historia.
Barcones fue población de buen número de habitantes, pues se aproximó en
sus mejores tiempos al millar; en la actualidad apenas alcanza las dos docenas,
como parte de esa Siberia española despoblada, o como queramos llamarla, de la
que sus habitantes tuvieron que salir decenios atrás en busca de mejores medios
de vida, ya que las promesas se las llevó el viento. Aquí en Barcones en los
primeros decenios del siglo XX estaba prevista una estación de parada del que
había de ser vehículo vertebrador para el futuro; la línea de ferrocarril que
uniese España con Europa, pero el buen conde de Romanones, quien por aquí
disparó a las codornices, debió de encontrar mejor aventura para sus negocios
en la provincia de Segovia, dejando a los sorianos como lo hizo con los
guadalajareños de esta parte, compuestos y sin tren.
Nombres
en la Historia de Barcones
Cuando el conde venía por aquí a la caza de la codorniz apenas quedaban
ya ilustres nombres de la hidalguía comarcana; la mayoría de ellos habían
levantado la casa para establecerse en Atienza, Guadalajara o Madrid. De aquí
salió una rama de los Gamboa que asentados en Sigüenza fueron parte de la
historia de la ciudad mitrada, ocupando cargos en la política y en la catedral;
como lo hicieron los Iglesia, o de la Iglesia, quienes desde sus puestos
legislativos, pasaron a la historia de la abogacía como entendidos en derecho o
legislación. Siendo, D. Gregorio de la Iglesia, aquí nacido, uno de los más
significativos hombres en la administración del ducado de Alba, puesto que fue
Archivero y Bibliotecario de la Casa ducal, a más de Abogado de los Reales
Consejos. Su pariente, don Francisco Iglesias, deán que fue de la catedral de
Sigüenza y alcanzó a ser colegial de Bolonia; oidor de la Chancillería de
Granada fue D. Miguel de la Iglesia, quien se empeñó en tratar de demostrar a
través de sus escritos que Numancia no se alzó donde nos dicen los estudiosos,
sino en Almazán. Y también aquí tuvieron parte de nacencia los Fajardo, que han
pasado a la historia a través de la novela de Benito Pérez Galdós, uniendo en
un descendiente de ellos, D. Antonio Botija Fajardo, todo el poder familiar. D.
Antonio casó con su prima, Dª Antonia Botija y Verdugo, también heredera en
Jadraque de mediana hacienda y aquí, en Jadraque, levantaron su imperio
industrial con fábrica de harinas y luz incluidas. D. Antonio también fue diputado
provincial y uno de los más prestigiosos Ingenieros Agrónomos de su tiempo,
quien dio a la imprenta unas cuantas obras de sabiduría del campo. También fue
D. Antonio el hombre que habiendo recibido en herencia el cuadro que Francisco
de Goya pintó de D. Gaspar Melchor de Jovellanos, lo sacó al mundo a través de
un trapero de Madrid, que fue entonces el único que se interesó por la pintura.
Por supuesto que en este relatar de nombres ilustres salidos de la
localidad, no nos ha de faltar don Antonio Sanz Romanillos, doctor en varias
ciencias, Secretario de la Constitución de Bayona, que dejó el trono en las
manos de José Napoleón I, y su ministro del Consejo de Estado y Hacienda, quien
además fue uno de los hombres más ilustrados de su tiempo.
La
Villa que Barcones quiso ser
También quiso Barcones ser villa independiente eximiéndose de Paredes de
Sigüenza, como lo quisieron Alcolea de las Peñas, Cercadillo y algunas otras
poblaciones más, alegando que los alcaldes de la cabeza de la tierra no
trataban bien a quienes se encontraban un tanto alejados de su centro de poder.
Como la mayoría de las poblaciones que lo intentaron, Barcones no pudo reunir
la inmensa cifra que se pidió para la exención, quedando como un lugar más del
antiguo Común de Villa y Tierra de Atienza; con una historia tan cercana que a
pesar de que la carretera nos distancia y la sierra se enrisca, sus líneas y
antiguos legajos nos unen.
Tierras y pueblos con tantas cosas en común que las distancias
desaparecen y animan al conocimiento.
Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la
memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 5 de junio de 2026
BARCONES (Soria); Historia, Entorno y Gentes
BARCONES (Soria); Historia, Entorno y Gentes
Se encuentra BARCONES en la provincia de Soria, prácticamente en la línea divisoria que separa esta provincia de la de Guadalajara, provincia a la que perteneció hasta 1833, dentro del amplio Común de Villa y Tierra de Atienza, de cuya historia participará a lo largo de los siglos, por cercanía y hermandad de gentes.
Pasará, sin dejar de estar integrado en el común atencino, a la Tierra de Paredes, integrada en el Condado de Coruña y Vizcondado de Torija, rama de los Mendoza que descenderá del primer Marqués de Santillana.
Su sencilla historia, unida a la agricultura y la ganadería, dejará el nombre de Barcones inscrito en sus anales a través de sus gentes, de sonoros apellidos como Ranz Romanillos o Botija Fajardo, nombres y apellidos que se unirán a la aristocracia ganadera serrana.
A través de las páginas siguientes el autor nos introduce en el pasado de Barcones, continuando su trayectoria a lo largo del tiempo, hasta situarnos en los albores del presente, a través de crónicas escritas que, en conjunto, forman el diario histórico de la población.
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Detalles del LIBRO
- ASIN : B0DPDC83XP
- Editorial : Independently published
- Idioma : Español
- Tapa blanda : 211 páginas
- ISBN-13 : 979-8301835087
- Peso del producto : 336 g
- Dimensiones : 13.97 x 1.35 x 21.59 cm
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