RETIENDAS POR LA CANDELARIA
Con su botarga y sus tradiciones, es una de las fiestas
tradicionales de invierno más significativas de la provincia
El
mes de julio de 1818 fue uno de los más importantes en la historia de
Retiendas, puede que el que más. Ese mes cambió su historia. Al fin, tras un
largo proceso, la población alcanzaba su soñada independencia de Tamajón y se
convertía en Villa, con la alegría de los propios y el disgusto de los ajenos.
Los últimos pasos para llevar a cabo la segregación jurisdiccional los comenzaron
a dar los representantes del común de la localidad cuatro años antes, en 1814,
apenas concluida la guerra contra los franceses; muy a pesar de que desde el
siglo anterior se habían dado algunos avances tendentes al fin perseguido. En
el último cuarto del siglo XVIII la población logró contar con cura propio que
les dijese misa y los asistiese espiritualmente, pues hasta 1793 fueron
asistidos por el párroco de Tamajón quien en ocasiones, según los vecinos de
Retiendas, no llegaba a tiempo para administrar a los moribundos los últimos
sacramentos; desde entonces contaron, por facultad real, con herrero propio e
incluso con toro padre, mantenido por los ganaderos de la población. No fueron
pocas las localidades que por estos siglos, y hasta bien avanzado el XX,
contaron con toro y cerdo semental para la cubrición de sus ganados
respectivos, como una más de las ventajas de ser población populosa. Toro o
cerdo semental que periódicamente se renovaban, a fin de mantener en perfecto
estado de salud la cabaña ganadera.
La
Villa de Retiendas
Hasta aquel mes de julio de 1818 fue Retiendas uno más de los lugares de
la tierra de Tamajón, creada en la cabeza de los Mendoza; y fue Tamajón, por
esta parte de la provincia, con Beleña y Cogolludo, una de las villas de más
histórica raigambre en todos los aspectos; tanto que la historia cuenta que a
punto estuvo la majestad de Felipe II de elegir estas tierras para su reposo
eterno.
También fue Retiendas uno de los lugares más significativos de la tierra
de Tamajón, con una población que hasta bien entrado el siglo XX rondó los
quinientos habitantes e incluso en algunas épocas estuvo por encima. Nada que
ver con los tiempos actuales en los que la despoblación la ha llegado a situar
en torno al medio centenar de censados, que no de vecinos.
Unos vecinos que a lo largo de la historia vivieron de la agricultura y
más aún de la ganadería, caprina principalmente, pues fue la cabra serrana uno
de los principales productos de por aquí; como que es animal que todo lo
aprovecha y pone pocos peros a lo escabroso o improductivo del terreno. En
aquel tiempo en el que Retiendas se propuso la meta de llegar a ser villazgo,
declaró que en su suelo pastaban nada menos que 1.200 cabezas de caprino, que
ya son. El vacuno alcanzaba al medio centenar y el lanar, tan delicado como su
apariencia, estaba por debajo de las doscientas cabezas. Fue uno de los avales
que los de Retiendas pusieron a la hora de adquirir el título al que aspiraban,
puesto que, por cada uno de sus sesenta vecinos, debían dejar en las arcas
reales algo así como 7.500 maravedíes que, en total, superaban los 450.000, o
lo que es lo mismo, en torno a los 14.000 reales. Mucho dinero a pesar de la
lejanía de los tiempos. Pueblos hubo que para pagar los derechos de villazgo se
hipotecaron por dos o tres siglos.
No debió de ser el caso de Retiendas, puesto
que en los dos plazos que se le marcaron pagó los derechos y el 11 de julio de
1818, a eso de las once y media de la mañana, don José Riegas en nombre del Rey
declaró que Retiendas dejaba de ser lugar y se convertía en Villa; y allá
juraron cargos sus alcaldes y regidores, Diego del Olmo, Manuel de Santa María,
Leandro Merino, Valentín Robledillo, Manuel y Domingo Gamo, y quienes
ejercieron de secretario y alguacil, Facundo Robledillo y Facundo Gamo, por
cada uno de los cargos. Después juraron y prometieron desempeñarlos y “administrar justicia sin excepción de
personas, mirando por los huérfanos, viudas, y pobres, defendiéndolos, y el
Misterio de la Inmaculada Concepción de María Santísima Madre de Dios y Señora
nuestra, como también los privilegios de este pueblo”. A continuación, se
repitió a voz en grito, conforme a la costumbre y tradición, por tres veces, lo
de ¡Viva el Rey!, que era don Fernando VII de mal recuerdo. Y concluyó el acto
con fiesta de altas miras.
Con ello se adquiría el derecho a levantar horca, que se alzó en el
cerro de la Nevera; y picota con argolla y cuchillo, a 22 pasos de la iglesia,
porque entonces no había todavía plaza pública ni casa de Ayuntamiento,
dándoseles tres años de plazo para levantarla, y se levantó.
En los días siguientes se procedería al deslinde y amojonamiento de las
tierras, señalando los límites con Tamajón y poblaciones vecinas. Aquí hubo sus
más y sus menos, pero al fin hubo acuerdo y de entonces a hoy.
La
Candelaria
Ya se celebraba en aquel tiempo la festividad de la Virgen de las
Candelas, con algunas más invernales y las clásicas veraniegas para celebrar el
final de la cosecha. Muy a pesar de que es sin lugar a dudas la fiesta de las
Candelas la más tradicional de Retiendas, asistida por su singular figura de la
Botarga; sin que conozcamos desde cuándo por aquí o por cualquiera otro de
nuestros rincones provinciales, la figura diablesca y colorida del personaje
hace su representación; situando su aparición en el siglo XVI a manera de
referencia, puesto que los escritos pasados, que tanto se ocuparon de nuestras
devociones o castillos, apenas nos dejaron reseña de las muestras festivas o
folclóricas que se nos asoman a los calendarios al día de hoy; añadiendo al
personaje en cuestión la antigüedad o caracteres que más se adaptan a la tierra
o celebración. Por aquí se contaba, y así lo recogió Sinforiano García Sanz
cuando la dio a conocer mediada la década de 1940, que la botarga de Retiendas
tenía su origen en un gracioso que para que la Virgen María no sintiese
vergüenza cuando salió por vez primera de la casa, tras la cuarentena maternal,
fue con ella haciendo gracias a su paso. Sea como fuere, la botarga de
Retiendas, al contrario de lo que sucediese con otras del entorno, se mantuvo
firme a lo largo del siglo, a pesar de que sus diabluras, como las de otros lugares, llevaron a que curas y
autoridades civiles prohibiesen este tipo de representaciones durante algún
tiempo, puesto que las vieron los unos como irrespetuosas ante la sagrada
divinidad, y otros como germen de disturbios propios de un tiempo que no se
quería recordar.
Nuestro recordado García Sanz nos dice en sus trabajos que: “algunos años los desmanes de este
enmascarado han rayado en lo monstruoso”; y es que el botarga, o la
botarga, tenía, o se tomaba, la libertad de robar: “pues algunos años, en combinación con los mozos del lugar y
aprovechando el descuido de alguna ama de casa, ha hurtado las suculentas
comidas festeras, y alegremente ha dado fin de ellas al calor de la hoguera.
Como goza de libertad para entrar en las casas, obtiene bollos, rosquillas,
magdalenas, orejones, etc.”
Con el tiempo, la botarga se ha ido moderando, y al día de hoy es uno
más de nuestros emblemas invernales, de las fiestas previas al carnaval, o del
sentir tradicional de una tierra que respira historia y folklore por los poros
de sus montes y el silencio de sus calles.
Tomás Gismera Velasco/ Guadalajara en la
memoria/ Periódico Nueva Alcarria/ Guadalajara, 30 de enero de 2026
RETIENDAS (Guadalajara)
RETIENDAS (Guadalajara) Notas para una memoria
Se encuentra Retiendas en la provincia de Guadalajara, a la vera del macizo de Ayllón, a la sombra del pico Ocejón; una población en retroceso en cuanto a su población, que destacó en tiempo pasado por su monasterio de Bonaval, en lo religioso, y destaca por su botarga en lo tradicional.
Delayer y del hoy de Retiendas van las páginas siguientes. Descubriendo los renglones de la historia, en un entorno descubierto en los inicios del siglo XX por escritores y periodistas:
“Abrese a nuestros pies, en las arcillas bermejas de diluvial, el valle de Retiendas, y en un bello rincón, como detalle de ornamentación, el caserío de Retiendas… Y aquí y allá, decorando el paisaje, las encinas verdinegras, los robles gallardos. Todo está luminoso y transparente y es un deleite bajar por la senda tortuosa que desciende rápida hasta el arroyo de las Huertas, donde los sauces inclinan sus ramas.
He aquí Retiendas. Es un verdadero pueblo de tipo alpino como las aldeas que yo vi en Saboya y en Suiza. El lecho pedregoso de un torrente corta en dos al pueblo y así es su calle Mayor el propio canturral. Don Jacinto, el maestro amable, es nuestro patrón y se desvive por que estemos bien.
¡Cuán limpia, tranquila y serena su casita! Y al final de la comida inolvidable, la miel de ámbar que las abejas obtuvieron de las jarras silvestres y las nueces bulliciosas que la hija desprendió del nogal paterno. Y mientras como, pienso conmovido en estas santas mujeres castellanas que se dan íntegras al hogar y a la virtud sin alarde ninguno del sacrificio.
A la comida disponemos la excursión. Hoy veremos y estudiaremos el carbonífero de Bonaval; mañana el cretáceo de Tamajón y el silúrico del Pico Ocejón formidable….”
A ello vamos.
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EL LIBRO:
- ASIN : B0DW7P5D5X
- Editorial : Independently published
- Idioma : Español
- Tapa blanda : 196 páginas
- ISBN-13 : 979-8309520718
- Peso del producto : 313 g
- Dimensiones : 13.97 x 1.24 x 21.59 cm
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