viernes, marzo 05, 2010


LOS TRES DESEOS

Los madrileños tienen una gran fe al Cristo de Medinaceli, es una de las referencias cuaresmales de la capital del reino, en laque fían, y a veces fían su futuro, es el talismán de los deseos.
Cuentan que son tres los que hay que pedirle, de los tres concede uno. Nadie nos dice en qué orden. Es como si en la oferta del hiper nos pusieran eso de tres por dos, o compre dos y pague uno, o…
Se calcula que pasarán en el día de hoy entre doscientas cincuenta y trescientas mil personas, que al cabo de la Cuaresma, época en la que suele recibir el mayor número de visitantes, lo harán en torno a un millón de personas.
Si multiplicamos el millón por tres, nos dará que al pobre Cristo de Medinaceli se le harán tres millones de peticiones, de las que, seleccionando, podrá conceder en torno al millón.
¡Jesús cuánto trabajo de selección!
Y luego me dirán que me he vuelto escéptico.
Es que si las cosas fuesen razonables, entre alguna de esas tantísimas peticiones irá la de que nos quite de una vez por todas a los políticos metepatas y adláteres que les acompañan, y parece que eso nunca lo hace.
Cada uno a lo suyo y, como decía aquél, más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena, y en esa ciencia están doctorados quienes viven del invento, que ya dura.
Siempre se necesita, supongo, algo a lo que agarrarse cuando faltan las fuerzas terrenales. Y cuando se pierde la fe en quienes, por obligación constitucional, están obligados a dar solución a los problemas de cada uno. Desde el rey hasta el último edil.