jueves, marzo 25, 2010

HERENCIAS FAMILIARES NO DECLARADAS

Don Jaime Matas tiene la misma suerte que aquél otro, que con una ferretería, a base de vender tornillos al peso, se hizo rico.
A don Jaime Matas la riqueza le ha venido de una manera inesperada, a través de herencias familiares no declaradas.
Desde luego es un arte nuevo, ese del trapicheo, el de confundir al espectador de la vida política española, vamos, al currito de turno, para decirle que la persona a la que voto para representarle, metió la mano en la hucha, rompió el cerdito y se quedó con la calderilla.
Se habían escuchado multitud de justificaciones a la hora de justificar el enriquecimiento ilegal, vamos, la astilla, el palo, el rebote, como queramos llamar a esas corruptelas que a través de los cargos políticos ponen piso en el centro, chalet en la sierra, apartamento en la plaza y bungalow en el Caribe.
En fin, la santa mano de Dios, esa en la que tanto creen estas buenas gentes que con una mano se lo llevan y con la otra se santiguan, les juzgue, pero bien, no con ese perdón de la oración y la compasión, vamos, entre rejas, previo reintegro de lo extraviado (presuntamente).
La santa mano de Dios, no la de Maradona, que por ahí es ya otro cantar, que al señor don Juan La Puerta, como lo recibieron en uno de esos países del Africa Tropical, parece que se le ha ido la pinza y ha hecho unas declaraciones de escándalo vergonzoso, dicen que, como Felipe González o como Aznar, podía haber salido por la puerta grande de su club y va a salir de tapadillo por no se qué de un quíteme allá esas pelotas, o votos o cargos o independentismos, porque nunca se sabe, que aquí cada cual coloca la pelota donde puede. La Puerta en un rival, por lo visto, que ha dejado de serlo. Aznar le tira un penalti a Chaves, y Chaves de rebote dicen eso de “me están tocando las…”
¡Hay don Jaime Matas! Ni imaginarse puede el dolor que me causan sus sentimientos. Por que ya se tienen que haber muerto familiares para alcanzar la suma de lo (presuntamente) extraviado.
Alguien, a eso de las tantas de la noche, mientras llovía sobre Madrid y el agua golpeaba los cristales cuando estaba a punto de quedarme dormido, como eran horas de adultos soltó un “para darle dos hostias”.
No me quedó claro a quien, si a Aznar, a Felipe, a Jaume, a Joan….
Lo acabo de recordar.
Herencias familiares no declaradas. Si es que hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad….
Y lo que estudian los abogados para justificar lo injustificable de sus defendidos. ¡Joder qué tropa!