jueves, febrero 04, 2010


DESAYUNO CON DIAMANTES

Rodríguez Zapatero se marchó a desayunar con Obama, tras el rezo, creo. Antes o después. A lo mejor no fue a ninguna de las dos cosas, o si. Tal vez. Quien sabe.
Y es que estos días estamos asistiendo a todo un espectáculo digno de un vodevil, o mejor, de un guión cinematográfico. Seguro que, bien aderezado, alguna privilegiada mente montaba una de esas películas de éxito asegurado.
Aumentamos la edad de jubilación… ¡eh! que era un globo sonda. ¡Que os lo habíais creído!
Aumentamos los años de cotización… A ver, a ver, con sus matices, que no quisimos decir eso, es que…
En esas va el señor Barreda y se atreve a decir que España no va tan bien como debería de ir y que hombre, que a lo mejor conviene quitar ministerios y… se lanzan todos contra él.
Barreda va y dice que por decir la verdad… Y es cierto, da la imagen de hombre sincero y que mira hacía adelante, aunque en ocasiones se equivoque.
Yo que Rodríguez Zapatero, puestos a fastidiar y lanzar globos sonda, o dicho de otra manera, tomarnos el pelo a todos, convocaba elecciones y que cada cual se las ventilase con su voto en la urna, aunque no se, lo mismo no le salen las cuentas y…
Por cierto, ¿qué le habrá contado Obama?
No se, pero me da la sensación de que esa fabulosa constelación planetaria que capitaneada por los emperadores actuales de Europa y América no funciona. ¿O si? Por lo menos los tertulianos televisivos tienen tema de conversación.
¿Quién dijo que Rodríguez Zapatero era un tipo serio y sin gracia, si se pasa el día intentando contarnos chistes? Con poca gracia, eso también es cierto.
Aunque lo interesante ha sido y es… ese desayuno diamantino. Faltaría, seguro, la fantástica Audrey Hepburn. Pero no me vais a negar que lo de Zapatero y su Gobierno no es un guión a lo Truman Capote.