RECETA PARA TERMINAR BIEN EL AÑO
Se toman todas aquellas cosas que se desea olvidar, se meten en una coctelera, se agita bien, sesirve en una copa con hielo picado y... se arroja al pozo de los olvidos.
jueves, diciembre 31, 2009
miércoles, diciembre 30, 2009
PEÑAS ARRIBA
Es, y ha sido, desde que me lo regalaron, uno de mis libros de cabecera, lo he leído tantas veces que casi podría decir que me lo conozco de memoria.
Desde la dedicatoria de José María de Pereda, en la que dice que en un lugar de ese libro hay una cruz en recuerdo de su hijo muerto, hasta las andanzas de todos aquellos personajes que van desfilando por una obra magnífica.
Me he imaginado en muchísimas ocasiones la casona de don Celso, la sala grande, los caminos borrados por la nieve, las manos rugosas de aquel hombre rememorando su vida… todo; e incluso en una ocasión, con menos años y preocupaciones, ideé hacer un viaje por aquellas tierras cántabras; tan solo por conocer el paisaje en el que se desarrolla la obra, desde Reinosa a Tablanca.
Imaginé entonces que aquella casona con escudos nobiliarios y amplio corredor con vistas a la montaña de don Celso habría desaparecido o estaría en estado ruinoso como aquella otra de Armando Palacio Valdés en Entralgo, cuya lastimera estampa al pie de la carretera recordaba otros pasajes de la novela costumbrista española, la aldea perdida.
Anoche, buscando entre mis antiguas fotografías una que ilustrase un pasaje, me encontré con una que tomé hace muchos años en Cantalojas, y me ha recordado, cosas del destino, el agotarse de las viejas casonas, y la memoria se me ha ido a ver la ruina de la casa de Tomasa, en Narrillos del Alamo.
Debió de ser una casa hermosa. Yo la conocí todavía con ese empaque que mostraba que alguna vez fue casa importante, con sus grandes portones carreteros, sus estancias para el ganado y para los pastores o los gañanes, o los vaqueros; y vi salir por los portones los rebaños de ovejas, y las vacas; y hasta vi a sus propietarios asomados al corredor, labrado en madera, tal vez de nogal, hoy abandonado a su suerte.
Eran tiempos en los que la trashumancia todavía continuaba practicándose, y su rebaño de vacas iniciaba el camino de los agostaderos, o de los invernaderos, con un cencerrear constante y unos mugidos penetrantes que encendían la sierra y el camino por el que se trasladaban.
Era, desde que la conocí, una de las casas más emblemáticas de Narrillos del Alamo, sin nada que la distinguiese de otras, salvo aquellas inmensas puertas carreteras, su patio o corral interior y su estampa de poderío sobre las vecinas.
Murió Tomasa, como murió su marido, sin descendencia, y hoy, aquella casa que fue emblema en una población perdida en las serranías avulenses, muestra, con esa hidalguía que los tiempos, por muy modernos que sean, nunca podrán borrar, la herida de un tiempo que… al menos para ella, fue mucho mejor.
“La noche desciende ciega y fría para las cabañas de los pastores y para los palacios de los caballeros…”, lo escribió Azorín en uno de sus más hermosos retratos de su “Hora de España”, otro de mis libros de cabecera.
Este verano, a la vieja casona de Narrillos del Alamo, le hice unas cuantas fotos, quería retenerla en mi memoria, con su ruina a cuestas, antes de que, como tantas cosas en la vida, pasase a pertenecer, por los siglos, al recuerdo.
Todo camina hacía la nada, dejó escrito el maestro.
Bajo sus aleros, como única señal de vida, continuaban anidando las golondrinas.
Y la otra, se nota que va a comenzar el nuevo año, y con él, comienzan las nuevas colecciones. Se acabaron las colonias, los turrones… comienzan las colecciones por fascículos…
Es, y ha sido, desde que me lo regalaron, uno de mis libros de cabecera, lo he leído tantas veces que casi podría decir que me lo conozco de memoria.
Desde la dedicatoria de José María de Pereda, en la que dice que en un lugar de ese libro hay una cruz en recuerdo de su hijo muerto, hasta las andanzas de todos aquellos personajes que van desfilando por una obra magnífica.
Me he imaginado en muchísimas ocasiones la casona de don Celso, la sala grande, los caminos borrados por la nieve, las manos rugosas de aquel hombre rememorando su vida… todo; e incluso en una ocasión, con menos años y preocupaciones, ideé hacer un viaje por aquellas tierras cántabras; tan solo por conocer el paisaje en el que se desarrolla la obra, desde Reinosa a Tablanca.
Imaginé entonces que aquella casona con escudos nobiliarios y amplio corredor con vistas a la montaña de don Celso habría desaparecido o estaría en estado ruinoso como aquella otra de Armando Palacio Valdés en Entralgo, cuya lastimera estampa al pie de la carretera recordaba otros pasajes de la novela costumbrista española, la aldea perdida.
Anoche, buscando entre mis antiguas fotografías una que ilustrase un pasaje, me encontré con una que tomé hace muchos años en Cantalojas, y me ha recordado, cosas del destino, el agotarse de las viejas casonas, y la memoria se me ha ido a ver la ruina de la casa de Tomasa, en Narrillos del Alamo.
Debió de ser una casa hermosa. Yo la conocí todavía con ese empaque que mostraba que alguna vez fue casa importante, con sus grandes portones carreteros, sus estancias para el ganado y para los pastores o los gañanes, o los vaqueros; y vi salir por los portones los rebaños de ovejas, y las vacas; y hasta vi a sus propietarios asomados al corredor, labrado en madera, tal vez de nogal, hoy abandonado a su suerte.
Eran tiempos en los que la trashumancia todavía continuaba practicándose, y su rebaño de vacas iniciaba el camino de los agostaderos, o de los invernaderos, con un cencerrear constante y unos mugidos penetrantes que encendían la sierra y el camino por el que se trasladaban.
Era, desde que la conocí, una de las casas más emblemáticas de Narrillos del Alamo, sin nada que la distinguiese de otras, salvo aquellas inmensas puertas carreteras, su patio o corral interior y su estampa de poderío sobre las vecinas.
Murió Tomasa, como murió su marido, sin descendencia, y hoy, aquella casa que fue emblema en una población perdida en las serranías avulenses, muestra, con esa hidalguía que los tiempos, por muy modernos que sean, nunca podrán borrar, la herida de un tiempo que… al menos para ella, fue mucho mejor.
“La noche desciende ciega y fría para las cabañas de los pastores y para los palacios de los caballeros…”, lo escribió Azorín en uno de sus más hermosos retratos de su “Hora de España”, otro de mis libros de cabecera.
Este verano, a la vieja casona de Narrillos del Alamo, le hice unas cuantas fotos, quería retenerla en mi memoria, con su ruina a cuestas, antes de que, como tantas cosas en la vida, pasase a pertenecer, por los siglos, al recuerdo.
Todo camina hacía la nada, dejó escrito el maestro.
Bajo sus aleros, como única señal de vida, continuaban anidando las golondrinas.
Y la otra, se nota que va a comenzar el nuevo año, y con él, comienzan las nuevas colecciones. Se acabaron las colonias, los turrones… comienzan las colecciones por fascículos…
martes, diciembre 29, 2009

LONGEVIDAD
Inocente apareció ayer en todas las televisiones nacionales, porque ayer Inocente cumplía 108 años de edad. Me ha hecho sonreír, y recordar a un montón de inocentes que pasaron de los cien años.
La mirada se me ha vuelto a recordar un 28 de abril de 2001, en el San José de Guadalajara, cuando allá se reunieron un montón de centenarios de la provincia. Aquellos no salieron en la televisión, porque tratábamos de hacerles un homenaje, una fiesta íntima, un reconocimiento, no a su edad, sino a la cantidad de sacrificios que habían tenido que llevar a cabo a lo largo del siglo XX, que habían vivido desde el principio hasta el fin, tratando de sobrevivir.
Aquel fue uno de los días más hermosos de mi vida, porque aquel día, todos aquellos ancianitos, sin oropéndolas, fueron felices.
Entre todos los que se juntaron completaban diecinueve siglos de vida. De historia viva desde su centenaria lucidez.
María Cañamares, 104 años de edad; Salustiano Romero, 103; Julián Sanz Magro, 101; Eugenio Alonso, Hermenegildo Martínez, Guadalupe Sainz y Anselmo Novella, 100 cada uno; la tía Damasa, Damasa Carrascosa, próxima a cumplir los 107.
¡Cuántas historias en aquellas miradas, en aquellos ojos!
¿Qué se sentirá, con más de cien años a las espaldas?
¡Qué aventuras las de Julián Sanz Magro, que vivió tres guerras!, o Damasa Carrascosa, que sintió la muerte de alguno de sus hijos.
Qué hermoso debe de ser llegar, si es que se llega, rodeado del cariño de los demás, y con la conciencia tranquila.
Aquel día a todos les deseamos larga viva. Hoy son el recuerdo de un día hermoso, un día en el que fueron felices protagonistas en la historia de una provincia.
Así que, Inocente, ¡larga vida!
Y la otra, esperemos que las predicciones de Rubalcaba no se lleguen a cumplir, y que nadie tenga, como última visión, los ojos de un asesino.
Y una más, ayer la ministra del Ejército viajó “de incógnito” para visitar a las tropas españolas en misión en el extranjero, y aterrizó, a eso de las diez de la mañana “de incógnito”, por aquellos países. Lo que no me cuadra es que, si viajó de incógnito y la noticia no debería de saberse hasta el momento del aterrizaje, a eso de las diez de la mañana, ¿cómo es que a eso de la media noche ya entró la noticia del viaje que se hacía de incógnito en la redacción de los medios informativos?, ¿no quedamos que era un viaje de incógnito?, pues a las tres de la madrugada ya lo daban los informativos radiofónicos, y eso que faltaban siete u ocho horas para que la incógnita se revelase…
Inocente apareció ayer en todas las televisiones nacionales, porque ayer Inocente cumplía 108 años de edad. Me ha hecho sonreír, y recordar a un montón de inocentes que pasaron de los cien años.
La mirada se me ha vuelto a recordar un 28 de abril de 2001, en el San José de Guadalajara, cuando allá se reunieron un montón de centenarios de la provincia. Aquellos no salieron en la televisión, porque tratábamos de hacerles un homenaje, una fiesta íntima, un reconocimiento, no a su edad, sino a la cantidad de sacrificios que habían tenido que llevar a cabo a lo largo del siglo XX, que habían vivido desde el principio hasta el fin, tratando de sobrevivir.
Aquel fue uno de los días más hermosos de mi vida, porque aquel día, todos aquellos ancianitos, sin oropéndolas, fueron felices.
Entre todos los que se juntaron completaban diecinueve siglos de vida. De historia viva desde su centenaria lucidez.
María Cañamares, 104 años de edad; Salustiano Romero, 103; Julián Sanz Magro, 101; Eugenio Alonso, Hermenegildo Martínez, Guadalupe Sainz y Anselmo Novella, 100 cada uno; la tía Damasa, Damasa Carrascosa, próxima a cumplir los 107.
¡Cuántas historias en aquellas miradas, en aquellos ojos!
¿Qué se sentirá, con más de cien años a las espaldas?
¡Qué aventuras las de Julián Sanz Magro, que vivió tres guerras!, o Damasa Carrascosa, que sintió la muerte de alguno de sus hijos.
Qué hermoso debe de ser llegar, si es que se llega, rodeado del cariño de los demás, y con la conciencia tranquila.
Aquel día a todos les deseamos larga viva. Hoy son el recuerdo de un día hermoso, un día en el que fueron felices protagonistas en la historia de una provincia.
Así que, Inocente, ¡larga vida!
Y la otra, esperemos que las predicciones de Rubalcaba no se lleguen a cumplir, y que nadie tenga, como última visión, los ojos de un asesino.
Y una más, ayer la ministra del Ejército viajó “de incógnito” para visitar a las tropas españolas en misión en el extranjero, y aterrizó, a eso de las diez de la mañana “de incógnito”, por aquellos países. Lo que no me cuadra es que, si viajó de incógnito y la noticia no debería de saberse hasta el momento del aterrizaje, a eso de las diez de la mañana, ¿cómo es que a eso de la media noche ya entró la noticia del viaje que se hacía de incógnito en la redacción de los medios informativos?, ¿no quedamos que era un viaje de incógnito?, pues a las tres de la madrugada ya lo daban los informativos radiofónicos, y eso que faltaban siete u ocho horas para que la incógnita se revelase…
lunes, diciembre 28, 2009
AVELLANAS CON POLVO DE LUNA.
La cocina española está últimamente copando todos los premios mundiales de gastronomía. Hace unos días se entregaban las estrellas Michelin y todos los que aspiraban a ellas rebosaban felicidad por los cuatro costados, simplemente, como dijo Sergi Arola, con estar nominados a tener la punta de una estrella.
Aquellos antiguos figones que fueron enseña para los más agradecidos estómagos nacionales, y extranjeros, quedan hoy en ridículo ante las nuevas cocinas. Los Lhardy, con sus dorados y mobiliario de castaño y cerezo; los Solchaga, más moderno, pero con su misterio de ser cenáculo político a la sombra de Suárez en Alonso Martínez; el Casa Paco con su aire de Castilla y peineta y abanico abierto a los guiris, como el otro diría; y Botín, y Patas, y…. tantos y tantos del viejo, y del nuevo Madrid.
Ayer, mientras preparaba en la tranquilidad de casa una excelente paella, que no me quedó nada mal, la televisión hablaba de subvenciones millonarias a grandes cocineros, para no se qué. Luego a la hora del café, más o menos, hablaba la televisión de los menús de fin de año, de lo último en cocina, de polvo de oro y de plata para armonizar los platos, e incluso llegaron a decir que… sabía bien.
Qué queréis que os diga. En un tiempo que, lo queramos o no, es de crisis para muchas personas, que desde los medios, y desde más allá, se nos habla de solidaridad, me parece una indecencia que nos pongan reportajes de ese tipo, de lo apetitoso que ha de resultar un besugo al horno con polvo de oro, a 30 euros los 200 miligramos, o esa el kilo…. bastante más alto que el de las angulas, claro está.
Se abrió el debate entre los de casa y los invitados, llegamos a la conclusión de lo que cenaremos el día de Nochevieja, algún pescadito con purpurina dorada, es más barata y después de todo, da el pego.
Indecencias de la vida. Tras hablar del polvo de oro y de plata pasaron a las desgracias de… Por la noche seguían hablando de las subvenciones a los tres grandes cocineros, mientras se han recortado los presupuestos en investigación, en….
Y otra más, Félix, compañero de trabajo, estuvo ahorrando tres años para poder visitar, después de cuatro sin poder ir, la tumba de sus padres en Cartagena de Indias. Tres días antes de partir era un manojo de nervios, porque regresaba a su país, afortunadamente con billete de vuelta. ¿Cuántas historias como esa se habrán vivido estos días en las terminales de Barajas, en ese irás, pero no volverás, en lo que se han convertido aquello de “papeles para todos”?
Una más, Rouco, asomado a la tele, daba miedo hablando de los peligros de la iglesia y de la familia, de las amenazas contra la religión y… de no se cuantas cosas más, creo que se le olvidó hablar de Portugal, de Estados Unidos, de Irlanda….
Y la última, como yo no podía ir a Moluliets, desde Mouliets me trajeron un puñado de avellanas con polvo de luna hilado en el espejo de la Dordogna, y con una sonrisa. Merci.
La cocina española está últimamente copando todos los premios mundiales de gastronomía. Hace unos días se entregaban las estrellas Michelin y todos los que aspiraban a ellas rebosaban felicidad por los cuatro costados, simplemente, como dijo Sergi Arola, con estar nominados a tener la punta de una estrella.
Aquellos antiguos figones que fueron enseña para los más agradecidos estómagos nacionales, y extranjeros, quedan hoy en ridículo ante las nuevas cocinas. Los Lhardy, con sus dorados y mobiliario de castaño y cerezo; los Solchaga, más moderno, pero con su misterio de ser cenáculo político a la sombra de Suárez en Alonso Martínez; el Casa Paco con su aire de Castilla y peineta y abanico abierto a los guiris, como el otro diría; y Botín, y Patas, y…. tantos y tantos del viejo, y del nuevo Madrid.
Ayer, mientras preparaba en la tranquilidad de casa una excelente paella, que no me quedó nada mal, la televisión hablaba de subvenciones millonarias a grandes cocineros, para no se qué. Luego a la hora del café, más o menos, hablaba la televisión de los menús de fin de año, de lo último en cocina, de polvo de oro y de plata para armonizar los platos, e incluso llegaron a decir que… sabía bien.
Qué queréis que os diga. En un tiempo que, lo queramos o no, es de crisis para muchas personas, que desde los medios, y desde más allá, se nos habla de solidaridad, me parece una indecencia que nos pongan reportajes de ese tipo, de lo apetitoso que ha de resultar un besugo al horno con polvo de oro, a 30 euros los 200 miligramos, o esa el kilo…. bastante más alto que el de las angulas, claro está.
Se abrió el debate entre los de casa y los invitados, llegamos a la conclusión de lo que cenaremos el día de Nochevieja, algún pescadito con purpurina dorada, es más barata y después de todo, da el pego.
Indecencias de la vida. Tras hablar del polvo de oro y de plata pasaron a las desgracias de… Por la noche seguían hablando de las subvenciones a los tres grandes cocineros, mientras se han recortado los presupuestos en investigación, en….
Y otra más, Félix, compañero de trabajo, estuvo ahorrando tres años para poder visitar, después de cuatro sin poder ir, la tumba de sus padres en Cartagena de Indias. Tres días antes de partir era un manojo de nervios, porque regresaba a su país, afortunadamente con billete de vuelta. ¿Cuántas historias como esa se habrán vivido estos días en las terminales de Barajas, en ese irás, pero no volverás, en lo que se han convertido aquello de “papeles para todos”?
Una más, Rouco, asomado a la tele, daba miedo hablando de los peligros de la iglesia y de la familia, de las amenazas contra la religión y… de no se cuantas cosas más, creo que se le olvidó hablar de Portugal, de Estados Unidos, de Irlanda….
Y la última, como yo no podía ir a Moluliets, desde Mouliets me trajeron un puñado de avellanas con polvo de luna hilado en el espejo de la Dordogna, y con una sonrisa. Merci.
domingo, diciembre 27, 2009
ARTE ROMANICO EN GUADALAJARA
A veces se tiene la extraña sensación de que, lo queramos o no, lo que viene de fuera siempre es más apreciado que lo de dentro.
Hace unos días se presentó lo que ya se ha dado en llamar “el abc del románico de Guadalajara”, y a lo mejor es cierto. Y uno tiene la sensación de que hay cosas que nunca entenderá.
Puede que sea una obra fascinante, al menos debe de ser pesada, por el tamaño; y costosa, por lo invertido.
Creo que Guadalajara tiene bastante descrito su patrimonio románico, aunque siempre quede algo en el tintero que añada unas líneas a lo escrito ya por otros.
No se, me quedó con los estudios sobre el arte románico de Francisco Layna Serrano, de Antonio Herrera Casado, de Esther Alegre, Tomás Nieto, Miguel Angel Embid, David de la Garma… y tantos otros que han estudiado el arte provincial y lo pusieron en manos de los lectores, y de los interesados en conocer Guadalajara, mucho antes de ese abc.
Y la otra, anoche, en Torija, hacía fresquito, pero era un fresquito agradable, de migas alcarreñas y caldo en los soportales de la plaza. ¿Quién ganó? está claro, una vez más, Guadalajara, en este caso, Torija.
A veces se tiene la extraña sensación de que, lo queramos o no, lo que viene de fuera siempre es más apreciado que lo de dentro.
Hace unos días se presentó lo que ya se ha dado en llamar “el abc del románico de Guadalajara”, y a lo mejor es cierto. Y uno tiene la sensación de que hay cosas que nunca entenderá.
Puede que sea una obra fascinante, al menos debe de ser pesada, por el tamaño; y costosa, por lo invertido.
Creo que Guadalajara tiene bastante descrito su patrimonio románico, aunque siempre quede algo en el tintero que añada unas líneas a lo escrito ya por otros.
No se, me quedó con los estudios sobre el arte románico de Francisco Layna Serrano, de Antonio Herrera Casado, de Esther Alegre, Tomás Nieto, Miguel Angel Embid, David de la Garma… y tantos otros que han estudiado el arte provincial y lo pusieron en manos de los lectores, y de los interesados en conocer Guadalajara, mucho antes de ese abc.
Y la otra, anoche, en Torija, hacía fresquito, pero era un fresquito agradable, de migas alcarreñas y caldo en los soportales de la plaza. ¿Quién ganó? está claro, una vez más, Guadalajara, en este caso, Torija.
sábado, diciembre 26, 2009
TORIJA, RONDAS A LA LUZ DE UNA HOGUERA.
He parafraseado el título del pregón que hace unos años di en Torija con motivo de sus rondas. Se titulaba: “Pregón a la luz de una hoguera”.
Hoy se celebra la edición número 20 desde que se iniciase aquella tradición que, posteriormente, se ha ido corriendo por una buena parte de la provincia de Guadalajara.
Las rondas de Torija siempre merecen la pena.
Torija, que despertó hace tiempo a los modernos y se acurruca a la sombra de otro de esos hermosos castillos mendocinos, se templa al aire de los diciembres fríos con tonos de villancico y campanillas.
Eran los tiempos, cuando alguien decidió que allá, un día cualquiera de diciembre, pudieran reunirse las rondas, en los que aquellas se comenzaban a perder. En los que la música tradicional, esa que se heredó a través de los años y los siglos, las letras del romance, del canto popular, empezaban a dormir el sueño eterno lo mismo que lo hacían ya los útiles que para el acompañamiento se empleasen.
Había quien, conforme cuentan, recordaba que con el almirez se hacía ruido, y que se rasgaban las botellas rugosas a golpe de cuchara, y del caldero se sacaba un sonido de Nochebuena…
Luego todo fue uno y ahora, el sábado último del año, en la plaza de Torija, se escuchan cantos tradicionales que años infantiles, con sonidos infantiles y olores de infancia también.
Es tarde noche de rondas que amanecen por cualquiera de sus calles rasgando sus instrumentos y entonando sus cantos.
Aunque te vas forastera
a tus padres mira bien,
que les ha costado mucho
de verte como te ven…
La entonación del villancico escapa a través de las puertas entreabiertas de la iglesia, resbala luego por sus calles, se agolpa en una plaza trasegada de migas y de caldos; continúa, carretera adelante, entre vasos de vino y bocados de chorizo y reanuda los cantos a la luz de una luna plateada, y fría, que enciende el recuerdo del pasado y anima la página futura para que ese libro de tradiciones y memorias de todos los pueblos que fueron provincia, no se cierre.
Noche de rondas…
He parafraseado el título del pregón que hace unos años di en Torija con motivo de sus rondas. Se titulaba: “Pregón a la luz de una hoguera”.
Hoy se celebra la edición número 20 desde que se iniciase aquella tradición que, posteriormente, se ha ido corriendo por una buena parte de la provincia de Guadalajara.
Las rondas de Torija siempre merecen la pena.
Torija, que despertó hace tiempo a los modernos y se acurruca a la sombra de otro de esos hermosos castillos mendocinos, se templa al aire de los diciembres fríos con tonos de villancico y campanillas.
Eran los tiempos, cuando alguien decidió que allá, un día cualquiera de diciembre, pudieran reunirse las rondas, en los que aquellas se comenzaban a perder. En los que la música tradicional, esa que se heredó a través de los años y los siglos, las letras del romance, del canto popular, empezaban a dormir el sueño eterno lo mismo que lo hacían ya los útiles que para el acompañamiento se empleasen.
Había quien, conforme cuentan, recordaba que con el almirez se hacía ruido, y que se rasgaban las botellas rugosas a golpe de cuchara, y del caldero se sacaba un sonido de Nochebuena…
Luego todo fue uno y ahora, el sábado último del año, en la plaza de Torija, se escuchan cantos tradicionales que años infantiles, con sonidos infantiles y olores de infancia también.
Es tarde noche de rondas que amanecen por cualquiera de sus calles rasgando sus instrumentos y entonando sus cantos.
Aunque te vas forastera
a tus padres mira bien,
que les ha costado mucho
de verte como te ven…
La entonación del villancico escapa a través de las puertas entreabiertas de la iglesia, resbala luego por sus calles, se agolpa en una plaza trasegada de migas y de caldos; continúa, carretera adelante, entre vasos de vino y bocados de chorizo y reanuda los cantos a la luz de una luna plateada, y fría, que enciende el recuerdo del pasado y anima la página futura para que ese libro de tradiciones y memorias de todos los pueblos que fueron provincia, no se cierre.
Noche de rondas…
viernes, diciembre 25, 2009

LA CUMBRE DEL CLIMA
Al abrir el correo encuentro el reenvío de un amigo zamorano en el que me da cuenta de lo sucedido en la cumbre de Copenhague.
La otra madrugada, cuando regresaba a casa, fui escuchando algunas de las cosas allí ocurridas. Unos días antes escuché a alguien que bordaba una bandera de libertad para exhibir en una de las manifestaciones que tendrían lugar durante la cumbre de jefes de Estado.
El locutor radiofónico daba cuenta de cómo, en uno de los países en los que mayor expresividad tiene la libertad, durante unos días se habían saltado, a la torera, todas esas libertades que se predican desde los púlpito mediáticos. Y daba cuenta de cómo, en evitación de males mayores, se procedía a la detención preventiva de miles de personas: “dejan sentados en el suelo, a dos o tres grados bajo cero, a dos o tres mil personas durante dos o tres horas”.
También daba cuenta de cómo, aquellos jefes de Estado afectados por el dichoso cambio climático, derramaban lágrimas ante la previsible inestabilidad de sus países en un cercano futuro. Mientras otros se frotaban las manos ante el crecimiento de los suyos.
Igualmente se echaban cuentas del costo y de la polución que más de treinta mil personas habían generado al trasladarse en avión a la capital danesa, simplemente para hacer oír su voz. O el costo medio de cada una de las personas que fueron representando a las ongs españoles, (solamente el menú diario 30 euros), y conste que en el programa se defendía la postura de las ongs, aunque se criticase el que, de media, acudiesen, de España, treinta personas con gastos pagados por esas mismas ongs.
Está claro, el silencio es la mejor de las armas para conseguir el propósito de quienes miran por el hoy sin pensar en el mañana.
Dicho de otra manera, la guerra preventiva es la mejor arma para conseguir la paz, o al menos, para que quien la defiende lidere el nuevo orden mundial. Creo que le dieron el Nobel de la Paz.
O también, que la bandera de un ideal sirva para recorrer el mundo con gastos pagados.
¡Bendita utopía! Puede que una mano no sea capaz de mover el mundo, ¿y miles? ¿qué poder tienen miles de manos o de voces frente a quienes se creen elegidos por el dedo divino?
Xabier Benguerel, que fue premiado con el Planeta unos meses después de muerto, allá por 1974, la retrató con pluma magistral en ¡Icaria, Icaria!
Tal vez, algún día, los sueños sean posibles. Está claro que hoy, en la Europa de la libertad, la libertad está bajo sospecha.
Yo dejé de creer en ellos (los sueños), hace más de veinticinco años, después de ver que las promesas de Enrique Barón, de Solana y Leguina una noche en el Román Valero, no servían nada más que… para alcanzar un objetivo individual.
Ayer tarde escuché a una locura de televisión “la Naturaleza arrebata…”
No guapetona, la Naturaleza no arrebata. La Naturaleza, como todas las cosas, utiliza lo que a ella le pertenece. (Se refería a unas casas construías, ilegalmente, al borde del mar).
Me uno a la petición de libertad de Juan López de Urralde, y del resto. ¡Ya!
¿En qué piensas, ZP, en…?
Otra: Curri, y muchos más, se fueron de vacaciones. En Air Comet solo viajaban los… Otros lo hacían en primera clase.
Y la otra: ¡os ha llenado eso de que escriba sobre Narrillos del Alamo! Ya os pasaré la cuenta.
Y la última: Diga lo que Zp diga, la crisis es gorda para casi todos, excepto para don Eduardo que, como todos los años, me ha traído la botellita de Chinchón y, como todos los años, me ha contado sus tiempos de veterinario en Riofrío del Llano. Los huevos de Medina solo tenían este año una yema. Ya os dije que la crisis era de las gallinas.
Al abrir el correo encuentro el reenvío de un amigo zamorano en el que me da cuenta de lo sucedido en la cumbre de Copenhague.
La otra madrugada, cuando regresaba a casa, fui escuchando algunas de las cosas allí ocurridas. Unos días antes escuché a alguien que bordaba una bandera de libertad para exhibir en una de las manifestaciones que tendrían lugar durante la cumbre de jefes de Estado.
El locutor radiofónico daba cuenta de cómo, en uno de los países en los que mayor expresividad tiene la libertad, durante unos días se habían saltado, a la torera, todas esas libertades que se predican desde los púlpito mediáticos. Y daba cuenta de cómo, en evitación de males mayores, se procedía a la detención preventiva de miles de personas: “dejan sentados en el suelo, a dos o tres grados bajo cero, a dos o tres mil personas durante dos o tres horas”.
También daba cuenta de cómo, aquellos jefes de Estado afectados por el dichoso cambio climático, derramaban lágrimas ante la previsible inestabilidad de sus países en un cercano futuro. Mientras otros se frotaban las manos ante el crecimiento de los suyos.
Igualmente se echaban cuentas del costo y de la polución que más de treinta mil personas habían generado al trasladarse en avión a la capital danesa, simplemente para hacer oír su voz. O el costo medio de cada una de las personas que fueron representando a las ongs españoles, (solamente el menú diario 30 euros), y conste que en el programa se defendía la postura de las ongs, aunque se criticase el que, de media, acudiesen, de España, treinta personas con gastos pagados por esas mismas ongs.
Está claro, el silencio es la mejor de las armas para conseguir el propósito de quienes miran por el hoy sin pensar en el mañana.
Dicho de otra manera, la guerra preventiva es la mejor arma para conseguir la paz, o al menos, para que quien la defiende lidere el nuevo orden mundial. Creo que le dieron el Nobel de la Paz.
O también, que la bandera de un ideal sirva para recorrer el mundo con gastos pagados.
¡Bendita utopía! Puede que una mano no sea capaz de mover el mundo, ¿y miles? ¿qué poder tienen miles de manos o de voces frente a quienes se creen elegidos por el dedo divino?
Xabier Benguerel, que fue premiado con el Planeta unos meses después de muerto, allá por 1974, la retrató con pluma magistral en ¡Icaria, Icaria!
Tal vez, algún día, los sueños sean posibles. Está claro que hoy, en la Europa de la libertad, la libertad está bajo sospecha.
Yo dejé de creer en ellos (los sueños), hace más de veinticinco años, después de ver que las promesas de Enrique Barón, de Solana y Leguina una noche en el Román Valero, no servían nada más que… para alcanzar un objetivo individual.
Ayer tarde escuché a una locura de televisión “la Naturaleza arrebata…”
No guapetona, la Naturaleza no arrebata. La Naturaleza, como todas las cosas, utiliza lo que a ella le pertenece. (Se refería a unas casas construías, ilegalmente, al borde del mar).
Me uno a la petición de libertad de Juan López de Urralde, y del resto. ¡Ya!
¿En qué piensas, ZP, en…?
Otra: Curri, y muchos más, se fueron de vacaciones. En Air Comet solo viajaban los… Otros lo hacían en primera clase.
Y la otra: ¡os ha llenado eso de que escriba sobre Narrillos del Alamo! Ya os pasaré la cuenta.
Y la última: Diga lo que Zp diga, la crisis es gorda para casi todos, excepto para don Eduardo que, como todos los años, me ha traído la botellita de Chinchón y, como todos los años, me ha contado sus tiempos de veterinario en Riofrío del Llano. Los huevos de Medina solo tenían este año una yema. Ya os dije que la crisis era de las gallinas.
jueves, diciembre 24, 2009

LOS ESCRITORES VIVEN EN SU OBRA.
Lo leí en el blog de Antonio Herrera, al hilo de su comentario sobre la novela póstuma de Salvador Toquero: “La luz de una herida”.
Conocí a Salvador Toquero hace tantos años que… ni me acuerdo. El era él, y yo un simple aprendiz de la vida en un despacho de abogados. Por esos mismos días conocí a otro de esos guadalajareños que… José Jara Ortega, jodío don José que me apodó “el muro de Berlín”. El en edad madura y yo aprendiz de todo. Tengo el orgullo de que, sin conocer nuestras mutuas pasiones, él ya jubilado como procurador de los Tribunales y administrador del conde de Torrepalma, logramos, en distintos años, el mismo premio literario. Todavía recuerdo las veces aquellas en las que tocaba a su puerta frente a la plaza de las Ventas, y después en la calle de Berlín y salía agarrado a su muleta… ¡Ah eres tú Tomasete! (Tengo una foto de aquellos entonces con los Pampliega, Manolo Sánchez Zubizarreta (lo que han cambiado los tiempos Manolo, qué pena me diste cuando te vi bajar del furgón Malaya/Marbella), los Portillo y Díaz de Sollano, los León, los…), en las comidas navideñas de Lhardy o el Victoria.
Hace dos años, paseando por la feria del libro de ocasión compré una novela de toros muy antigua, “Los aguiluchos”. Pensaba regalarla a un amigo con el que había tenido algún que otro enfrentamiento y al que le gustaban los toros. Jodío Juan Luis también, el otro día Mari Carmen me devolvió el último programa de toros que te dejé para que reseñases en tu obra. Te fuiste como quien cierra la puerta y dice “hasta mañana”. Ya sabes, los escritores vivimos en nuestras obras. Nunca morimos del todo, al menos mientras nuestra obra se mantenga viva.
La luz de una herida es la que nos dejó Salvador Toquero al marcharse.
Yo nunca he sido de esos que llaman por teléfono y andan detrás de los unos y los otros. Félix, (el otro día hablé con tu hermana Amalia, porque todavía me faltan las fuerzas para hablar con Rosa María y con tus hijos), solía decirme que yo era de una sencillez franciscana y que no había conocido a nadie tan adusto y seco como yo, pero que mis silencios, y mis gestos, lo decían todo… Fue una tarde de confesiones mutuas un día de cuaresma, en una cafetería de la calle de Atocha. (Sepas, Félix, que lo que aquella tarde te prometí lo estoy cumpliendo).
Salvador Toquero, un maestro. Guardo, como oro en paño, aquella presentación que hiciste de uno de mis libros una calurosa tarde de junio. La última vez que nos vinos, tú con tu mal y yo con mis sueños, íbamos a pasar el día por Guadalajara. Desconocía, como casi todos, que sería uno de tus últimos paseos por la provincia, cuando aquella mañana, también de junio, nos encontramos en el 103, yo camino del Alto Tajo, tú… de vivir.
Me emocionaste, y me sigo emocionando cada vez que escucho, porque no se olvida, tu voz única en aquello de: “Gismera, te has asomado a las torres de tu pueblo para retratar la provincia…”
Siempre vivirás, en la emoción del recuerdo, y en tu obra.
La otra: Alguien me llamó, a eso de las once y pico de la noche del 22 y me dice: “faltabas tú”, y le dije, “la satisfacción es la misma, o mayor”. Dos días antes le dije: “tengo ganas de llegar el miércoles y encontrar sobre mi mesa el documento firmado”. Ayer, al paso por la plaza de Matute, junto a la antigua librería de Balbino Cerrada, donde se forjó una parte de esa historia común que continuamos, alguien decía a alguien por teléfono: “te diré palabras bonitas”. Al subir las escaleras del viejo caserón, alguien me las iba diciendo.
Y una más: ¡claro que se quedan en el tintero muchas cosas sobre Narrillos del Alamo! Sólo he conocido a tres personas capaces de resumir una vida, o un mundo, en un gesto. Mario Benedetti, que me lo hizo con una sonrisa cuando le regalé dedicado uno de mis libros, y Antonio de la Torre emulando a Augusto Monterroso, en aquella entrevista que me hizo para Alcarria Alta y que tan a disgusto quedé con las fotos. Queda, desde aquella primera visión del pueblo, a tu mala leche, Vicentín, al comprobar que ese caprichoso pájaro carpintero te agujereó el alero de madera de tu hermmosa casa desde la que, sin ser el augusto emperador de medio mundo, dominas, sentado al fuego de la chimenea, un horizonte de inmaculada sensualidad. Media vida no soy capaz de resumirla en unas líneas. Por eso, en la entrada, decía: “Narrillos del Alamo (I)”.
Y la última: Feliz Navidad a todos desde un Madrid gris y lluvioso. Esta noche siempre faltará alguien en alguna mesa. Lo importante es que, aunque no esté sentad@ a la mesa, no nos falte en nuestro corazón.
Lo leí en el blog de Antonio Herrera, al hilo de su comentario sobre la novela póstuma de Salvador Toquero: “La luz de una herida”.
Conocí a Salvador Toquero hace tantos años que… ni me acuerdo. El era él, y yo un simple aprendiz de la vida en un despacho de abogados. Por esos mismos días conocí a otro de esos guadalajareños que… José Jara Ortega, jodío don José que me apodó “el muro de Berlín”. El en edad madura y yo aprendiz de todo. Tengo el orgullo de que, sin conocer nuestras mutuas pasiones, él ya jubilado como procurador de los Tribunales y administrador del conde de Torrepalma, logramos, en distintos años, el mismo premio literario. Todavía recuerdo las veces aquellas en las que tocaba a su puerta frente a la plaza de las Ventas, y después en la calle de Berlín y salía agarrado a su muleta… ¡Ah eres tú Tomasete! (Tengo una foto de aquellos entonces con los Pampliega, Manolo Sánchez Zubizarreta (lo que han cambiado los tiempos Manolo, qué pena me diste cuando te vi bajar del furgón Malaya/Marbella), los Portillo y Díaz de Sollano, los León, los…), en las comidas navideñas de Lhardy o el Victoria.
Hace dos años, paseando por la feria del libro de ocasión compré una novela de toros muy antigua, “Los aguiluchos”. Pensaba regalarla a un amigo con el que había tenido algún que otro enfrentamiento y al que le gustaban los toros. Jodío Juan Luis también, el otro día Mari Carmen me devolvió el último programa de toros que te dejé para que reseñases en tu obra. Te fuiste como quien cierra la puerta y dice “hasta mañana”. Ya sabes, los escritores vivimos en nuestras obras. Nunca morimos del todo, al menos mientras nuestra obra se mantenga viva.
La luz de una herida es la que nos dejó Salvador Toquero al marcharse.
Yo nunca he sido de esos que llaman por teléfono y andan detrás de los unos y los otros. Félix, (el otro día hablé con tu hermana Amalia, porque todavía me faltan las fuerzas para hablar con Rosa María y con tus hijos), solía decirme que yo era de una sencillez franciscana y que no había conocido a nadie tan adusto y seco como yo, pero que mis silencios, y mis gestos, lo decían todo… Fue una tarde de confesiones mutuas un día de cuaresma, en una cafetería de la calle de Atocha. (Sepas, Félix, que lo que aquella tarde te prometí lo estoy cumpliendo).
Salvador Toquero, un maestro. Guardo, como oro en paño, aquella presentación que hiciste de uno de mis libros una calurosa tarde de junio. La última vez que nos vinos, tú con tu mal y yo con mis sueños, íbamos a pasar el día por Guadalajara. Desconocía, como casi todos, que sería uno de tus últimos paseos por la provincia, cuando aquella mañana, también de junio, nos encontramos en el 103, yo camino del Alto Tajo, tú… de vivir.
Me emocionaste, y me sigo emocionando cada vez que escucho, porque no se olvida, tu voz única en aquello de: “Gismera, te has asomado a las torres de tu pueblo para retratar la provincia…”
Siempre vivirás, en la emoción del recuerdo, y en tu obra.
La otra: Alguien me llamó, a eso de las once y pico de la noche del 22 y me dice: “faltabas tú”, y le dije, “la satisfacción es la misma, o mayor”. Dos días antes le dije: “tengo ganas de llegar el miércoles y encontrar sobre mi mesa el documento firmado”. Ayer, al paso por la plaza de Matute, junto a la antigua librería de Balbino Cerrada, donde se forjó una parte de esa historia común que continuamos, alguien decía a alguien por teléfono: “te diré palabras bonitas”. Al subir las escaleras del viejo caserón, alguien me las iba diciendo.
Y una más: ¡claro que se quedan en el tintero muchas cosas sobre Narrillos del Alamo! Sólo he conocido a tres personas capaces de resumir una vida, o un mundo, en un gesto. Mario Benedetti, que me lo hizo con una sonrisa cuando le regalé dedicado uno de mis libros, y Antonio de la Torre emulando a Augusto Monterroso, en aquella entrevista que me hizo para Alcarria Alta y que tan a disgusto quedé con las fotos. Queda, desde aquella primera visión del pueblo, a tu mala leche, Vicentín, al comprobar que ese caprichoso pájaro carpintero te agujereó el alero de madera de tu hermmosa casa desde la que, sin ser el augusto emperador de medio mundo, dominas, sentado al fuego de la chimenea, un horizonte de inmaculada sensualidad. Media vida no soy capaz de resumirla en unas líneas. Por eso, en la entrada, decía: “Narrillos del Alamo (I)”.
Y la última: Feliz Navidad a todos desde un Madrid gris y lluvioso. Esta noche siempre faltará alguien en alguna mesa. Lo importante es que, aunque no esté sentad@ a la mesa, no nos falte en nuestro corazón.
martes, diciembre 22, 2009

FELICES PASCUAS Y PROSPERO AÑO NUEVO.
Hace años, no se ya si pocos o muchos, las felicitaciones de pascuas, o Navidad, te llegaban por carta.
El cartero se volvía loco, desde mediados de diciembre, hasta finales de mes, e incluso se advertía, desde la dirección general, que se procurase no remitir todas las felicitaciones al mismo tiempo, e incluso poner en el sobre a depositar en el correspondiente buzón, que aquello era una felicitación navideña. Por dar prioridad a cartas que en realidad eran más urgentes que el probable y sencillo “feliz Navidad”.
A lo mejor, tal vez, era para que a los carteros les quedase tiempo de ir posteriormente de puerta en puerta a solicitar el aguinaldo, previa llamada a la puerta y entrega de la tarjetita en la que ponía: “el cartero del barrio le felicita…”, el cartero, el portero, el barrendero, el carbonero…
Hoy ya no se felicita a través del correo ordinario, o es muy escaso. Tampoco se escribe como antes, e incluso cuesta encontrar sellos en los estancos de toda la vida. La respuesta del estanquero suele ser: “es que como ya la gente no escribe…”
Y es verdad, escriben correos electrónicos.
Yo también, aunque también utilizo el correo habitual. Esta mañana, sin ir más lejos, he depositado en el correo algo así como setenta cartas.
En fin. Las modas se imponen, como se impone la línea invisible del correo electrónico. Con todas sus ventajas y sus inconvenientes.
He recibido algo así como doscientos correos de felicitación navideña. Tienen un problema, que son largos, y que se necesita tiempo para que el aparato descargue las imágenes.
El mensaje es el mismo casi siempre, en ellos vienen los mejores deseos para el año venidero. Las mejores promesas, los más incomprensibles mensajes.
La Navidad nos hace a todos algo mejores, decía el otro día Antonio del Abril. Lo malo es que tras el 25 llega el 26, y que tras el 1 de enero viene el 2.
Probablemente, llenos de espíritu navideño, seremos buenos y solidarios durante unos días.
El deseo, continuarlo siendo el resto del año, hasta que llegue otra Navidad, para continuarlo siéndolo hasta la siguiente. ¿Será posible, o es tan solo un deseo navideño?
Y otra: ¡Qué bonita que es la nieve, desde detrás de los cristales! ¿Qué os creíais?
Y la última: La semana pasada, en teleaguirre, se presentaron oficialmente las más modernas máquinas limpianieves, capaces de habilitar las pistas del aeropuerto de Barajas tras una nevada, o helada, en menos de 30 minutos. ¿Se quedaron sin gasolina?
Hace años, no se ya si pocos o muchos, las felicitaciones de pascuas, o Navidad, te llegaban por carta.
El cartero se volvía loco, desde mediados de diciembre, hasta finales de mes, e incluso se advertía, desde la dirección general, que se procurase no remitir todas las felicitaciones al mismo tiempo, e incluso poner en el sobre a depositar en el correspondiente buzón, que aquello era una felicitación navideña. Por dar prioridad a cartas que en realidad eran más urgentes que el probable y sencillo “feliz Navidad”.
A lo mejor, tal vez, era para que a los carteros les quedase tiempo de ir posteriormente de puerta en puerta a solicitar el aguinaldo, previa llamada a la puerta y entrega de la tarjetita en la que ponía: “el cartero del barrio le felicita…”, el cartero, el portero, el barrendero, el carbonero…
Hoy ya no se felicita a través del correo ordinario, o es muy escaso. Tampoco se escribe como antes, e incluso cuesta encontrar sellos en los estancos de toda la vida. La respuesta del estanquero suele ser: “es que como ya la gente no escribe…”
Y es verdad, escriben correos electrónicos.
Yo también, aunque también utilizo el correo habitual. Esta mañana, sin ir más lejos, he depositado en el correo algo así como setenta cartas.
En fin. Las modas se imponen, como se impone la línea invisible del correo electrónico. Con todas sus ventajas y sus inconvenientes.
He recibido algo así como doscientos correos de felicitación navideña. Tienen un problema, que son largos, y que se necesita tiempo para que el aparato descargue las imágenes.
El mensaje es el mismo casi siempre, en ellos vienen los mejores deseos para el año venidero. Las mejores promesas, los más incomprensibles mensajes.
La Navidad nos hace a todos algo mejores, decía el otro día Antonio del Abril. Lo malo es que tras el 25 llega el 26, y que tras el 1 de enero viene el 2.
Probablemente, llenos de espíritu navideño, seremos buenos y solidarios durante unos días.
El deseo, continuarlo siendo el resto del año, hasta que llegue otra Navidad, para continuarlo siéndolo hasta la siguiente. ¿Será posible, o es tan solo un deseo navideño?
Y otra: ¡Qué bonita que es la nieve, desde detrás de los cristales! ¿Qué os creíais?
Y la última: La semana pasada, en teleaguirre, se presentaron oficialmente las más modernas máquinas limpianieves, capaces de habilitar las pistas del aeropuerto de Barajas tras una nevada, o helada, en menos de 30 minutos. ¿Se quedaron sin gasolina?
domingo, diciembre 20, 2009

CUESTION DE PELOTAS.
Hoy el mundo está feliz y dichoso. Terminó la crisis y, como hizo un día bastante soleado en Madrid, aunque frío, muy frío, todos contentos.
La noticia del triunfo del Barcelona abre las páginas de todos los periódicos. La emoción del entrenador, las palabras del presidente, la alegría que corre por Canaletas…
El Barcelona este año lo gana todo, dicen. Me ha recordado al equipo de fútbol en el que yo jugaba, allá por el 1970-71, en el que lo ganamos todo en la actual Comunidad de Madrid y parte de España (o del extranjero, como llamábamos a las provincias vecinas), y, como premio, tuvimos el honor de jugar, en Cubas de la Sagra, un partido amistoso con las glorias del Real Madrid por contrincantes, a beneficio de una residencia de ancianos.
Aquella si que era una buena alineación, por el Real Madrid estaban Di Stefano, Gento, Pirri, Amancio, Kubala, Piñeiro… Por el equipo de la Salle estábamos Yllán en la puerta, Mateo, Jesús, Buendía, Rubio, Daniel, Zacarías, Domingo, Araújo, Gismera… La foto “oficial”, imponía respeto.
El resultado era lo de menos, porque nos ganaron por… no se si fueron once o doce o…
La cuestión está en que no hubo guerras políticas, ni declaraciones de los unos y los otros a favor de tal o cual cosa. Las glorias del Real Madrid vencieron; los chicos del colegio La Salle, felices por jugar con aquellas glorias del Real Madrid, con las que ni siquiera nos pudimos retratar; y los ancianitos de Cubas de la Sagra más contentos que unas zambombas porque podría arreglarse el tejado de su residencia.
Hoy, en Barcelona, al hilo de que su equipo ganó el sexto título, se habla de identidad propia, de nacionalismo, de lo bien que les iría tener su propia liga de fútbol, y su selección ¿nacional?, claro es una nación según algunos… Lo que hace adaptar la historia a las conveniencias de cada cual… incluso de los andaluces buenamente afincados en el Penedés.
Supongo que lo de formar liga catalana propia tendría sus beneficios para el Fútbol Club Barcelona, le pasaría lo que a mi cuando yo jugaba al fútbol, lo ganarían todo.
Yo era tan malo en eso de los deportes que siempre me ponían con los mejores equipos, donde menos se notara que era una inutilidad deportiva, un paquete. De esa manera fui campeón con mis equipos en fútbol, en baloncesto, balonvolea, tenis, balonmano…
En una ocasión, que recuerde, marqué un celebrado gol… celebrado por el equipo contrario, ya que, jugando de defensa, lo marqué en propia puerta.
Aún así, me pasaba lo que le pasaría al Barcelona con una liga catalana, lo ganaba todo y eso siempre es un orgullo, solo que yo ganaba por paquete y el Barcelona lo ganaría por falta de rivales.
También fui, en una ocasión y a título personal, campeón de damas. No salió en la prensa “colegial”.
Y otra:
María, Jose, Anselmo, Avalencia, Roberto, Javier, Marisa, Mariano, Agapito, Carlosde, Carloso, Ricardo, Beatriz, López, Antonio, Javi, Carmen, Angelesa, Jesús, xuntanza, centroas, Joa, Inforadio, Juanavi, Casaca, Mmoreno, Csanz, Raquel, Cristina, Josepm, Amestoy, Juanma, Relojero, Asocam, Lagar, Suxo, Galaicos, Castaño, Malcalá, Casamadri, Granada; Casacor; Cantabres, Agex, Guadalupe, Ziru, Nere, Rojo, Garcia, Toke, Mje, Marcos, Simón, Oscar, Pila, Pilar4, Acho, Achett, Quittt, Gonzo, Gonzalete, Gonzala, Bareta, Vara, Nogueras, Jca, Lola, Maestrete, Maestro, Farri, Garrete, Gomeza, Suman, Humanes… A todos vosotros, y a los que faltan, feliz Navidad, y gracias…. de TODO CORAZÓN.
Hoy el mundo está feliz y dichoso. Terminó la crisis y, como hizo un día bastante soleado en Madrid, aunque frío, muy frío, todos contentos.
La noticia del triunfo del Barcelona abre las páginas de todos los periódicos. La emoción del entrenador, las palabras del presidente, la alegría que corre por Canaletas…
El Barcelona este año lo gana todo, dicen. Me ha recordado al equipo de fútbol en el que yo jugaba, allá por el 1970-71, en el que lo ganamos todo en la actual Comunidad de Madrid y parte de España (o del extranjero, como llamábamos a las provincias vecinas), y, como premio, tuvimos el honor de jugar, en Cubas de la Sagra, un partido amistoso con las glorias del Real Madrid por contrincantes, a beneficio de una residencia de ancianos.
Aquella si que era una buena alineación, por el Real Madrid estaban Di Stefano, Gento, Pirri, Amancio, Kubala, Piñeiro… Por el equipo de la Salle estábamos Yllán en la puerta, Mateo, Jesús, Buendía, Rubio, Daniel, Zacarías, Domingo, Araújo, Gismera… La foto “oficial”, imponía respeto.
El resultado era lo de menos, porque nos ganaron por… no se si fueron once o doce o…
La cuestión está en que no hubo guerras políticas, ni declaraciones de los unos y los otros a favor de tal o cual cosa. Las glorias del Real Madrid vencieron; los chicos del colegio La Salle, felices por jugar con aquellas glorias del Real Madrid, con las que ni siquiera nos pudimos retratar; y los ancianitos de Cubas de la Sagra más contentos que unas zambombas porque podría arreglarse el tejado de su residencia.
Hoy, en Barcelona, al hilo de que su equipo ganó el sexto título, se habla de identidad propia, de nacionalismo, de lo bien que les iría tener su propia liga de fútbol, y su selección ¿nacional?, claro es una nación según algunos… Lo que hace adaptar la historia a las conveniencias de cada cual… incluso de los andaluces buenamente afincados en el Penedés.
Supongo que lo de formar liga catalana propia tendría sus beneficios para el Fútbol Club Barcelona, le pasaría lo que a mi cuando yo jugaba al fútbol, lo ganarían todo.
Yo era tan malo en eso de los deportes que siempre me ponían con los mejores equipos, donde menos se notara que era una inutilidad deportiva, un paquete. De esa manera fui campeón con mis equipos en fútbol, en baloncesto, balonvolea, tenis, balonmano…
En una ocasión, que recuerde, marqué un celebrado gol… celebrado por el equipo contrario, ya que, jugando de defensa, lo marqué en propia puerta.
Aún así, me pasaba lo que le pasaría al Barcelona con una liga catalana, lo ganaba todo y eso siempre es un orgullo, solo que yo ganaba por paquete y el Barcelona lo ganaría por falta de rivales.
También fui, en una ocasión y a título personal, campeón de damas. No salió en la prensa “colegial”.
Y otra:
María, Jose, Anselmo, Avalencia, Roberto, Javier, Marisa, Mariano, Agapito, Carlosde, Carloso, Ricardo, Beatriz, López, Antonio, Javi, Carmen, Angelesa, Jesús, xuntanza, centroas, Joa, Inforadio, Juanavi, Casaca, Mmoreno, Csanz, Raquel, Cristina, Josepm, Amestoy, Juanma, Relojero, Asocam, Lagar, Suxo, Galaicos, Castaño, Malcalá, Casamadri, Granada; Casacor; Cantabres, Agex, Guadalupe, Ziru, Nere, Rojo, Garcia, Toke, Mje, Marcos, Simón, Oscar, Pila, Pilar4, Acho, Achett, Quittt, Gonzo, Gonzalete, Gonzala, Bareta, Vara, Nogueras, Jca, Lola, Maestrete, Maestro, Farri, Garrete, Gomeza, Suman, Humanes… A todos vosotros, y a los que faltan, feliz Navidad, y gracias…. de TODO CORAZÓN.
CUANDO SE MURIO ELVIS PRESLEY…
Me causó mucha pena. Yo creo que tanta como a los mismísimos americanos.
Al menos los que se encontraban en la bolera aquella mañana en la que la foto del susodicho aparecía en portada de la prensa mundial. Me compré el New York Times por diez centavos, y con una Budweiser, quince centavos más, me senté a leer los periódicos. Yo y quienes me acompañaban, tres o cuatro amigos que, para no tener el mismo y comparar opiniones, buscaron en el catálogo del kiosco otros títulos.
Viendo aquellas crónicas nos mirábamos, incrédulos, sin querer admitir la noticia.
Es lo bueno que tiene saber idiomas, que puedes leer periódicos en francés o en inglés o en turco, o en lo que sea, y te enteras de las noticias.
Por eso es muy importante lo que hoy he escuchado en la radio, al hilo de no se qué de un acto de Montilla, y de que el Barcelona ha ganado el título que le faltaba. En los colegios de Cataluña se impone el bilingüismo. Bien está. El catalán como primer idioma, francés o inglés como alternativo.
Tengo un primejo (político, o sea por matrimonio), que habla el euskera a la perfección, se llama Erkaitz o Unaitz o algo así. El verano pasado su abuelo, el pobre Ezequiel, no sabía cómo entenderse con su nieto, porque el nieto no hablaba ni papa de castellano. Y el abuelo es de un pueblo de Avila y no habla ni papa de euskera.
¡Qué tiempos aquellos en los que, en los colegios, aprendíamos a hablar, primero en castellano, y luego en francés o en inglés! o en euskera, o en gallego, o en catalán…
Desde luego que los idiomas son importantes. Claro, hay uno que es universal, el de los signos. Pero cuando aparece una noticia en la prensa, y la tienes que leer, los signos no sirven para nada.
Me causó una gran pena que mi primejo político no pudiera hablar con su abuelo. Yo creo que, aunque Euskadi, o Cataluña, o Galicia o… traten de buscarse una identidad propia, a la que desde luego tienen derecho dentro de un orden, lo lógico, lo práctico, lo sensato, sería enseñar a los niños a dominar el bilingüismo, catalán/castellano, euskera/castellano…
¿De que le sirve a un catalán saber de carrerilla la lengua de Shakespeare para preguntar por la calle de las Huertas en la Puerta del Sol de Madrid?, o viceversa por su semejante en Barcelona.
Mi pregunta es: ¿Qué es más importante, que un niño aprenda castellano en cualquiera de las comunidades españolas para poder hablar y entenderse con su abuelo, o aprender inglés para enterarse de lo que pone la prensa inglesa o americana?
Es que claro, el día aquel en el que la prensa americana daba la noticia de la muerte de Elvis Presley tanto yo como mis amiguetes de mili, en la base aérea de Torrejón, nos quedamos con las ganas de saber lo que decían todas aquellas columnas impresas en letra diminuta, aunque podíamos entendernos a la perfección con nuestros abuelos.
Hoy, muchos chiquillos, pueden leer periódicos en francés o en inglés, pero no pueden entenderse con sus abuelos.
Supongo que alguien tendría que reflexionar un poco en torno a la materia, o inventar el castellacatalonio o el euskocastellano o el…
Lupe Sanz, que sabe un rato de estas cosas, tantas como de Uceda, me diría: “que aprendan todos el esperanto”. Es una opción.
El día aquél en el que nos enteramos de que se murió Elvis Presley, tras tomarnos las cervezas, salimos a la Avenida Colón; al otro lado, en la oficina de correos americana, la bandera ondeaba a media hasta. El sargento Rodríguez, ayudante del sheriff, un portorriqueño aspirante a dibujante de la Disney, nos dio la noticia en perfecto castellano.
-Ha muerto el rey del rock.
Lo entendimos a la perfección. La importancia de tener un idioma común y sin fronteras.
Después de hablar de los idiomas, en la radio, se pusieron a hablar del sorteo de la lotería de Navidad, lo que juega y cuántos números juega casa español.
No me salen las cuentas, o debo de ser la excepción a la regla, porque yo solo juego tres números, el de la Rampa de Sigüenza, el de la Barbacana de Torija y el de la Casa de Guadalajara en Madrid.
El viernes me trajeron los décimos del 21.884. Hice rápidas las cuentas, tantos talonarios, tantas papeletas por talonario… calculo que entre cuatro y cinco mil familias serían dichosas.
Si toca en la Rampa de Guadalajara, o en la Barbacana de Sigüenza, me tocará. Si sale el 21.884 estaré entre esas miles de familias a las que, sin jugar, nos tocará el martes la lotería, porque hay cosas que, por estar por encima del interés económico, no tienen precio.
Una de esas papeletas del 21.884, aunque no hizo el viaje, tiene por la parte de atrás una dirección, rue de Lacoste…. Moulliets et Villemartin… Hay amigos@ que traspasan fronteras y llegan al corazón, y junto al avellano, a la sombra del álamo blanco, el ordenador en el que esto escribo lo pasa genial.
Luego recibí una llamada para decirme que en Peñalver hacía un frío dulce de miel, y que había perdido la apuesta. A ojo le había calculado a Vicente del Bosque ocho arrobas y pico, erré en una. Qué le vamos a hacer…
sábado, diciembre 19, 2009
LA BUENA LETRA
Si Camilo José Cela hubiese nacido unos años más tarde es seguro que hubiese vivido unos cuantos años más, por ley de edad, claro está.
Lo traigo al recuerdo porque fue quien dijo aquello de que “a un escritor solo lo retira la arterioesclerosis”. Hoy con los ordenadores, puede que ni eso.
Confieso que yo siempre he escrito a la antigua, a mano. Después pasaba a máquina u ordenador. Y eso me salvó hace unos años para rescatar un libro, cuando era un pardillo en esto de archivar, aceptar, guardar y todas esas cosas. Hoy tengo que hacerlo a ordenador directamente porque de lo contrario no me cunden las horas.
La cuestión tiene su gracia, por eso os la cuento. En uno de mis libros, todavía no está publicado y espero que se publique algún día, hay Mari Luna, ¡qué pronto se olvidan las promesas! Bien, como en el libro aparecen como…. cuatrocientos o quinientos nombres, se me ocurrió poner al final un índice onomástico. La cuestión, según me dijeron, era tan sencilla como ir poniendo un nombre tras otro y después, cuando estuviesen todos, seleccionar una pestaña que dice “ordenar A/Z”, y eso hice, después, como era tarde, archivé y me fui a dormir.
A la mañana siguiente, al volver al documento, los ojos me hacían chiribitas. Tenía todo el documento, algo así como seiscientas páginas a 38 renglones por página y 80 caracteres por línea, perfectamente ordenado de la A a la Z. Había olvidado seleccionar lo que quería ordenar, y lo ordené todo. Tardé 20 días en devolverlo a su orden, y suerte que lo tenía escrito a mano, porque no hubo forma humana de rescatar el documento, ¿qué puñetas haría?
Anoche Sergio, mi hijo, estaba más contento que unas castañuelas, panderetas mejor, que estamos en Navidad. Lo que va de curso ha ido tirandillo, pero, muy ladino, me ha señalado una nota sobre un papelote sobre la mesa del comedor. Las notas.
Ya nos había anunciado que, los cinco o seis suspensos, no se los quitaba nadie. Claro el curso es complicado y… bueno, qué le vamos a hacer.
La nota en cuestión decía “se le restan dos puntos por mala ortografía”. Se le da de maravilla eso de mandar mensajes por el móvil, algo a lo que yo no termino por acostumbrarme, debo de haber mandado ocho o diez a lo largo de mi vida, y hasta me entran sudores de parto en el intento.
Hombre, yo no digo que en los colegios o en los institutos se enseñe a los críos a escribir como Mariano Canfrán, que escribe como cincela porque tiene madera y mano de artista, pero pienso, y es un pensar, que algo debería de hacerse. A Sergio no hay quien lo meta en vereda en eso de la escritura. Yo que su tutor, en lugar de restarle dos puntos en una asignatura, la única que ha suspendido finalmente, le hubiese restado dos en cada una de ellas, ¡de escarmiento!
A Curri no le puedo preguntar su opinión, en eso coincidimos y a lo de la crisis no me hizo ni caso, bueno si, bamboleó su airoso flequillete. Y hoy en teleaguirre dijo algo así como que había que fomentar la lectura. Hombre, y la dicción y unas cuantas cosas más, que en la misma teleaguirre una de sus presentadoras va y suelta que “este fin de semana todos los madrileños podrán esquiar en Cercedilla”; cierto que Cercedilla tiene nieve, Guadarrama en cambio no. Lo veo desde la ventana. No es más correcto: “todos los madrileños que lo deseen…”, y aún así con sus más y menos, que digo yo que aquello tendrá una capacidad.
La cuestión está en que, a este ritmo, los escritores tendremos que cambiar de estilo, aprender a escribir como los hijos, a la jeroglífica manera, y he aquí la duda ¿si aprendemos a escribir como ellos, variarán de estilo y escribirán como nosotros? o por el contrario, ¿dejarán de leernos porque no nos entienden?
Está claro, Cela llevaba razón, a los escritores nos retirará la arterioesclerosis, no vamos a tener más remedio que aprender a escribir en clave, y eso es duro, pero que muy duro, ¿o no?
Esto se lo pregunto a la Esteban, que tiene que saber la tira. Ya habla en clave o sea que…
Por lo demás el día bien. Tranquila la mañana, acelerada la tarde… Arreglé algunas cuestiones y terminé haciendo amigos y hablando de memoria histórica en torno al asunto de la retirada de la placa al general Muñoz Grandes en Sigüenza. Le conté una historia y le enseñé una carta, autógrafa y original, de Muñoz Grandes. Otro día os cuento esa historia porque es larga.
Luego las noticias van y desentrañan el misterio de la dichosa caja del tiempo que encontraron hace unos días en Madrid. Contenía unos libros del Quijote, unos periódicos de hace la tira de tiempo y no se cuantas cosas más.
Se han extendido en decir y contar no se cuantas historias sobre la importancia del hallazgo y la curiosidad y…
Hace ya unos cuantos años, una soleada mañana de junio me paré a saludar al tío Dionisio Arias a la puerta de su casa cuando iba yo a por el pan, en Atienza. La conversación se alargó y terminó contándome de cuando se hizo su casa.El había contribuido.
Cuando le pregunté qué año se levantó, me señaló una piedra, a nivel de la acera, donde, convenientemente protegido, había depositado, el mismo día que la casa comenzaba a levantarse, un duro con la cara de Alfonso XII, unos periódicos de aquellos días y unas cuantas cosas escritas por él, dando cuenta del evento y lo feliz que se sentía.
Hombre, no digo que lo del hallazgo de los ejemplares del Quijote de 1834 no sea importante. Pero, puestos en la balanza, ¿qué será más importante dentro de unos cuantos años, cuando los bisnietos o tataranietos del tío Dionisio Arias hagan casa nueva y descubran que, con el esfuerzo de su abuelo, un día y año determinado comenzó a levantarse aquella casa? ¿Eso, o unos ejemplares del Quijote? Y es más que seguro que el dato no sale en la tele. Aunque sus descendientes se sentirán dichosos del hallazgo.
Apreciaciones de la vida para las que, seguro, que la Esteban no me da respuesta.
Si Camilo José Cela hubiese nacido unos años más tarde es seguro que hubiese vivido unos cuantos años más, por ley de edad, claro está.
Lo traigo al recuerdo porque fue quien dijo aquello de que “a un escritor solo lo retira la arterioesclerosis”. Hoy con los ordenadores, puede que ni eso.
Confieso que yo siempre he escrito a la antigua, a mano. Después pasaba a máquina u ordenador. Y eso me salvó hace unos años para rescatar un libro, cuando era un pardillo en esto de archivar, aceptar, guardar y todas esas cosas. Hoy tengo que hacerlo a ordenador directamente porque de lo contrario no me cunden las horas.
La cuestión tiene su gracia, por eso os la cuento. En uno de mis libros, todavía no está publicado y espero que se publique algún día, hay Mari Luna, ¡qué pronto se olvidan las promesas! Bien, como en el libro aparecen como…. cuatrocientos o quinientos nombres, se me ocurrió poner al final un índice onomástico. La cuestión, según me dijeron, era tan sencilla como ir poniendo un nombre tras otro y después, cuando estuviesen todos, seleccionar una pestaña que dice “ordenar A/Z”, y eso hice, después, como era tarde, archivé y me fui a dormir.
A la mañana siguiente, al volver al documento, los ojos me hacían chiribitas. Tenía todo el documento, algo así como seiscientas páginas a 38 renglones por página y 80 caracteres por línea, perfectamente ordenado de la A a la Z. Había olvidado seleccionar lo que quería ordenar, y lo ordené todo. Tardé 20 días en devolverlo a su orden, y suerte que lo tenía escrito a mano, porque no hubo forma humana de rescatar el documento, ¿qué puñetas haría?
Anoche Sergio, mi hijo, estaba más contento que unas castañuelas, panderetas mejor, que estamos en Navidad. Lo que va de curso ha ido tirandillo, pero, muy ladino, me ha señalado una nota sobre un papelote sobre la mesa del comedor. Las notas.
Ya nos había anunciado que, los cinco o seis suspensos, no se los quitaba nadie. Claro el curso es complicado y… bueno, qué le vamos a hacer.
La nota en cuestión decía “se le restan dos puntos por mala ortografía”. Se le da de maravilla eso de mandar mensajes por el móvil, algo a lo que yo no termino por acostumbrarme, debo de haber mandado ocho o diez a lo largo de mi vida, y hasta me entran sudores de parto en el intento.
Hombre, yo no digo que en los colegios o en los institutos se enseñe a los críos a escribir como Mariano Canfrán, que escribe como cincela porque tiene madera y mano de artista, pero pienso, y es un pensar, que algo debería de hacerse. A Sergio no hay quien lo meta en vereda en eso de la escritura. Yo que su tutor, en lugar de restarle dos puntos en una asignatura, la única que ha suspendido finalmente, le hubiese restado dos en cada una de ellas, ¡de escarmiento!
A Curri no le puedo preguntar su opinión, en eso coincidimos y a lo de la crisis no me hizo ni caso, bueno si, bamboleó su airoso flequillete. Y hoy en teleaguirre dijo algo así como que había que fomentar la lectura. Hombre, y la dicción y unas cuantas cosas más, que en la misma teleaguirre una de sus presentadoras va y suelta que “este fin de semana todos los madrileños podrán esquiar en Cercedilla”; cierto que Cercedilla tiene nieve, Guadarrama en cambio no. Lo veo desde la ventana. No es más correcto: “todos los madrileños que lo deseen…”, y aún así con sus más y menos, que digo yo que aquello tendrá una capacidad.
La cuestión está en que, a este ritmo, los escritores tendremos que cambiar de estilo, aprender a escribir como los hijos, a la jeroglífica manera, y he aquí la duda ¿si aprendemos a escribir como ellos, variarán de estilo y escribirán como nosotros? o por el contrario, ¿dejarán de leernos porque no nos entienden?
Está claro, Cela llevaba razón, a los escritores nos retirará la arterioesclerosis, no vamos a tener más remedio que aprender a escribir en clave, y eso es duro, pero que muy duro, ¿o no?
Esto se lo pregunto a la Esteban, que tiene que saber la tira. Ya habla en clave o sea que…
Por lo demás el día bien. Tranquila la mañana, acelerada la tarde… Arreglé algunas cuestiones y terminé haciendo amigos y hablando de memoria histórica en torno al asunto de la retirada de la placa al general Muñoz Grandes en Sigüenza. Le conté una historia y le enseñé una carta, autógrafa y original, de Muñoz Grandes. Otro día os cuento esa historia porque es larga.
Luego las noticias van y desentrañan el misterio de la dichosa caja del tiempo que encontraron hace unos días en Madrid. Contenía unos libros del Quijote, unos periódicos de hace la tira de tiempo y no se cuantas cosas más.
Se han extendido en decir y contar no se cuantas historias sobre la importancia del hallazgo y la curiosidad y…
Hace ya unos cuantos años, una soleada mañana de junio me paré a saludar al tío Dionisio Arias a la puerta de su casa cuando iba yo a por el pan, en Atienza. La conversación se alargó y terminó contándome de cuando se hizo su casa.El había contribuido.
Cuando le pregunté qué año se levantó, me señaló una piedra, a nivel de la acera, donde, convenientemente protegido, había depositado, el mismo día que la casa comenzaba a levantarse, un duro con la cara de Alfonso XII, unos periódicos de aquellos días y unas cuantas cosas escritas por él, dando cuenta del evento y lo feliz que se sentía.
Hombre, no digo que lo del hallazgo de los ejemplares del Quijote de 1834 no sea importante. Pero, puestos en la balanza, ¿qué será más importante dentro de unos cuantos años, cuando los bisnietos o tataranietos del tío Dionisio Arias hagan casa nueva y descubran que, con el esfuerzo de su abuelo, un día y año determinado comenzó a levantarse aquella casa? ¿Eso, o unos ejemplares del Quijote? Y es más que seguro que el dato no sale en la tele. Aunque sus descendientes se sentirán dichosos del hallazgo.
Apreciaciones de la vida para las que, seguro, que la Esteban no me da respuesta.
viernes, diciembre 18, 2009
LA CRISIS DE LAS GALLINAS
La noche del pasado martes, mientras celebrábamos algunas buenas noticias, todavía por confirmase de manera impresa, un buen amigo me recordó que tenía abandonados mis artículos de opinión, que fueron bastante celebrados tiempo atrás, hasta que alguien descubrió quien se escondía tras ellos y decidí plegar velas. Me recordó que tenía abandonado este blog, y es cierto, hacía tiempo que no lo tocaba, lo abrí para expresar mis sentimientos después de suspender una comparecencia que tenía prevista en la Televisión de Guadalajara el 28 de enero y después lo utilicé para otras cosas que, por supuesto, siempre son de provecho.
Le prometí que de vez en cuando escribiría algo y anoche me llamó a decirme que muy bien, lo de la reunión de los Gismera en Atienza, o en la Casa de Guadalajara en Madrid, está por definir.
Anoche, mientras regresaba a casa, iba pensando en lo que poner hoy en el blog, por supuesto algo ingenioso. Y como en aquellos artículos comencé hablando de la crisis, cuando la crisis no era tal crisis, o estaba por definirse si era crisis o recesión del consumo, problemas económicos o quien sabe el qué, encontré la solución a ella, a la crisis.
Tengo la solución para salir de ella, maíz.
Bueno, o trigo, depende. La solución debe de estar, de cualquier manera, en los cereales.
Desde hace unos años, cuando conocí a un productor de huevos alcarreño y me enseñó su granja con unos cuantos miles, bastantes, de gallinas, y le hice la broma fácil de “seguro que eres uno de los tíos con más huevos de España”, todos los años, por Navidad, nos manda a casa 48 huevos, de los de dos o tres yemas que luego repartímos entre la familia. Yo creo que por presumir de los mismos.
Para Semana Santa, por lo de las torrijas, nos manda 24, de los de una yema, que se perdona por lo del colesterol.
Pues al llegar a casa me dice mi mujer:
-Esta semana no hay que comprar huevos.
Desde luego que, digan lo que digan, el huevo es un arte. Porque, a ver, de no ser una hermosa, oronda y altanera gallina alcarreña, ¿Quién es capaz de poner un huevo de tres yemas con sabor a Guadalajara?
Me cené un huevo frito, con su apetitoso aceitito de oliva virgen extra (el domingo me trajeron una botella de Jaén, mal está decirlo porque en la Alcarria también tenemos buen aceite), sabía a Guadalajara, el huevo, claro.
Lástima que este año la dichosa crisis haya alcanzado también a las gallinas. ¿Tal mal anda la cosa?
Es que en la caja, con la clásica nota de felicidades habitual tan solo había doce huevos. ¿Y los otros 36?
Los míos, este año, se quedan sin huevos.
Me ha surgido la duda y es algo que un día de estos tengo que aclarar, ¿somos nosotros los que estamos en crisis, o son las gallinas?
A Curri Valenzuela se lo pregunto en cuanto la vea, que ella se lo sabe todo.
Quien manda, manda. ¿Certain ou non, monsieur le président? ¡Hay Sarkozy, cuánto vales y qué poco te quieres!
La noche del pasado martes, mientras celebrábamos algunas buenas noticias, todavía por confirmase de manera impresa, un buen amigo me recordó que tenía abandonados mis artículos de opinión, que fueron bastante celebrados tiempo atrás, hasta que alguien descubrió quien se escondía tras ellos y decidí plegar velas. Me recordó que tenía abandonado este blog, y es cierto, hacía tiempo que no lo tocaba, lo abrí para expresar mis sentimientos después de suspender una comparecencia que tenía prevista en la Televisión de Guadalajara el 28 de enero y después lo utilicé para otras cosas que, por supuesto, siempre son de provecho.
Le prometí que de vez en cuando escribiría algo y anoche me llamó a decirme que muy bien, lo de la reunión de los Gismera en Atienza, o en la Casa de Guadalajara en Madrid, está por definir.
Anoche, mientras regresaba a casa, iba pensando en lo que poner hoy en el blog, por supuesto algo ingenioso. Y como en aquellos artículos comencé hablando de la crisis, cuando la crisis no era tal crisis, o estaba por definirse si era crisis o recesión del consumo, problemas económicos o quien sabe el qué, encontré la solución a ella, a la crisis.
Tengo la solución para salir de ella, maíz.
Bueno, o trigo, depende. La solución debe de estar, de cualquier manera, en los cereales.
Desde hace unos años, cuando conocí a un productor de huevos alcarreño y me enseñó su granja con unos cuantos miles, bastantes, de gallinas, y le hice la broma fácil de “seguro que eres uno de los tíos con más huevos de España”, todos los años, por Navidad, nos manda a casa 48 huevos, de los de dos o tres yemas que luego repartímos entre la familia. Yo creo que por presumir de los mismos.
Para Semana Santa, por lo de las torrijas, nos manda 24, de los de una yema, que se perdona por lo del colesterol.
Pues al llegar a casa me dice mi mujer:
-Esta semana no hay que comprar huevos.
Desde luego que, digan lo que digan, el huevo es un arte. Porque, a ver, de no ser una hermosa, oronda y altanera gallina alcarreña, ¿Quién es capaz de poner un huevo de tres yemas con sabor a Guadalajara?
Me cené un huevo frito, con su apetitoso aceitito de oliva virgen extra (el domingo me trajeron una botella de Jaén, mal está decirlo porque en la Alcarria también tenemos buen aceite), sabía a Guadalajara, el huevo, claro.
Lástima que este año la dichosa crisis haya alcanzado también a las gallinas. ¿Tal mal anda la cosa?
Es que en la caja, con la clásica nota de felicidades habitual tan solo había doce huevos. ¿Y los otros 36?
Los míos, este año, se quedan sin huevos.
Me ha surgido la duda y es algo que un día de estos tengo que aclarar, ¿somos nosotros los que estamos en crisis, o son las gallinas?
A Curri Valenzuela se lo pregunto en cuanto la vea, que ella se lo sabe todo.
Quien manda, manda. ¿Certain ou non, monsieur le président? ¡Hay Sarkozy, cuánto vales y qué poco te quieres!
jueves, diciembre 17, 2009
COSAS DEL FRIO INVIERNO
El lunes amaneció nevando, y lo continuó haciendo a lo largo de la mañana. La vista de Madrid, con los tejados nevados es una imagen que siempre atrae.
Me contaron que nevó en la Alcarria, mucho más que en la Sierra. Cosas del cambió climático, deben de ser, el miércoles ya la cosa volvió a la normalidad y, en lugar de nevar por los llanos nevó por los altos, al menos los de Segovia y Avila, y esta mañana, al regreso a casa del trabajo, a eso de las cinco de la madrugada, escuchaba en la radio que nevaba copiosamente sobre León. Claro que ayer, a eso de las mismas horas, venía escuchando a un colega que, desde Riba de Saelices, se quejaba del frío, 12 grados bajo cero. Y se ve que en Madrid también esperaban nieve porque, desde la plaza del Conde de Casal hasta Moratalaz tuve que ir detrás de un camión que iba regando de sal el asfalto, ¿o era polvo?, creo que ambas cosas. Ahora a eso le llaman salmuera. ¡Y yo que pensaba que la salmuera era palabra del diccionario de la matanza y de cosa de aceitunas!
A eso de las dos y media de la madrugada, cuentan, hubo un terremoto que se ha extendido por media España, debá de estar yo muy atareado a esa hora porque no me he enterado. En la radio unos si y otros no.
Pero bueno, vamos al martes, que no nevó, pero hizo frío en Madrid. Tanto que por la tarde, en la Casa de Guadalajara, plaza de Santa Ana, el caldo de cocido corría de mano en mano.
Días de jaleo llevamos en la Casa, suerte que, a eso de las siete y pico de la tarde el presidente anunció desde el escenario lo que todos queríamos escuchar, que la Casa sigue, a pesar del frío.
El lunes de la nevada, a eso de las cuatro y media, recibí visita sorpresa, mis prios Jose y Miguel Angel. A Jose lo encontré hace año y pico, tras más de treinta sin rastro; A Miguel Angel hacía treinta y tres o treinta y cuatro que me sucedió lo mismo. Estuvimos tratando el interesante tema de llevar a cabo nuestra segunda reunión familiar, a celebrarse esta primavera en Atienza. En la primera ocasión, va para dos años, en la que nos reunimos en Chozas de Canales, nos juntamos cerca de cincuenta "primos" a la hora de la comida. Esperemos que en Atienza seamos más. Ya estamos moviendo los hilos.
La sorpresa del día fue, que mientras estábamos comiendo, apareció en la tele el castillo de Atienza instalado en un belén. ¡Cómo para no conocerlo! El castillo de Atienza, y el del belén. El belén porque lo veo casi todas las tardes, el castillo, porque lo hice yo.
El martes ya me decían desde Sevilla que aunque hubiese que llevar la estación del Ave a Atienza, todo se andará, vendrían doce o catorce familiares.
Lo bueno que tuvo el martes, aparte del anuncio de Pérez Acevedo, fue el pregón navideño de Antonio del Abril, dijo que algo debe de tener la Navidad que nos hace buenos a todos, no se yo.
Hice unas fotos del Madrid nevado, mirado desde las ventanas de mi casa.
Ahí os quedan.
LA CASA DE GUADALAJARA EN MADRID, PREGONA SU NAVIDAD, CON PREMIO A SU LABOR, Y SU CONTINUIDAD EN LA PLAZA DE SANTA ANA.
Los fríos y nieves que nos han acompañado en estos días parece que han sido el preludio de una Navidad adelantada.
Así lo parecía el pasado martes en Madrid, cuando desde Guadalajara, al centro regional, llegó Antonio del Abril, director del semanario Guadalajara Dosmil, para inaugurar oficialmente la Navidad de la Casa a través de un emotivo y caluroso pregón.
Ya se sentía en la Casa el ambiente navideño, tras la inauguración del monumental nacimiento que, el presente año, correspondió instalar a las mujeres del Aula María de Molina, con la colaboración del pinto Rafael Pedrós y del directivo Esteban Palazuelos, nacimiento que se asomó a todo Madrid, a través de las cámaras de Telemadrid el pasado lunes día 14; del mismo modo que se asomó nuestra Casa, a toda España, a través de España Directo, en el día mundial del tango, para dar cuenta de las sesiones que en la Casa tienen lugar.
La tarde noche del pregón abrió el acto el presidente de la Casa, José Ramón Pérez Acevedo para dar cuenta a los socios allí reunidos que por la Asociación de la Prensa de Guadalajara, la Casa de Guadalajara en Madrid había sido reconocida con uno de sus premios anuales, el de la Cultura, que le será entregado el próximo 25 de enero.
Traía el presidente otra buena noticia, la más que previsible continuidad de la Casa de Guadalajara en su actual sede de la plaza de Santa Ana, tras las conversaciones mantenidas con la propiedad, tendentes a la formalización de un nuevo contrato de alquiler que, con el incremento correspondiente, garantizaría el que, pasado el 31 de diciembre, fecha de caducidad del actual, Guadalajara pueda continuar conservando su representación en la capital de España. Algo en lo que la Junta Directiva de la entidad lleva trabajando desde hace tiempo.
Tras sus palabras, dio paso al protagonista del acto, Antonio del Abril quien, tras hacer breve resumen de su paso por la Casa, iniciar su pregón navideño dando cuenta de cómo, en sus años de infancia, se vivía la tradición en la Alcarria, en Pareja concretamente, a donde acudían los del lugar “Sin más instrumentos que una enorme y rudimentaria zambomba hecha, supongo que por alguno de ellos aprovechando los restos de una tinaja”.
La Navidad, a juicio de Antonio del Abril, es un tiempo que transforma a las personas, incluso a las de aquellos tiempos de su infancia en los que, como señaló, no existía Papá Noel, apenas había regalos de Reyes “Y tan felices, oye”.
Se mostró dichoso de encontrarse “Esta Casa de Guadalajara fiel reflejo de una provincia que aglutina paisajes tan bellos como dispares”, y tras hacer un recorrido a través de aquellos personajes que por ella pasaron, José de Juan, Buero Vallejo, Cela, Layna, Claro Abánades y tantos otros, pasó dejar reflejo de esas tradiciones imperecederas de Guadalajara, desde las cencerreras botargas que comienzan a aparecer por estos días gélidos, a aquellas otras fiestas que, desde Atienza, Hita, Mazuecos, Galve o Majaelrayo, han traspasado los límites provinciales y escapado a pregonar nuestra provincia incluso, más allá de nuestras fronteras.
“La Casa de Guadalajara más allá de un cúmulo de sentimientos, es mucho más que un mero testigo de las inquietudes de cuantos guadalajareños se han querido acercar a ella a lo largo de su existencia. No es sólo la mejor embajada de nuestra provincia en Madrid, sino un museo que atesora una ingente cantidad de variadas y distintas manifestaciones de la cultura provincial que, bajo ningún pretexto, se puede dejar perder”, señaló, antes de concluir su emotivo pregón con uno de los más clásicos villancicos populares de la provincia.
Ese villancico decía algo así como “madre en la puerta hay un niño más hermoso que el sol bello, yo creo que tiene frío....”.
“Me gustaba que me lo cantara mi madre al calor de la lumbre”, comentaba Antonio, mientras recitaba la letra. La emoción, los sentimientos, incluso hasta alguna lagrimita, se colaron por este belén de amigos y de ilusiones que es la Casa de Guadalajara en Madrid, como posteriormente diría Javier del Castillo, directivo de la Casa y amigo del pregonero.
Como punto final del acto, la orquesta Trullén-Huarte ofreció un concierto navideño, tan celebrado como el pregón que le precedió.
Los fríos y nieves que nos han acompañado en estos días parece que han sido el preludio de una Navidad adelantada.
Así lo parecía el pasado martes en Madrid, cuando desde Guadalajara, al centro regional, llegó Antonio del Abril, director del semanario Guadalajara Dosmil, para inaugurar oficialmente la Navidad de la Casa a través de un emotivo y caluroso pregón.
Ya se sentía en la Casa el ambiente navideño, tras la inauguración del monumental nacimiento que, el presente año, correspondió instalar a las mujeres del Aula María de Molina, con la colaboración del pinto Rafael Pedrós y del directivo Esteban Palazuelos, nacimiento que se asomó a todo Madrid, a través de las cámaras de Telemadrid el pasado lunes día 14; del mismo modo que se asomó nuestra Casa, a toda España, a través de España Directo, en el día mundial del tango, para dar cuenta de las sesiones que en la Casa tienen lugar.
La tarde noche del pregón abrió el acto el presidente de la Casa, José Ramón Pérez Acevedo para dar cuenta a los socios allí reunidos que por la Asociación de la Prensa de Guadalajara, la Casa de Guadalajara en Madrid había sido reconocida con uno de sus premios anuales, el de la Cultura, que le será entregado el próximo 25 de enero.
Traía el presidente otra buena noticia, la más que previsible continuidad de la Casa de Guadalajara en su actual sede de la plaza de Santa Ana, tras las conversaciones mantenidas con la propiedad, tendentes a la formalización de un nuevo contrato de alquiler que, con el incremento correspondiente, garantizaría el que, pasado el 31 de diciembre, fecha de caducidad del actual, Guadalajara pueda continuar conservando su representación en la capital de España. Algo en lo que la Junta Directiva de la entidad lleva trabajando desde hace tiempo.
Tras sus palabras, dio paso al protagonista del acto, Antonio del Abril quien, tras hacer breve resumen de su paso por la Casa, iniciar su pregón navideño dando cuenta de cómo, en sus años de infancia, se vivía la tradición en la Alcarria, en Pareja concretamente, a donde acudían los del lugar “Sin más instrumentos que una enorme y rudimentaria zambomba hecha, supongo que por alguno de ellos aprovechando los restos de una tinaja”.
La Navidad, a juicio de Antonio del Abril, es un tiempo que transforma a las personas, incluso a las de aquellos tiempos de su infancia en los que, como señaló, no existía Papá Noel, apenas había regalos de Reyes “Y tan felices, oye”.
Se mostró dichoso de encontrarse “Esta Casa de Guadalajara fiel reflejo de una provincia que aglutina paisajes tan bellos como dispares”, y tras hacer un recorrido a través de aquellos personajes que por ella pasaron, José de Juan, Buero Vallejo, Cela, Layna, Claro Abánades y tantos otros, pasó dejar reflejo de esas tradiciones imperecederas de Guadalajara, desde las cencerreras botargas que comienzan a aparecer por estos días gélidos, a aquellas otras fiestas que, desde Atienza, Hita, Mazuecos, Galve o Majaelrayo, han traspasado los límites provinciales y escapado a pregonar nuestra provincia incluso, más allá de nuestras fronteras.
“La Casa de Guadalajara más allá de un cúmulo de sentimientos, es mucho más que un mero testigo de las inquietudes de cuantos guadalajareños se han querido acercar a ella a lo largo de su existencia. No es sólo la mejor embajada de nuestra provincia en Madrid, sino un museo que atesora una ingente cantidad de variadas y distintas manifestaciones de la cultura provincial que, bajo ningún pretexto, se puede dejar perder”, señaló, antes de concluir su emotivo pregón con uno de los más clásicos villancicos populares de la provincia.
Ese villancico decía algo así como “madre en la puerta hay un niño más hermoso que el sol bello, yo creo que tiene frío....”.
“Me gustaba que me lo cantara mi madre al calor de la lumbre”, comentaba Antonio, mientras recitaba la letra. La emoción, los sentimientos, incluso hasta alguna lagrimita, se colaron por este belén de amigos y de ilusiones que es la Casa de Guadalajara en Madrid, como posteriormente diría Javier del Castillo, directivo de la Casa y amigo del pregonero.
Como punto final del acto, la orquesta Trullén-Huarte ofreció un concierto navideño, tan celebrado como el pregón que le precedió.
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