jueves, junio 25, 2009

CON MI GRATITUD AL PUEBLO DE CAÑETE.
Soberana y alta señora:
Dolorido del corazón, que es el mayor y más grave de los dolores del hombre en padecimiento de amor, pues el corazón que no se adolece en ese sentimiento no es corazón, heme venido a estas cuevas que horadan la peña sobre la que se yergue la fortaleza de Cañete, al recuerdo del más galán caballero que en vida fuese don Alvaro de Luna, tan diestro a la espada, la adarga y la conquista de corazones, por aprender y sentirlo, pues aquí debió de ocultar sus embelesos, y aquí me hallo, preso del arrullo de los mirlos y el despeñarse de las aguas, cómo mi padecimiento se despeña, envuelto en la fragancia de las higueras, que paréceme es fragancia de amor. Al embrujo de esta umbría de pasiones, desde la que los pajarillos al saludar la venida de la aurora, parecen saludar vuestra presencia, que del mal de amores me viene a liberar.
Si gustases, como espero, socorrer este dolorido corazón que por vos padece, aquí me has de encontrar, suspirando como es ley de caballero andante, pues aquí he de permanecer hasta recibir la noticia que me libre y diga que vuestro corazón al mío asiste, y no es locura este retiro desde el que, con las mismas aguas que de lo profundo escapan, derramándose mundo adelante, escapan mis suspiros, para que los escuche el mundo y al hacerlo, sepa la pasión que siento. De no venir a socorrerme, como aquellos otros que antes por penar pena de amores se encerraron, aquí me encerraré, embrujando este pozo, para que escuchen los siglos venideros, cuando el cierzo apriete y silbe el viento, los ayes de vuestro ardiente y enamorado caballero, pues aguardaré, como a la aurora de vuestra presencia aguardo, a que las peñas se me cierren, encantando la cueva en encanto amoroso, por no ser de otra señora sino lo soy de vos, que en las cosas del amor no manda la razón, sino el sentimiento que enloquece a este dolorido corazón que por vos palpita, siente y escucho padecer, y el rescate de vuestros brazos impaciente aguarda para servir, amar y ser amado de su otro corazón que en vuestro pecho late y al mío ha de asistir.
Tuyo hasta la muerte.
El Caballero de la Triste Figura.
En Cañete a catorce de enero del año del Señor de 1605.

martes, junio 23, 2009

Día 24. San Juan. Era en Atienza una de las fiestas en las que tradición y superstición caminaron unidas a lo largo de los tiempos. Tradicionalmente, la fecha de los encantamientos.
La noche de la víspera solían salir los mozos al campo, para regresar pasada la medianoche y “enramar” las puertas, ventanas y balcones de sus novias o de las jóvenes solteras. Igualmente solían golpear las puertas con plantas de lampazo.
La víspera de la festividad se prendían hogueras en diversos puntos de la villa, que permanecían ardiendo a lo largo de la noche, hogueras que eran saltadas por los mozos de la población en el ya clásico rito de la purificación a través del fuego. Existiendo la costumbre de, en el momento en el que el reloj de la villa anunciaba con sus campanadas la llegada del día del santo, recoger todas las piedras de que cualquier persona fuese capaz, siempre de una en una. Las piedras habrían de servir, tradicionalmente, para ser arrojadas en caso de tormenta a lo largo de año, en la creencia de que al ser arrojada cesaría.
No era la única, igualmente era costumbre entre las mujeres llenar un caldero de agua y situarlo en una de las ventanas de la casa, ya que a lo largo de la noche se dibujaría en el agua la cara del futuro esposo. Poner la clara de un huevo de gallina negra en un vaso de agua, con el fin de que, una vez cuajada, sirviese como conjuro contra las enfermedades, e incluso poner ante la puerta de la casa familiar una gran piedra en la creencia de que, al día siguiente, bajo ella se encontraría un tesoro.
Tomamos nota de lo escrito por José Deleito Piñuela en: “Recuerdo de hace tres siglos”:
“… era la noche de la libertad general, en que todo estaba permitido; noche de aventura, de amor y de alegría, por la cual suspiraba la juventud desde muchos meses antes; noche sagrada y bruja, de ilusión y de misterio. Aún las jóvenes honestas que solo iban a misa los domingos y las fiestas religiosas muy sonadas, salían la noche de San Juan con ocasión, motivo o pretexto de visitar altares y hogueras”.
Y recogemos alguno de los romances que, en torno a la festividad de San Juan, se nos han recitado.

MAÑANITA DE SAN JUAN (versión 1).
Yo me levantara, madre,
mañanica de San Juan,
vide estar una doncella
ribericas de la mar.
Sola lava y sola tuerce,
sola tiende en un rosal;
mientras los paños enjuaga
dice la niña un cantar:
-¿Dónde fueron mis amores,
¿dónde los iré a buscar?
Mar abajo, mar arriba,
diciendo iba un cantar,
peine de oro en las sus manos
para sus cabellos peinar:
-Dime tú, buen marinero,
sí, Dios te guarde de mal,
si viste tú mis amores,
si los viste por el mar.

MAÑANITA DE SAN JUAN (versión 2).
La mañana de San Juan
al tiempo que alboreaba,
gran fiesta hacen los moros
por la Vega de Granada.
Revolviendo sus caballos
y jugando de las lanzas,
ricos pendones en ellas
broslados por sus amadas,
ricas marlotas vestidas
tejidas de oro y grana.
El moro que amores tiene
señales de ello mostraba,
y el que no tenía amores
allí no escaramuzaba.
Las damas moras los miran
de las torres del Alhambra,
también se los mira el rey
de dentro de la Alcazaba.
Dando voces vino un moro
con la cara ensangrentada:
-Con tu licencia, el rey,
te daré una nueva mala:
el infante don Fernando
tiene a Antequera ganada;
muchos moros deja muertos,
yo soy quien mejor librara;
siete lanzadas yo traigo,
el cuerpo todo me pasan;
los que conmigo escaparon
en Archidona quedaban.
Con la tal nueva el rey
la cara se le demudaba;
manda juntar sus trompetas
que toquen todas el arma,
manda juntar a los suyos,
hace muy gran cabalgada,
y a las puertas de Alcalá,
que la real se llamaba,
los cristianos y los moros
una escaramuza traban.
Los cristianos eran muchos
,mas llevaban orden mala;l
os moros, que son de guerra,
dádoles han mala carga,
de ellos matan, de ellos prenden,
de ellos toman en celada.
Con la victoria, los moros
van la vuelta de Granada;
a grandes voces decían:
-¡La victoria ya es cobrada!

MAÑANITA DE SAN JUAN (versión 3).
Mañanita de San Juan,
Mañanita de primor,
Cuando damas y galanes,
Van a oir misa mañor.
Allá va la mi señora,
Entre todas la mejor,
Viste saya sobre saya,
Mantelín de tornasol,
Camisa de oro con perlas,
Bordada en el cabezón.
En la su boca muy linda,
Lleva un poco de dulzor,
En la su cara tan blanca,
Un poquito de arrebol,
Y en los sus ojuelos garzos,
Lleva un poco de alcojor.
Asi entraba por la iglesia,
Relumbrando como el sol.
Las damas mueren de envidia,
Y los galanes de amor.
El que cantaba en el coro,
En el credo se perdió.
El cura que dice misa
Ha trocado la licion,
Monaguillos que le ayudan
No aciertan responder non
Y los que lo escuchan todo,
Por decir amen amen
Van diciendo amor amor.
(T.Gismera Velasco: Calendario festivo tradicional de Atienza y su comarca)

viernes, junio 19, 2009

EN LA MANCHA LLUEVEN RANAS.
EN UTANDE LLUEVE ESPLIEGO.
EN LA ALCARRIA LLUEVE LAVANDA
EN LA SERRANIA, DE GUADALAJARA, LLUEVE...
TRISTEZA DE DESPOBLACIÓN.

BUENO, EN LA MANCHA LLUEVEN RANAS
PUES QUE LLUEVAN RANAS EN LA MANCHA,
Y QUE LLUEVAN LUCEROS EN COLOMBIA,
PARA MI, EN GUADALAJARA, LLOVERÁ ESO...
SENTIMIENTO DE SER HIJO DE GUADALAJARA.

GUADALAJARA...
Y TODAVIA HAY QUIEN PIENSA Y OPINA...
PUES YO ME SIENTO GUADALAJAREÑO...
ME SIENTO SERRANO...
SOY DE ATIENZA.

EN ATIENZA...
EN LA SIERRA....
EN GUADALAJARA...
EN CINCUENTA AÑOS, NO HE VISTO TODAVÍA LLOVER RANAS...

A LO MEJOR EN LA MANCHA NO DIGO QUE NO.... NO LO HE VISTO, COMO NO SOY MANCHEGO.....

TAMPOCO COMPRARÉ EL LIBRO, NO VAYA A SER QUE DONDE LLOVIERON RANAS FUE EN MACONDO Y NO NOS DIMOS CUENTA...
HAY QUE VER...


SORPRESAS TE DA LA VIDA...

LLOVER RANAS EN LA MANCHA DE UTANDE...
Y YO QUE PENSÉ QUE SUS DANZAS DEL PALOTEO ERAN DE GUADALAJARA, DE CASTILLA LA.....

martes, junio 09, 2009


LOS SOCIOS FUERON LOS PROTAGONISTAS EN LA JORNADA DE ANIVERSARIO DE LA CASA DE GUADALAJARA EN MADRID.

Dentro de los actos del 76 aniversario que desde comienzos del mes de junio viene desarrollando la Casa de Guadalajara en Madrid, la jornada del martes se dedicó a la historia de la Casa a través de los socios.
En un acto presentado y moderado por el vocal de Cultura, Javier Lizón, se propuso dar la palabra a quienes desde sus orígenes son la fuente y esencia del centro guadalajareño en Madrid, desechando la iniciativa inicial de ofrecer una conferencia histórica sobre los orígenes de la Casa, historia harto conocida por cuantos a diario pasan por ella.
Los asombrados concurrentes, en un principio reacios a contar sus propias historias, y tras romper la barrera, comenzaron a desgranar las historias de sus propias vivencias en una tarde que se llenó de amenidad, y que se hizo corta, a pesar de que se extendió mucho más allá de los límites que imponen los horarios culturales.
La tarde, comenzó con los recuerdos del socio con carnet número 1 de la Casa, Manuel López Villalba quien, rebasada la línea de los ochenta años de edad, fue desgranando, con la emoción que se añade a los recuerdos de juventud, cuales fueron los primeros pasos para la reapertura de la Casa en su actual sede de la plaza de Santa Ana. Comentó López Villalba cómo, en aquellos difíciles finales años de la década de 1950, se fueron reuniendo algunos guadalajareños en los comercios de Madrid, pertenecientes a gentes de Guadalajara, hasta formar una peña en la portería de un paisano de Gajanejos, en la calle, precisamente, del conde de Romanones, de donde surgió la idea de reconstituir esa Casa que quedó en el aire de las tertulias de café. De sus charlas con doña Casilda, condesa viuda de Romanones, para “que nos echase una mano en la aventura”, y de esos difíciles y complicados comienzos que dieron origen a la actual sede.
La emoción de López Villalba dio paso a los recuerdos de cómo conoció la Casa uno de los asociados más antiguos, Alejandro Henche, carnet número 247, cuando con quince o dieciséis años entró por vez primera en la sede de la Casa. De los recuerdos de Esteban Palazuelos quien, en uno de aquellos bailes dominicales conoció a su esposa; de Victoria, que la conoció recientemente y se convirtió en asidua de tertulias y conferencias y eso que “llegué tarde a pesar de ser de Mondéjar”; de Rosario, que llegó con su marido, y continúa en la Casa sin él, y en homenaje a él; del maestro Rafael Pedrós,, con más de cuarenta retablos en las iglesias de nuestros pueblos, y que llegó de la mano del doctor Castillo de Lucas, de Montarrón, y de Aragonés Subero, uno de los grandes etnógrafos que nos vive en la provincia; de los recuerdos de Rafael Velasco junto a Sinforiano García Sanz, “Sinfo”, aquel que hizo revivir el espíritu de las botargas; de Pilar Abad, recordando que tiene el corazón dividido entre dos poblaciones punteras, Hita y Fuentelencina; de Mari Carmen Cogolludo, de…. Los recuerdos de Manuel Martínez Morales, de Milmarcos, de quien se afirmó que hubiese sido el mejor ministro de Economía del reino, ya que ha sido, durante más de diez años, responsable de la contaduría de la Casa; de aquellas mujeres que vieron un día como su pueblo, Alcorlo, lo cubrían las aguas. Una tarde de recuerdos, de sentimientos y de memorandas.
Al final la tarde quedó corta. Quienes estaban presentes, relatando el momento del encuentro con la Casa de Guadalajara, lo que les unió a ella, lo que sienten por ella, lo que viven en ella, forjó un embrujo de sentimientos que dieron a los organizadores, Tomás Gismera y Javier Lizón, la sensación de que, pese a quien pese, hay una Guadalajara que vive en Madrid, que quiere ser Guadalajara, y que la quiere vivir; aunque las circunstancias les obliguen a residir en la capital de España, aunque, como bien se apuntó, la mayoría de los presentes estaban empadronados, ya, en sus pueblos de origen, por ser más Guadalajara.
La tarde-noche concluyó con un brindes, por el aniversario de la Casa de Guadalajara, con ese sentimiento de que, una historia tan personal y prolongada en el tiempo no debería terminarse nunca.
Había emoción cuando los socios, tras una tarde tan agradable, abandonaban el salón Cardenal Mendoza, donde habían dejado los sentimientos de sus primeras evocaciones en el “exilio” emigratorio de las décadas de 1950 y 1960, y que deseaban, y desean, tener su rinconcito de Guadalajara en Madrid.
Las festividades el aniversario continúan, es la fiesta de todos los guadalajareños residentes en Madrid, con el corazón, y el sentimiento, en Guadalajara.

sábado, junio 06, 2009

DICE EL FILOSOFO:

"... De Medinaceli me dirigía a Barahona de las Brujas...
... Sierra Ministra,Miedes, Barcones, donde solo llegan laoveja y el cardo...
... Era tiempo de agosto, bochornoso, inquieto...
... A mediodía llegué a Romanillos, una aldeita naúfraga en un mar de espigas. Entré en la posada para guarecerme...
Al atardecer, desde un carrascal, diviso Barahona..."
¿No pudo el filósofo hacerse un lío con dos Romanillos? Me da la impresión de que si.
Romanillos de Atienza pasado Barcones, a la vuelta de Barahona, camino de Atienza. Romanillos de Medinaceli camino de Baharona desde Sigüenza.
Yo he visto la foto de la posada de Romanillos de Atienza, y coincide el edificio actual, con aquella.

viernes, junio 05, 2009


ARQUITECTURA POPULAR.


Puede que una de las asignaturas pendientes que tienen los pueblos y gentes de Guadalajara sea el respeto a la arquitectura tradicional, o sino el respeto, al menos el reconocimiento a la arquitectura del pueblo, a la arquitectura que surge de la gente humilde en muchas ocasiones, y que ha sido, a lo largo del tiempo, y mucho más en los últimos años, la menos comprendida y estudiada.

La arquitectura popular es popular; algo que no se ha comprendido en demasiados municipios donde, en esa moda incomprensible, se descarnan las fachadas de mampostería para enseñar la piedra dejando las fachadas desnudas de contenido arquitectónico.
Atienza, en ese sentido, es única. Se ha perdido, por la moda de enseñar la piedra, el Hospital de Santa Ana, la Casa Curato de la Trinidad, la Posada del Cordón, el palacete de los Bedmar, la casona de Sánchez Dalp, la de San Gil.... ¿sigo? Puestodavía hay gentes que dicen que les gustan más ahora que antes... ¡Qué pena!