viernes, diciembre 25, 2009


LA CUMBRE DEL CLIMA

Al abrir el correo encuentro el reenvío de un amigo zamorano en el que me da cuenta de lo sucedido en la cumbre de Copenhague.
La otra madrugada, cuando regresaba a casa, fui escuchando algunas de las cosas allí ocurridas. Unos días antes escuché a alguien que bordaba una bandera de libertad para exhibir en una de las manifestaciones que tendrían lugar durante la cumbre de jefes de Estado.
El locutor radiofónico daba cuenta de cómo, en uno de los países en los que mayor expresividad tiene la libertad, durante unos días se habían saltado, a la torera, todas esas libertades que se predican desde los púlpito mediáticos. Y daba cuenta de cómo, en evitación de males mayores, se procedía a la detención preventiva de miles de personas: “dejan sentados en el suelo, a dos o tres grados bajo cero, a dos o tres mil personas durante dos o tres horas”.
También daba cuenta de cómo, aquellos jefes de Estado afectados por el dichoso cambio climático, derramaban lágrimas ante la previsible inestabilidad de sus países en un cercano futuro. Mientras otros se frotaban las manos ante el crecimiento de los suyos.
Igualmente se echaban cuentas del costo y de la polución que más de treinta mil personas habían generado al trasladarse en avión a la capital danesa, simplemente para hacer oír su voz. O el costo medio de cada una de las personas que fueron representando a las ongs españoles, (solamente el menú diario 30 euros), y conste que en el programa se defendía la postura de las ongs, aunque se criticase el que, de media, acudiesen, de España, treinta personas con gastos pagados por esas mismas ongs.
Está claro, el silencio es la mejor de las armas para conseguir el propósito de quienes miran por el hoy sin pensar en el mañana.
Dicho de otra manera, la guerra preventiva es la mejor arma para conseguir la paz, o al menos, para que quien la defiende lidere el nuevo orden mundial. Creo que le dieron el Nobel de la Paz.
O también, que la bandera de un ideal sirva para recorrer el mundo con gastos pagados.
¡Bendita utopía! Puede que una mano no sea capaz de mover el mundo, ¿y miles? ¿qué poder tienen miles de manos o de voces frente a quienes se creen elegidos por el dedo divino?
Xabier Benguerel, que fue premiado con el Planeta unos meses después de muerto, allá por 1974, la retrató con pluma magistral en ¡Icaria, Icaria!
Tal vez, algún día, los sueños sean posibles. Está claro que hoy, en la Europa de la libertad, la libertad está bajo sospecha.
Yo dejé de creer en ellos (los sueños), hace más de veinticinco años, después de ver que las promesas de Enrique Barón, de Solana y Leguina una noche en el Román Valero, no servían nada más que… para alcanzar un objetivo individual.
Ayer tarde escuché a una locura de televisión “la Naturaleza arrebata…”
No guapetona, la Naturaleza no arrebata. La Naturaleza, como todas las cosas, utiliza lo que a ella le pertenece. (Se refería a unas casas construías, ilegalmente, al borde del mar).
Me uno a la petición de libertad de Juan López de Urralde, y del resto. ¡Ya!
¿En qué piensas, ZP, en…?
Otra: Curri, y muchos más, se fueron de vacaciones. En Air Comet solo viajaban los… Otros lo hacían en primera clase.
Y la otra: ¡os ha llenado eso de que escriba sobre Narrillos del Alamo! Ya os pasaré la cuenta.
Y la última: Diga lo que Zp diga, la crisis es gorda para casi todos, excepto para don Eduardo que, como todos los años, me ha traído la botellita de Chinchón y, como todos los años, me ha contado sus tiempos de veterinario en Riofrío del Llano. Los huevos de Medina solo tenían este año una yema. Ya os dije que la crisis era de las gallinas.