jueves, diciembre 17, 2009


LA CASA DE GUADALAJARA EN MADRID, PREGONA SU NAVIDAD, CON PREMIO A SU LABOR, Y SU CONTINUIDAD EN LA PLAZA DE SANTA ANA.


Los fríos y nieves que nos han acompañado en estos días parece que han sido el preludio de una Navidad adelantada.
Así lo parecía el pasado martes en Madrid, cuando desde Guadalajara, al centro regional, llegó Antonio del Abril, director del semanario Guadalajara Dosmil, para inaugurar oficialmente la Navidad de la Casa a través de un emotivo y caluroso pregón.
Ya se sentía en la Casa el ambiente navideño, tras la inauguración del monumental nacimiento que, el presente año, correspondió instalar a las mujeres del Aula María de Molina, con la colaboración del pinto Rafael Pedrós y del directivo Esteban Palazuelos, nacimiento que se asomó a todo Madrid, a través de las cámaras de Telemadrid el pasado lunes día 14; del mismo modo que se asomó nuestra Casa, a toda España, a través de España Directo, en el día mundial del tango, para dar cuenta de las sesiones que en la Casa tienen lugar.
La tarde noche del pregón abrió el acto el presidente de la Casa, José Ramón Pérez Acevedo para dar cuenta a los socios allí reunidos que por la Asociación de la Prensa de Guadalajara, la Casa de Guadalajara en Madrid había sido reconocida con uno de sus premios anuales, el de la Cultura, que le será entregado el próximo 25 de enero.
Traía el presidente otra buena noticia, la más que previsible continuidad de la Casa de Guadalajara en su actual sede de la plaza de Santa Ana, tras las conversaciones mantenidas con la propiedad, tendentes a la formalización de un nuevo contrato de alquiler que, con el incremento correspondiente, garantizaría el que, pasado el 31 de diciembre, fecha de caducidad del actual, Guadalajara pueda continuar conservando su representación en la capital de España. Algo en lo que la Junta Directiva de la entidad lleva trabajando desde hace tiempo.
Tras sus palabras, dio paso al protagonista del acto, Antonio del Abril quien, tras hacer breve resumen de su paso por la Casa, iniciar su pregón navideño dando cuenta de cómo, en sus años de infancia, se vivía la tradición en la Alcarria, en Pareja concretamente, a donde acudían los del lugar “Sin más instrumentos que una enorme y rudimentaria zambomba hecha, supongo que por alguno de ellos aprovechando los restos de una tinaja”.
La Navidad, a juicio de Antonio del Abril, es un tiempo que transforma a las personas, incluso a las de aquellos tiempos de su infancia en los que, como señaló, no existía Papá Noel, apenas había regalos de Reyes “Y tan felices, oye”.
Se mostró dichoso de encontrarse “Esta Casa de Guadalajara fiel reflejo de una provincia que aglutina paisajes tan bellos como dispares”, y tras hacer un recorrido a través de aquellos personajes que por ella pasaron, José de Juan, Buero Vallejo, Cela, Layna, Claro Abánades y tantos otros, pasó dejar reflejo de esas tradiciones imperecederas de Guadalajara, desde las cencerreras botargas que comienzan a aparecer por estos días gélidos, a aquellas otras fiestas que, desde Atienza, Hita, Mazuecos, Galve o Majaelrayo, han traspasado los límites provinciales y escapado a pregonar nuestra provincia incluso, más allá de nuestras fronteras.
“La Casa de Guadalajara más allá de un cúmulo de sentimientos, es mucho más que un mero testigo de las inquietudes de cuantos guadalajareños se han querido acercar a ella a lo largo de su existencia. No es sólo la mejor embajada de nuestra provincia en Madrid, sino un museo que atesora una ingente cantidad de variadas y distintas manifestaciones de la cultura provincial que, bajo ningún pretexto, se puede dejar perder”, señaló, antes de concluir su emotivo pregón con uno de los más clásicos villancicos populares de la provincia.
Ese villancico decía algo así como “madre en la puerta hay un niño más hermoso que el sol bello, yo creo que tiene frío....”.
“Me gustaba que me lo cantara mi madre al calor de la lumbre”, comentaba Antonio, mientras recitaba la letra. La emoción, los sentimientos, incluso hasta alguna lagrimita, se colaron por este belén de amigos y de ilusiones que es la Casa de Guadalajara en Madrid, como posteriormente diría Javier del Castillo, directivo de la Casa y amigo del pregonero.
Como punto final del acto, la orquesta Trullén-Huarte ofreció un concierto navideño, tan celebrado como el pregón que le precedió.