
FELICES PASCUAS Y PROSPERO AÑO NUEVO.
Hace años, no se ya si pocos o muchos, las felicitaciones de pascuas, o Navidad, te llegaban por carta.
El cartero se volvía loco, desde mediados de diciembre, hasta finales de mes, e incluso se advertía, desde la dirección general, que se procurase no remitir todas las felicitaciones al mismo tiempo, e incluso poner en el sobre a depositar en el correspondiente buzón, que aquello era una felicitación navideña. Por dar prioridad a cartas que en realidad eran más urgentes que el probable y sencillo “feliz Navidad”.
A lo mejor, tal vez, era para que a los carteros les quedase tiempo de ir posteriormente de puerta en puerta a solicitar el aguinaldo, previa llamada a la puerta y entrega de la tarjetita en la que ponía: “el cartero del barrio le felicita…”, el cartero, el portero, el barrendero, el carbonero…
Hoy ya no se felicita a través del correo ordinario, o es muy escaso. Tampoco se escribe como antes, e incluso cuesta encontrar sellos en los estancos de toda la vida. La respuesta del estanquero suele ser: “es que como ya la gente no escribe…”
Y es verdad, escriben correos electrónicos.
Yo también, aunque también utilizo el correo habitual. Esta mañana, sin ir más lejos, he depositado en el correo algo así como setenta cartas.
En fin. Las modas se imponen, como se impone la línea invisible del correo electrónico. Con todas sus ventajas y sus inconvenientes.
He recibido algo así como doscientos correos de felicitación navideña. Tienen un problema, que son largos, y que se necesita tiempo para que el aparato descargue las imágenes.
El mensaje es el mismo casi siempre, en ellos vienen los mejores deseos para el año venidero. Las mejores promesas, los más incomprensibles mensajes.
La Navidad nos hace a todos algo mejores, decía el otro día Antonio del Abril. Lo malo es que tras el 25 llega el 26, y que tras el 1 de enero viene el 2.
Probablemente, llenos de espíritu navideño, seremos buenos y solidarios durante unos días.
El deseo, continuarlo siendo el resto del año, hasta que llegue otra Navidad, para continuarlo siéndolo hasta la siguiente. ¿Será posible, o es tan solo un deseo navideño?
Y otra: ¡Qué bonita que es la nieve, desde detrás de los cristales! ¿Qué os creíais?
Y la última: La semana pasada, en teleaguirre, se presentaron oficialmente las más modernas máquinas limpianieves, capaces de habilitar las pistas del aeropuerto de Barajas tras una nevada, o helada, en menos de 30 minutos. ¿Se quedaron sin gasolina?
Hace años, no se ya si pocos o muchos, las felicitaciones de pascuas, o Navidad, te llegaban por carta.
El cartero se volvía loco, desde mediados de diciembre, hasta finales de mes, e incluso se advertía, desde la dirección general, que se procurase no remitir todas las felicitaciones al mismo tiempo, e incluso poner en el sobre a depositar en el correspondiente buzón, que aquello era una felicitación navideña. Por dar prioridad a cartas que en realidad eran más urgentes que el probable y sencillo “feliz Navidad”.
A lo mejor, tal vez, era para que a los carteros les quedase tiempo de ir posteriormente de puerta en puerta a solicitar el aguinaldo, previa llamada a la puerta y entrega de la tarjetita en la que ponía: “el cartero del barrio le felicita…”, el cartero, el portero, el barrendero, el carbonero…
Hoy ya no se felicita a través del correo ordinario, o es muy escaso. Tampoco se escribe como antes, e incluso cuesta encontrar sellos en los estancos de toda la vida. La respuesta del estanquero suele ser: “es que como ya la gente no escribe…”
Y es verdad, escriben correos electrónicos.
Yo también, aunque también utilizo el correo habitual. Esta mañana, sin ir más lejos, he depositado en el correo algo así como setenta cartas.
En fin. Las modas se imponen, como se impone la línea invisible del correo electrónico. Con todas sus ventajas y sus inconvenientes.
He recibido algo así como doscientos correos de felicitación navideña. Tienen un problema, que son largos, y que se necesita tiempo para que el aparato descargue las imágenes.
El mensaje es el mismo casi siempre, en ellos vienen los mejores deseos para el año venidero. Las mejores promesas, los más incomprensibles mensajes.
La Navidad nos hace a todos algo mejores, decía el otro día Antonio del Abril. Lo malo es que tras el 25 llega el 26, y que tras el 1 de enero viene el 2.
Probablemente, llenos de espíritu navideño, seremos buenos y solidarios durante unos días.
El deseo, continuarlo siendo el resto del año, hasta que llegue otra Navidad, para continuarlo siéndolo hasta la siguiente. ¿Será posible, o es tan solo un deseo navideño?
Y otra: ¡Qué bonita que es la nieve, desde detrás de los cristales! ¿Qué os creíais?
Y la última: La semana pasada, en teleaguirre, se presentaron oficialmente las más modernas máquinas limpianieves, capaces de habilitar las pistas del aeropuerto de Barajas tras una nevada, o helada, en menos de 30 minutos. ¿Se quedaron sin gasolina?